sábado, abril 4

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La paralización del transporte del gas natural –a raíz de la deflagración ocurrida en el ducto de Camisea– se ha convertido en un dolor de cabeza para el aparato económico a nivel nacional, presionando los precios de insumos como el GLP, petróleo y gasolina, cuya demanda ha aumentado de manera significativa. Esto, además, afecta los bolsillos de miles de familias. Y aunque la solución a este evento podría darse a fines de esta semana, se suma otro acontecimiento cuyo impacto es aún difícil de predecir: el alza internacional en el precio del petróleo, producto del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

La paralización del transporte del gas natural –a raíz de la deflagración ocurrida en el ducto de Camisea– se ha convertido en un dolor de cabeza para el aparato económico a nivel nacional, presionando los precios de insumos como el GLP, petróleo y gasolina, cuya demanda ha aumentado de manera significativa. Esto, además, afecta los bolsillos de miles de familias. Y aunque la solución a este evento podría darse a fines de esta semana, se suma otro acontecimiento cuyo impacto es aún difícil de predecir: el alza internacional en el precio del petróleo, producto del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

Al respecto, Martín Valencia, jefe de Estudios Económicos del Instituto Peruano de Economía (IPE), detalló que la inflación mensual en marzo podría crecer hasta alcanzar 1,7% o 1,8%, según modelos elaborados por el instituto, siendo esta un alza temporal motivada, principalmente, por la interrupción en el transporte de gas y escasez del GNV.

Este escenario implicaría que la inflación a 12 meses se posicione entre 3,1% y 3,2%, de acuerdo a las proyecciones del IPE; ligeramente por encima del rango meta (entre 1% y 3%) del Banco Central de Reserva (BCR).

“Los trabajos en la tubería de TGP están avanzando. Esperamos que eso se solucione en las siguientes semanas [el flujo regular del gas natural], eso revertiría el tema”, respondió Valencia a la consulta de El Comercio, en el evento “Perspectivas económicas en un año de elecciones”.

TGP informó que finalmente se pudo apagar el fuego que impedía avanzar en los trabajos de restauración del gasoducto que transporta el gas de Camisea, que opera esa empresa

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De hecho, TGP –empresa a cargo del transporte del gas– remarcó este martes que el avance en las reparaciones está en un 52%, con lo cual el Ministerio de Energía y Minas (Minem) se mantiene alineado con el plazo de 14 días establecido por la empresa para reparar el ducto (el plazo se cumple el sábado 14 de marzo).

Más allá de este inesperado evento, Valencia remarcó que la mayor preocupación pasará a ser, en adelante, la potencial duración de la guerra en Medio Oriente, que podría llevar a que el petróleo fluctúe en una nueva normalidad de precios entre los US$85 y los US$90 el barril, en lugar de los los US$65-US$70 por barril que ostentaba previamente.

De mantenerse elevados los precios internacionales del petróleo, Valencia consideró que la inflación podría situarse en el tramo más alto del rango meta para lo que resta del año, proyectando un nivel de entre 2,5% y 3%. “Esperamos que esto sea un alza temporal y, por lo tanto, no debería afectar tanto las expectativas de inflación que toma en cuenta el BCR”, destacó.

Precios del barril de petróleo Brent y Texas. (Foto: Reuters)

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Valencia resaltó que, dada la temporalidad del shock, la tasa de interés de referencia debería, también, mantenerse en el mismo nivel en lo que resta del 2026: 4,25%. Esto, toda vez que las expectativas no se vean afectadas por la incertidumbre.

Esta idea que teníamos hace unos meses de que el BCR tenía [espacio] adicional para un recorte de la tasa creo que ya se descarta.Habría que ser cautos a ver cuánto cambian las expectativas”, puntualizó.

De otro lado, el IPE revisó ligeramente al alza sus proyecciones de crecimiento de 2,7% a 2,9% para este año, y la mantuvo en 2,8% para el 2027, en línea con el ritmo potencial de la economía.

Según Valencia, el ajuste al alza en la proyección responde a la resiliencia observada del gasto privado a inicios de este 2026. Así, se prevé que sus componentes, la inversión y el consumo, crecerían 5,4% y 3,4%, respectivamente. En el caso de la inversión privada, como consecuencia de un escenario de incertidumbre electoral, la perspectiva es de mayor cautela.

La economía peruana logró en 2025 un crecimiento cercano a lo esperado en las últimas proyecciones. (Imagen: Andina)

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No obstante la última proyección y el incremento en la misma, Valencia dijo que se mantiene un sesgo a la baja ante los impactos que tendrían sobre la economía peruana la situación internacional reciente y sus efectos sobre los precios internacionales, la crisis energética local y las condiciones climáticas del Fenómeno El Niño Costero, cuyo impacto dependerá de la magnitud del evento.

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