La infraestructura educativa en el Perú atraviesa una crisis crítica en 2026: el 98% de las escuelas públicas presenta capacidad instalada inadecuada y el 52% requiere intervención estructural urgente, según cifras oficiales que evidencian una brecha de inversión superior a los S/158 mil millones.
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El escenario se agrava a nueve años de la implementación del Plan Nacional de Infraestructura Educativa (PNIE), cuyo objetivo era reducir esta brecha al 2025. Lejos de cumplirse, el déficit se ha incrementado, reflejando la falta de soluciones estructurales en el sistema.
Para José Ignacio Pacheco, especialista en arquitectura educativa, el fracaso responde a factores extraordinarios como el fenómeno de El Niño Costero de 2017 y la pandemia del 2020, así como a problemas persistentes como la falta de planificación y diseño adecuado.
“El fracaso se debió seguramente a la falta de previsión de estos fenómenos, pero también a errores recurrentes como no considerar el bioclimatismo según la región”, explicó.
El experto advirtió que muchas escuelas han sido diseñadas bajo modelos repetitivos que no responden a las condiciones climáticas ni geográficas del país, lo que impacta no solo en la infraestructura, sino también en el rendimiento académico y la salud de los estudiantes.
Actualmente, el 18,2% de los colegios carece de acceso a agua potable, una problemática que, según el especialista, podría abordarse mediante soluciones alternativas como pozos o extensiones de red desde centros poblados cercanos.
Como parte de las propuestas, Pacheco planteó la necesidad de elaborar un inventario detallado de la situación de cada institución educativa y priorizar intervenciones en un plazo estimado de cinco años.
Asimismo, sugirió convocar a universidades y estudiantes de arquitectura para conformar redes de voluntariado que contribuyan al levantamiento de información en todo el país.
En el plano pedagógico, el especialista propuso dejar atrás el modelo tradicional de aulas rígidas para dar paso a espacios de aprendizaje flexible, con muros móviles y estructuras adaptables que permitan distintos tipos de interacción.
Entre las innovaciones destaca el diseño de aulas hexagonales, que facilitan el trabajo colaborativo y la conexión entre espacios, a diferencia del esquema rectangular tradicional.
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Estas transformaciones deben ir acompañadas de tecnología funcional, como estaciones móviles con equipos portátiles y sistemas eléctricos integrados en pisos o techos, que respondan a las necesidades actuales de enseñanza.
El especialista enfatizó que el reto no es solo construir más colegios, sino diseñar espacios que promuevan el bienestar y potencien el desarrollo de los estudiantes.
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