Recurrentemente, cuando se habla de Inteligencia Artificial (IA), surge un temor: ¿nos dejará sin trabajo? Millones de empleos podrían estar en la mira, pero ¿es cierto que la IA podrá sustituirlos y hacerlo tan pronto? Por ahora, las cifras demuestran que la IA está lejos de reemplazarlo todo. Más bien, podría convertirse en la herramienta que lleve nuestro trabajo al siguiente nivel.
Según un reciente informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de mayo de 2025, cerca del 29% de los empleos en las Américas (del Norte, Central y del Sur) tiene algún nivel de exposición a la IA generativa. Sin embargo, dicho nivel de exposición no implica en automático que los puestos de trabajo serán sustituidos, sino que la IA podría ser, más bien, un complemento o una herramienta que potencie el trabajo humano. Es decir, un aliado y no un sustituto.
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Otro estudio, publicado por el Banco Mundial y la OIT en julio de 2024, ayuda a entender cómo la IA generativa podría impactar en el trabajo, y para ello se vale de tres categorías: automatización, potencial de aumento (“augmentación”) y la “gran incógnita”, cada una con implicancias diferentes.
La automatización incluye puestos administrativos, auxiliares contables, atención al cliente, entre otros. Estas tareas podrían ser realizadas en gran medida por la IA, sin intervención humana significativa. Es decir, la tecnología podría reemplazarlos en la mayoría de sus tareas actuales. En cuanto a la categoría de potencial de aumento, que incluye a educadores, médicos, diseñadores, arquitectos, abogados, entre otros, la IA puede complementar y potenciar el trabajo humano, pero no reemplazarlo, permitiendo que la persona se enfoque en actividades de mayor valor, creatividad, juicio o interacción social. Y finalmente, la gran incógnita, que incluye empleos que involucran a contadores, analistas financieros, personal de ventas y otros. Aquí el impacto de la IA aún es incierto y dependerá de cómo evolucione la tecnología y las decisiones organizacionales en el futuro.
En el caso del Perú, los estudios revelan que entre el 30% y 40% de los empleos podrían estar expuestos de alguna forma a la IA generativa. Pero de esa cifra, el verdadero riesgo de automatización alcanza apenas entre el 2 % y el 5 %. La capacidad de la IA para potenciar el trabajo humano se ubica entre el 8% y el 12%. Y la categoría de la gran incógnita abarca entre el 14% y el 21% del empleo peruano. Así, decir que la IA generativa va a reemplazar masivamente puestos de trabajo es solo un mito: los datos confirman que el impacto real, por ahora, se limita a un pequeño porcentaje.
En realidad, la IA parece estar llamada a convertirse en una aliada que complemente y potencie las habilidades de los trabajadores. El verdadero desafío está en aprovechar su poder para impulsar la eficiencia de las organizaciones, sin perder de vista lo esencial: el componente humano. En la gestión laboral, seguirán siendo clave la mirada ética, la empatía y el buen juicio que solo las personas pueden aportar en este ámbito.













