miércoles, febrero 4

La obra dirigida por Ana Julia Marko estrenará en el teatro Ricardo Blume el 5 de febrero y se encontrará disponible hasta el 12 de febrero.

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“La reunificación de las dos Coreas” no habla de geopolítica, pero sí de fronteras. No de países enfrentados, sino de cuerpos, afectos y vínculos que intentan —a veces sin éxito— encontrarse. El título funciona como una imagen utópica: la fantasía de que dos partes separadas puedan volver a tocarse sin borrarse ni anular sus diferencias. Desde ahí se despliega esta versión corta del texto contemporáneo de Joël Pommerat, que llega al Teatro Ricardo Blume como un mosaico de historias breves.

“La reunificación de las dos Coreas” no habla de geopolítica, pero sí de fronteras. No de países enfrentados, sino de cuerpos, afectos y vínculos que intentan —a veces sin éxito— encontrarse. El título funciona como una imagen utópica: la fantasía de que dos partes separadas puedan volver a tocarse sin borrarse ni anular sus diferencias. Desde ahí se despliega esta versión corta del texto contemporáneo de Joël Pommerat, que llega al Teatro Ricardo Blume como un mosaico de historias breves.

El amor es condición para la creación. Si no hay amor al teatro, al arte, al trabajo y a los compañeros, no se construye un espacio seguro. Sin eso, es muy difícil crear, proponer, poner el cuerpo frente al escenario”, señala la directora Ana Julia Marko.

La puesta en escena convierte el escenario en un salón de baile latinoamericano, donde el cuerpo, la música y el movimiento dialogan con el texto de Joël Pommerat. (Créditos: Paola Vera)

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La obra aborda el amor desde múltiples dimensiones: lo romántico, lo filial, lo obsesivo y lo no correspondido. No hay continuidad narrativa ni personajes que regresen para cerrar un arco. Lo que se repite es la pregunta que atraviesa cada escena: ¿Cómo nos relacionamos con el otro cuando el deseo, la culpa o la soledad entran en juego?

La versión que llega al escenario es una adaptación breve dirigida por Marko, quien opta por un montaje coral y dinámico. La propuesta combina texto, movimiento, música y acciones físicas, generando un ritmo que se aleja del realismo psicológico y apuesta por una experiencia sensorial más amplia, donde el cuerpo tiene tanto peso como la palabra.

La obra propone un mosaico de historias breves que exploran distintas formas de amar, alejándose del realismo clásico y de las narrativas románticas tradicionales. (Créditos: Paola Vera)

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Uno de los ejes más visibles del montaje es su elección estética: el escenario se convierte en un salón de baile latinoamericano. Allí conviven el melodrama, el humor y la música popular como marco de las historias. “Todo eso suma para construir un discurso donde todos los cuerpos tienen derecho a amar y todas las formas de amar son válidas —explica la directora—. Esa teatralidad más compleja y festiva permite libertades de existencia y subjetividad, tanto para los personajes como para los propios intérpretes”.

Desde ese lugar se abre un diálogo crítico con los modelos tradicionales del amor. La obra cuestiona las narrativas hegemónicas —románticas, heteronormativas o idealizadas— y propone otras formas de vínculo que no encajan en esos moldes. “Nos interesa validar distintas maneras de amar, no solo las que la sociedad considera correctas”, subraya Marko.

El elenco de La reunificación de las dos Coreas durante una de las escenas corales del montaje dirigido por Ana Julia Marko, presentado en el Teatro Ricardo Blume. (Créditos: Paola Vera)

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En ese sentido, el cuerpo ocupa un lugar central. A través del baile, el canto y el movimiento, los intérpretes expresan aquello que el lenguaje no alcanza. El amor aparece como experiencia física, vulnerable y expuesta, lejos de los modelos pulidos. “Hollywood propone formas muy peligrosas de amar. El amor se vuelve mercancía y se impone un patrón de belleza que define quién merece ser amado y quién no”, añade la directora.

Lo que queda después de la función no es una enseñanza, sino una inquietud: la certeza de que no existe una sola manera de vincularse y de que amar, en todos los casos, implica asumir el riesgo del encuentro con el otro. A la vez, la obra recuerda que el amor no siempre produce efectos luminosos y que, en una cultura marcada por la inmediatez, incluso el acto de amar queda condicionado por las modas que imparten las redes sociales.

Sobre

«La reunificación de las dos Coreas»

Temporada: Del 5 al 12 de febrero 

Lugar: Teatro Ricardo Blume 

Entradas disponibles en Joinnus. 

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