Uno de los acontecimientos literarios del 2025 fue la primera edición nacional de “Indigno de ser humano” de Osamu Dazai, una de las obras maestras de la literatura japonesa contemporánea. La novela, breve, crispada y dolorosa, es uno de los libros más queridos por la juventud japonesa de la posguerra, y en los últimos años ha encontrado gran predicamento entre los adolescentes occidentales. Esto se debe a varias razones. Para empezar, la prosa sencilla, potente, ágil, cargada de gestos y significados que Dazai empleó para construir esta fábula sobre la incomprensión y la autodestrucción: un lenguaje muy asequible para los lectores no iniciados.
Uno de los acontecimientos literarios del 2025 fue la primera edición nacional de “Indigno de ser humano” de Osamu Dazai, una de las obras maestras de la literatura japonesa contemporánea. La novela, breve, crispada y dolorosa, es uno de los libros más queridos por la juventud japonesa de la posguerra, y en los últimos años ha encontrado gran predicamento entre los adolescentes occidentales. Esto se debe a varias razones. Para empezar, la prosa sencilla, potente, ágil, cargada de gestos y significados que Dazai empleó para construir esta fábula sobre la incomprensión y la autodestrucción: un lenguaje muy asequible para los lectores no iniciados.
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Segundo, su carácter atemporal: las vicisitudes del protagonista, el sensible y salvaje Yozo Oba, no son privativas del Japón previo a la Segunda Guerra Mundial, sino de todos los muchachos que al llegar a la adultez comprueban que no hay un lugar en el mundo para ellos y deben merodear entre la impostura y los márgenes para hacerse de un destino. Y tercero, porque muy pocos escritores como Dazai han conseguido que el lector pueda empatizar con un personaje tan incómodo, signado por una irreprimible pulsión de muerte y derribado hacia el abismo de las adicciones y el sexo furtivo que produce un goce que inevitablemente muta a quebranto.
El personaje de Oba y sus circunstancias están basados en la propia autobiografía de Dazai, escritor decididamente autorreferencial que usó la materia de su vida para forjar ficciones acabadas como “Corre, Melos” o “El sol que declina”. Hay que añadir a esto que “Indigno de ser humano” funciona también como una nota de suicidio de su autor. En efecto, la novela fue escrita en un mes frenético y terminada apenas unos días antes de que Dazai se arrojara a las aguas del caudaloso río Tama, vencido por su desilusión del mundo y los seres que lo componen, derrotado por su adicción a la morfina que lo obligaba a confeccionar relatos cortos para seguir manteniendo su vicio. Esa mirada que siempre partía del yo fue censurada por varios escritores nipones, entre ellos Yasunari Kawabata, quienes reducían esas historias a regodeos narcisistas. Fueron incapaces de captar su carácter universal, su profunda comprensión de esos claroscuros que conforman la llamada condición humana (aunque otros colegas suyos, como el talentoso Yukio Mishima, lo admiraron y su influencia es notoria en clásicos japoneses como “Confesiones de una máscara”, donde el impudor y el sadismo llegan a transgredir los límites impuestos por su propia tradición literaria).
Podría decirse que “Indigno de ser humano” no es solo la última novela de Dazai, sino que el resultado final de muchos intentos por lograr un relato en el que su esencia vital fuera plasmada como él procuraba desde la escritura de sus primeros cuentos, compilados en “Recuerdos”, donde los personajes principales comparten significativas semejanzas con la personalidad y avatares de Yozo Oba: su nula fuerza de voluntad, su inhabilidad para ser comprendido por su prójimo, su desprecio por lo académico y lo institucional. Esta bella edición nos devuelve a un Osamu Dazai que trasciende lenguas, épocas y culturas, que nos dice algo a todos los que de jóvenes no encontramos dónde guarecernos de esta realidad indiferente e implacable.
«INDIGNO DE SER HUMANO»
Osamu Dazai.
Los Remedios, 2024.
Valoración: 5 estrellas de 5 posibles.




