No necesitan orden judicial, actúan con impunidad y arremeten contra cualquiera que consideren sospechoso. Pueden detener, golpear, disparar y matar sin culpa ni consecuencias. Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se han convertido en los oficiales más temidos y odiados de Estados Unidos, sobre todo tras los asesinatos cometidos contra Renee Good y Alex Pretti, ultimados en Minneapolis por reclamar ante las redadas migratorias.
Se trata de dos ciudadanos estadounidenses que han muerto apenas en enero y que han sido etiquetados por el gobierno como “revoltosos”, “alborotadores de izquierda” y hasta “terroristas domésticos”.
(El Comercio)
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Desde que Donald Trump inició su segundo mandato, hace un año, empoderó a ICE, otorgándole más presupuesto y ampliando sus potestades con el fin de asegurar las deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados que había prometido en campaña.
Pero las funciones iniciales de ICE eran otras. La agencia federal fue creada en marzo del 2003 durante el gobierno de George W. Bush, tras los ataques del 11 de setiembre del 2001. El objetivo era centralizar la seguridad fronteriza, el comercio y la inmigración en una sola agencia para prevenir nuevas amenazas terroristas dentro de territorio estadounidense.
DATOS
- El viernes, el Departamento de Justicia informó que realizará una investigación federal de derechos civiles sobre la muerte de Alex Pretti, quien recibió diez disparos en una protesta en Minneapolis, Minnesota.
- Esta pesquisa será independiente de la revisión interna que está llevando a cabo el Departamento de Seguridad Nacional, la secretaría a la que pertenece ICE.
“A través de los años, ICE se ha convertido en esta fuerza que no cumple ninguna de las reglas constitucionales. Una de las principales normas que está infringiendo es impedir el derecho de toda persona en Estados Unidos en manifestarse libremente por las calles y que se puedan grabar a los policías que no cumplen las normas. Pero ya han matado a dos personas que no estaban quebrantando la ley”, comenta a El Comercio Palmira Figueroa, directora de Comunicaciones de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON), organización dedicada a proteger los derechos de trabajadores inmigrantes.
ICE se dedicaba a realizar investigaciones criminales que involucraban a extranjeros y hacer aplicar las leyes migratorias, que incluían detenciones o deportaciones. Pero desde el segundo mandato de Trump, la “amenaza externa” se convirtió en limpieza interior donde cualquier sospechoso de ser inmigrante -esté o no esté ilegalmente en el país- pasa a ser perseguido y detenido.
Para Ernesto Castañeda, director del Laboratorio de Inmigración de American University, en Washington DC, las redadas de ICE no son algo nuevo, solo que han sido politizadas por la actual administración. “Los operativos y las deportaciones de ICE se realizaron con Obama, Biden y también en el primer mandato de Trump. Pero antes ocurrían de madrugada, en lugares de trabajo, donde había menos testigos y menos resistencia y oposición de los ciudadanos”, señala a France 24.
Como parte del cambio que buscaba Trump para ICE, el presidente ha inyectado a la agencia un presupuesto millonario. Luego de la aprobación de su reforma fiscal en julio pasado, sumó 75 mil millones de dólares a los 11 mil millones con los que ya contaba la agencia, dinero que será repartido hasta el 2029. De esta forma, la temida ICE se convirtió en la agencia con mayor presupuesto en la historia de Estados Unidos.
Al mismo tiempo, ICE lanzó una histórica campaña de reclutamiento y desde enero del año pasado han sido contratados unos 12 mil nuevos agentes, formando una fuerza de 22 mil oficiales desplegados en todo el país.
“Junto a otras organizaciones a nivel nacional estamos pidiendo que el Congreso no le de más dinero a ICE. Sin embargo, estamos viendo que incluso algunos demócratas que se dicen proinmigrantes apoyan esta legislación. Es una agencia que va a recibir más dinero que muchos ejércitos en el mundo, y eso es problemático”, expresa Figueroa.
Una investigación de “The Washington Post” señala que desde julio pasado los agentes de ICE han disparado al menos 16 veces contra ciudadanos estadounidenses, sea en operativos o en protestas. Todo esto ha motivado que cada vez más estadounidenses exijan la abolición de ICE. Una reciente encuesta de The Economist/YouGov muestra que el 46% de la población apoya la desaparición de la agencia, un aumento considerable respecto al 27% que pensaba lo mismo apenas en julio pasado.
Polémica presencia en Italia
En medio de la indignación en Estados Unidos por el accionar de ICE, se sumó un anuncio inesperado: la presencia de agentes en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en Milán en el mes de febrero. “Esta es una milicia que mata. No son bienvenidos”, dijo el martes el alcalde de la ciudad, el izquierdista Giuseppe Sala.
Ante los reclamos, el Gobierno Italiano debió aclarar que la participación de ICE se limitará a su “organismo investigativo” y no a su “brazo operativo”. Es decir, irán agentes del Homeland Security Investigation que se dedicarán a trabajar en la sede diplomática de Milán y no en el territorio italiano, donde no tienen jurisdicción.
Según lo informado oficialmente, los agentes solo ayudarán en la seguridad de la delegación estadounidense. A la ceremonia de apertura del 6 de febrero asistirán el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.




