sábado, agosto 15

La celebración en el fútbol pasa en un abrir y cerrar de ojos, como la vida misma. Una noche, te llenas de abrazos entre jugadores y comando técnico tras una clasificación de ensueño en el Inca Garcilaso de la Vega; a la madrugada, ya te encuentras viendo videos del siguiente rival al más mínimo detalle, sea para la Liga 1 o el siguiente juego de la Copa Sudamericana. Así transcurre el día a día de Horacio Melgarejo al mando de Cienciano. En cuestión de minutos, pasa de la euforia sobre la línea técnica del campo a llegar a su departamento en el Cusco, poner -muy arriba- la música de fondo de Los Palmeras o Gilda y salir, nuevamente, a la calle para ir a comer a la pizzería de siempre en la avenida de la Cultura. Allí pide el resumen del partido, que acaba de ver en la cancha y preparar el cierre de la semana con otro partido.

La celebración en el fútbol pasa en un abrir y cerrar de ojos, como la vida misma. Una noche, te llenas de abrazos entre jugadores y comando técnico tras una clasificación de ensueño en el Inca Garcilaso de la Vega; a la madrugada, ya te encuentras viendo videos del siguiente rival al más mínimo detalle, sea para la Liga 1 o el siguiente juego de la Copa Sudamericana. Así transcurre el día a día de Horacio Melgarejo al mando de Cienciano. En cuestión de minutos, pasa de la euforia sobre la línea técnica del campo a llegar a su departamento en el Cusco, poner -muy arriba- la música de fondo de Los Palmeras o Gilda y salir, nuevamente, a la calle para ir a comer a la pizzería de siempre en la avenida de la Cultura. Allí pide el resumen del partido, que acaba de ver en la cancha y preparar el cierre de la semana con otro partido.

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La cumbia y el mate forman parte de la vida Melgarejo. Sin saltar y sin correr en la sala de su casa, pero cantando “eres muy bonita, pero mentirosa” o tratando de escuchar a la nueva escuela del género musical con la T y la M o Quevedo. “Tomamos un millón y medio de mates al día en conjunto. Él se queda analizando los partidos y después se acuesta temprano porque al día siguiente hay entrenamiento”, cuenta su hijo Joaquín sobre su padre.

El DT disfruta de su experiencia en el ombligo del mundo. A Horacio le encanta el centro, San Blas, el mercado de San Pedro y ni por suerte come un día en casa. Conoce Pisac, Ollantaytambo, el Valle Sagrado, etc. y cada punto de la ciudad milenaria, pero la mayor parte del tiempo la pasa enfocado en el equipo. “Se nos pasa el día viendo a los rivales, compartimos la misma locura por el fútbol. Cuando no hay fútbol peruano, vemos el argentino, brasilero, de todos lados. Alguna vez salimos a tomar un café, pero siempre hemos sido una familia muy casera”, agrega Joaquín.

Horacio Melgarejo. (Foto: Getty Images)

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Y siempre unidos. Para la ida ante Lanús, el entorno más cercano del DT viajó desde Reconquista, una ciudad de Santa Fe con un poco más de 85.000 habitantes, hacia Buenos Aires y ahora harán lo mismo para el duelo de vuelta (20 de agosto) ante Botafogo en Río de Janeiro, por los octavos de final de la Copa Sudamericana. Es claro: es más cerca Santa Fe de Río que de Cusco.

Horacio es una persona muy cercana, emocional e intuitiva y ahí está el secreto de ese vínculo con los jugadores del plantel de Cienciano. “El ‘profe’ es alguien importante para nosotros y no tenerlo al costado de la cancha es difícil. Es alguien que sea hace falta. De parte mía, han sido muy duros con él. A veces, en el torneo local, hemos sentido que nos ha faltado su presencia”, cuenta Carlos Garcés sobre el rol de Melgarejo con el plantel, como el de un padre.

“Él los trata de una forma muy parecida a la que me trata a mí, los tiene como hijos. Los quiere, los anima y los reta como un padre, Es una conexión genuina”, cuenta su hijo.

Horacio comenzó su recorrido en los banquillos en las categorías formativas del CD Quintanar del Rey y Albacete, dos clubes que marcaron sus primeros pasos en España. Su primera experiencia llegó en noviembre de 2013, cuando asumió la dirección técnica del Tomelloso CF, que competía en la Primera Autonómica Preferente de Castilla-La Mancha. Su etapa, sin embargo, fue breve, ya que presentó su renuncia unos meses después: febrero de 2014.

En enero de 2015, dio un paso hacia categorías de mayor exigencia al incorporarse al Atlético Baleares como asistente técnico de Gustavo Siviero en la Primera RFEF. En julio de 2016 acompañó al entrenador en el Lleida Esportiu, aunque ambos caminos se separaron meses después. Melgarejo fue cesado en diciembre de ese año y regresó al Baleares, donde tuvo su oportunidad como entrenador principal. El 30 de noviembre de 2017 tomó las riendas del primer equipo, pero su ciclo terminó en febrero de 2018, después de dirigir ocho partidos.

Tras un tiempo sabático, llega el fútbol peruano en 2021. Primero se integró al CT de Universitario como asistente de Ángel Comizzo y, posteriormente, lo acompañó también en Deportivo Municipal y Atlético Grau, hasta que llegó la posibilidad de ir a ADT y Cienciano.

“Me llamó, yo estaba en España y me comentó de la posibilidad de Tarma. Era de madrugada, pero ya estábamos como dos locos mirando cosas de la ciudad, de ADT. Y cuando pasa de lo de Cusco, fue parecido. Con muchísima alegría, también. Miramos jugadores disponibles, cuáles no, estadísticas, partidos anteriores, etc.”, comenta su hijo, quien trabaja como cabeza de un proyecto de software con IA para el video análisis de los equipos.

Horacio Melgarejo ha dirigido 34 partidos de Cienciano del Cusco. (Foto: Getty Images)

Horacio Melgarejo ha dirigido 34 partidos de Cienciano del Cusco. (Foto: Getty Images)

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En sus más de 8 meses como DT, las cuatro más grandes alegrías se han dado en estos partidos en especial: la eliminación a Melgar en la fase previa de la ‘Suda’, la clasificación ante Lanús y Botafogo, y el duelo frente a Universitario de Deportes. “Habría que ponerle un GPS para que vean lo que corre, salta y cabecea (risas). Yo creo que esa parte conecta mucho con el jugador, lo vive igual, de la misma manera que ellos durante los 90 minutos de cada partido”, afirma Joaquín.

“El viejo sale muy contento, pero con mucho estrés. Tenía dolor de cabeza, estaba agotado, pero termina el partido y ya se pone a trabajar en el siguiente rival”, agrega al respecto.

Puede que muchos solo se centren en sus declaraciones, pero también hay que ver a la persona adentro. Horacio tiene un lema con su equipo de trabajo. “Hagas lo que hagas, hay que intentar ser el mejor, pero tratar de ser buena persona. Lo que te deja el fútbol son esas amistades, esa que pueden contar ellas, que -aparte de ser grandes profesionales- son personas maravillosas”.

Y la calidad con el cusqueño: “El taxista sabe quién eres, el panadero te pregunta, la cajera del súper te dice que hay que ganar y los camareros y clientes reconocen en los restaurantes, es una bendita locura”, contó el DT para el periódico El Mediterráneo de España.

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