Consolidado ya dentro de la élite mundial del tenis y a cortos pasos del top 50, Ignacio Buse vive el mejor momento de su carrera a sus apenas 21 años: con su paso por el US Open el año pasado y su reciente debut en el Masters 1000 de Miami (que fue, lamentablemente, muy breve debido a una herida bastante dolorosa en el pie derecho que le impidió seguir avanzando), Nacho logró ya competir en todos los niveles del tour ATP (250, 500, 1000 y Grand Slam). Pero los resultados de hoy son fruto de un trabajo sostenido que ‘Nachito’ viene haciendo desde hace un buen tiempo. En el último año, sobre todo, estas son las 5 claves que colocaron al #1 del Perú en la vitrina internacional del deporte.
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1. El control de sus emociones dentro de la cancha
Nacho es consciente de que el tenis es un deporte mental, y a nivel ATP Tour lo es mucho más. Para competir contra los mejores del mundo, además de una gran técnica y estrategia, se necesita mucha solidez emocional, punto clave que Buse viene demostrando en sus últimos partidos. Se le ve mucho más competitivo en momentos importantes y a pesar de que todavía hay momentos en los que le cuesta salir de problemas -lo cual es absolutamente es normal y progresivo-, en la gran mayoría de casos ha sabido resolver con autoridad. Lo más importante de su aspecto mental, sin duda, es la ecuanimidad que demuestra siempre durante sus partidos: no manifiesta mayores molestias, se le nota enfocado y no regala gestos de debilidad al rival.
2. Evolución física
El paso del tiempo es inevitable y Nacho ha sabido aprovechar bien que hoy se encuentra en sus mejores años físicamente hablando, sobre lo que hay que tomar ventaja. Respecto hace solo algunos meses, más allá de su físico -que señala estar en constante trabajo en lo tenístico bajo la dirección de la academia TEC Carles Ferrer Salat, y en lo muscular con su preparador físico Dani Cardeñoso-, ha ganado resistencia y potencia para su juego. Esto se refleja ya en sus partidos: hoy le es más fácil sostener rallies largos, tener mejor cobertura de la cancha y competir mejor en torneos seguidos, algo clave en el circuito y sobre todo ahora que comienza un ritmo más fuerte con el nuevo calendario.
Lamentablemente, en Miami las ampollas complicaron su presentación y se hizo notoria en la caída ante Dzumhur. Nacho viene arrastrando desde Indian Wells la herida grande en el pie derecho que, en sus palabras, se veía bastante mal; en una zona del pie complicada para el apoyo. El peruano pidió tratamiento para poder jugar su partido y trató de arrastrar lo más que pudo, hasta que el dolor ya no se lo permitió.
“No me quiero ni imaginar el dolor en el que estaba (…) no tuvo nada que ver con la lesión anterior, es una mala coincidencia que haya sido el mismo pie, pero después de ese segundo set creo que la herida ya estaba en carne viva” me comentó un miembro del equipo de trabajo de Nacho.
3. Mejoró el saque
El servicio es una de las herramientas más complicadas en el tenis. A diferencia de hace algunos años cuando competía únicamente en el circuito Challenger, el saque de Nacho ha pasado a ser un arma más confiable: hoy tiene un mayor porcentaje de primeros servicios y una mejor colocación que le permite hacer algunos aces por partido. En Río de Janeiro, por ejemplo, torneo donde tuvo una de sus mejores performances, su porcentaje de primeros saques oscilaba entre el 62 y el 70%, y los puntos ganados con esta estadística superaban el 70%.
Todavía no es necesariamente el más potente y cuando pierde un poco de concentración es lo primero que refleja su desconexión pero, como mencionamos, es un trabajo en progreso, y hoy es definitivamente más efectivo. Con su 1.83 m de altura -sin estar necesariamente dentro de los más altos del circuito- Nacho tiene una ventaja física muy favorable para este deporte al momento del saque.
Ignacio Buse | ATP












