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En una reciente entrevista con El Comercio, Cristóbal Pinche, ingeniero meteorólogo y docente de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), abordó los efectos y las causas de los incendios forestales que afectan actualmente a la región amazónica.
Pinche explicó que, de acuerdo con la NOAA, la situación es alarmante. “Actualmente estamos enfrentando un potencial incendio forestal significativo. La imagen satelital en tiempo real muestra un área en rojo, lo que indica la presencia de incendios forestales”, indicó. El experto detalló que estos incendios están relacionados con la sequedad y la nubosidad en la región, lo que ha llevado a un deterioro notable de la calidad del aire. “El viento está transportando estos contaminantes hacia la selva, intensificando la mala calidad del aire en la zona”, añadió.
En cuanto a los efectos del humo en la atmósfera y el clima regional, Pinche comentó que los gases y partículas liberados por los incendios absorben la radiación solar y emiten calor, creando un efecto similar al de un espejo. “Esto deteriora la calidad del aire, exponiendo a la población a partículas finas que pueden afectar su salud”, explicó.
Los impactos de los incendios son doblemente preocupantes. Según Pinche, hay una coloración de la atmósfera debido a las partículas en suspensión y un deterioro en la salud pública por la mala calidad del aire. “Aunque la alta radiación en la selva puede proteger la vegetación a corto plazo, la principal preocupación debe ser la calidad del aire y su impacto en la salud de las personas”, advirtió.
Sobre el desarrollo de estos incendios, el ingeniero meteorólogo explicó que la falta de lluvias ha reducido significativamente los niveles de humedad en la selva. “Esta disminución de la precipitación crea condiciones propicias para los incendios forestales. Cuando la humedad baja, el riesgo de incendios aumenta debido a la facilidad con la que se pueden encender y propagar”, señaló.
Pinche también destacó que, aunque los incendios forestales pueden ser naturales, el cambio climático amplifica el problema. “La reducción en la precipitación y la falta de lluvias alteran la dinámica climática y contribuyen a la proliferación de incendios en la región”, afirmó.
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Para mitigar los efectos de estos incendios, el experto sugirió medidas preventivas. “Es fundamental proteger a la población mediante un sistema de abastecimiento de emergencia. Se debe asegurar el suministro de agua y otros recursos en áreas como Iquitos y Yurimaguas para enfrentar esta situación”, recomendó. A pesar de que los incendios forestales son un fenómeno natural, Pinche enfatizó la necesidad de precaución. “Es importante que las personas se mantengan alejadas de las zonas afectadas y tomen medidas preventivas para salvaguardar su salud y seguridad”, concluyó.
Las condiciones atmosféricas
El Ingeniero Diego Rodríguez, especialista en meteorología del Senamhi, explicó a El Comercio cuáles son las condiciones atmosféricas que influyen en el desarrollo de incendios forestales y el papel crucial del viento en su propagación.

Rodríguez explicó que las condiciones atmosféricas pueden influir en los incendios forestales en dos momentos clave. “Antes de que ocurra un incendio, las condiciones que favorecen su desarrollo incluyen altas temperaturas diurnas, ausencia de precipitación, y la sequedad en el ambiente”, indicó. Estas condiciones facilitan que una quema controlada se descontrole. Una vez que el incendio ha comenzado, el viento se convierte en un factor determinante. “El viento juega un papel crucial. Puede dificultar el control del fuego o, si cambia de dirección, hacer que el incendio se propague rápidamente”, advirtió el especialista.
En cuanto a la sequedad y la nubosidad, Rodríguez destacó su impacto en la predicción y monitoreo de incendios. La sequedad del aire, que se refiere a la cantidad de agua en el ambiente, es fundamental porque “contribuye a la acumulación de materia combustible, haciendo que el fuego sea más intenso y difícil de controlar”. Por otro lado, la nubosidad afecta directamente las precipitaciones. Rodríguez señaló que “si hay poca nubosidad, es menos probable que se produzcan lluvias que puedan mitigar el riesgo de incendios”.
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Sobre cómo las variaciones en la velocidad y dirección del viento afectan los incendios, Rodríguez explicó que “las variaciones en el viento pueden hacer que un incendio se descontrole y se propague rápidamente”. El viento facilita la dirección del fuego, y los brigadistas utilizan la dirección del viento para predecir el movimiento del incendio. Sin embargo, un cambio repentino en la dirección del viento puede alterar la propagación del fuego, requiriendo ajustes en las estrategias de control.

Finalmente, Rodríguez detalló los avisos y alertas emitidos por el Senamhi para prevenir y mitigar los efectos de los incendios forestales. “El Senamhi emite avisos basados en las condiciones atmosféricas que pueden influir en la ocurrencia de incendios”, explicó. Estos avisos se generan cuando se alcanzan ciertos umbrales en variables como la humedad, la ausencia de precipitaciones, y los pronósticos de lluvia. Además, se utiliza el índice de incendios forestales para proporcionar valores específicos que ayudan a determinar el nivel de peligro. “Estos avisos ayudan a las autoridades y a la población a tomar medidas preventivas y a mitigar los efectos de los incendios forestales”, concluyó.
Pedido de ayuda
Actualmente, ocho incendios forestales de grandes proporciones se encuentran activos en la región, lo que ha provocado severos daños al ecosistema. Esta emergencia inició en agosto y, hasta la fecha, se han perdido 2 mil hectáreas de plantaciones y bosques. Una situación similar se produce en La Libertad.
Al respecto, el gobernador regional Roger Guevara Rodríguez hizo un llamado de urgencia al Gobierno Central para que intervenga y declare en emergencia la región por 60 días. La Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales (ANGR) se sumó a este pedido y mandó una misiva directamente al presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, advirtiendo sobre el preocupante panorama.
“Esta medida es necesaria debido a que la magnitud de los desastres supera la capacidad de respuesta regional y amerita la intervención del Gobierno en los niveles 4 y 5 de atención de emergencia, conforme a lo establecido en dicho reglamento”, se lee en el documento.













