miércoles, julio 15

La influenza aviar ya llegó al Perú y ha traído consigo un sinfín de interrogantes entre la población. Luego de detectar casos en el distrito de Carabayllo y la provincia de Cañete, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) declaró la emergencia sanitaria en todo el país debido a este virus de alta patogenicidad que afecta a las aves de corral.

La influenza aviar ya llegó al Perú y ha traído consigo un sinfín de interrogantes entre la población. Luego de detectar casos en el distrito de Carabayllo y la provincia de Cañete, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) declaró la emergencia sanitaria en todo el país debido a este virus de alta patogenicidad que afecta a las aves de corral.

La medida, oficializada el 13 de julio mediante la Resolución Jefatural N.° D000104-2026-MIDAGRI-SENASA-JN, tendrá una vigencia de 90 días calendario.

El sistema de detección temprana del organismo permitió aislar de inmediato las zonas donde se identificaron los casos de influenza aviar. Con la publicación de esta norma, el Senasa queda facultado para reforzar las acciones de vigilancia y evitar que la enfermedad se expanda a otras regiones del país.

El Senasa reforzará la vigilancia sanitaria, el control del traslado de aves y las medidas de bioseguridad tras detectar dos casos.

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El médico veterinario Mario Bonifaz, director general de Sanidad Animal del Senasa, informó a El Comercio que se identificaron dos casos aislados. “En Carabayllo se detectó la influenza en un criadero de patos, y en Cañete en un pequeño criadero de gallos de pelea. Esos predios fueron despoblados; es decir, como lo establece la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), se realiza un sacrificio sanitario para evitar la diseminación de la enfermedad. Estas aves no pueden destinarse al consumo humano porque, durante su traslado, podrían contagiar a otras aves”, explicó.

“Venimos realizando vigilancia en los predios aledaños y, hasta el momento, no hemos detectado otros focos. Contamos con personal en campo para actuar de manera inmediata si se presenta algún nuevo episodio”, señaló.

Sobre el procedimiento de detección, explicó que primero se realiza una evaluación sanitaria del ave para verificar si presenta síntomas respiratorios, digestivos o neurológicos. “Si presenta algún síntoma, realizamos un muestreo mediante hisopado o una necropsia, en caso el animal haya muerto. Las muestras son enviadas al laboratorio oficial del Senasa, donde el descarte se realiza en menos de 24 horas para confirmar si porta el virus”, detalló.

Bonifaz indicó que una de las principales acciones será reforzar el control del traslado de aves y productos avícolas. “Sí habrá movilización de aves, pero únicamente si cuentan con un certificado de tránsito interno. Tanto los médicos veterinarios del Senasa como los médicos veterinarios autorizados por la institución emiten estos certificados, que garantizan que las aves han pasado por una inspección sanitaria y no presentan la enfermedad”, sostuvo.

Especialistas explican los riesgos para las personas, cómo identificar la enfermedad y qué precauciones deben adoptarse. Foto: Andina.

Especialistas explican los riesgos para las personas, cómo identificar la enfermedad y qué precauciones deben adoptarse. Foto: Andina.

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“Está prohibido arrojar aves muertas en la vía pública o manipularlas sin autorización. Además, debe evitarse cualquier concentración de aves que no cuente con la autorización del Senasa”, añadió.

Asimismo, aseguró que el abastecimiento de productos avícolas y la seguridad alimentaria están plenamente garantizados en todo el país.

En diálogo con El Comercio, Augusto Tarazona Fernández, médico infectólogo y jefe del Servicio de Infectología del Hospital Nacional Sergio E. Bernales, explicó que la influenza aviar es una enfermedad viral que afecta principalmente a las aves. “Ha afectado a millones de aves en distintos países, las cuales finalmente tuvieron que ser sacrificadas”, indicó.

“Es una enfermedad respiratoria que inicialmente afecta los pulmones de las aves y luego compromete el resto del organismo, provocando finalmente su muerte. También se han reportado mamíferos afectados, como vacas”, precisó.

El sistema de detección temprana del organismo permitió aislar de inmediato las zonas donde se identificaron los casos de influenza aviar. Foto: Midagri.

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Respecto a las cepas, explicó que existen varias variantes del virus, aunque la que genera mayor preocupación es la H5N1, especialmente el clado 2.3.4.4b, debido a su potencial epidémico.

Tarazona Fernández señaló que existe el riesgo de que el virus pueda transmitirse a las personas. “Ya se han registrado cerca de mil casos en el mundo, principalmente en países como Indonesia y Egipto. El contagio puede ocurrir, pero generalmente en personas con contacto muy estrecho con aves enfermas, como criadores o quienes participan en su sacrificio”, explicó.

Se ha identificado la posibilidad de contagio al consumir aves mal cocidas. Sin embargo, cuando la carne alcanza temperaturas superiores a los 70 grados centígrados, el virus muere. Si el alimento está bien cocinado, el riesgo de contagio desaparece”, afirmó.

Añadió que, hasta la fecha, no existe evidencia concluyente de transmisión sostenida entre personas. “Este virus utiliza un receptor que está presente en las aves y prácticamente no existe en el ser humano. Por eso, el virus tiene muchas dificultades para infectar a las personas y, hasta ahora, no se ha demostrado fehacientemente la transmisión de persona a persona”, indicó.

Cuando la carne alcanza temperaturas superiores a los 70 grados centígrados, el virus muere. Foto: GEC.

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El infectólogo explicó que algunos países desarrollados mantienen vacunas de reserva, aunque estas aún no se utilizan de manera masiva porque el virus no representa, por ahora, un riesgo de propagación global.

“Esas vacunas podrían comenzar a utilizarse y distribuirse a otros países si, en algún momento, la enfermedad llegara a convertirse en una pandemia”, señaló.

Tarazona Fernández indicó que los síntomas son similares a los de un resfrío: fiebre, malestar general, dolor de cabeza, dolores musculares, tos y secreciones bronquiales.

Sin embargo, precisó que existe un elemento clave para sospechar de influenza aviar: el antecedente de haber estado en contacto con un criadero o con aves enfermas o muertas.

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