Naomi Osaka no pasó desapercibida en su regreso al Abierto de Australia. La japonesa acaparó miradas desde antes de golpear una pelota, con una puesta en escena que combinó moda y simbolismo: sombrero de ala ancha, velo y una sombrilla blanca la acompañaron en su caminata hacia la Rod Laver Arena para su debut en el torneo.
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Ya en la cancha, la cabeza de serie número 16 respaldó su impacto inicial con tenis. Osaka superó a la croata Antonia Ruzic por 6-3, 3-6 y 6-4 en un partido que se extendió por 2 horas y 22 minutos, sellando su clasificación a la siguiente ronda tras un duelo exigente.
Tras el encuentro, la campeona explicó el significado de los detalles que acompañaron su atuendo. La mariposa presente tanto en el sombrero como en la sombrilla fue un guiño a su consagración en el Abierto de Australia 2021, mientras que los colores y formas del vestido evocaban a una medusa, un diseño inspirado en su hija, Shai.
Osaka reveló que el vestuario fue producto de una colaboración directa con su patrocinador. Nike, según contó, le dio libertad creativa para plasmar su idea. “Me permitió diseñar este”, señaló en la entrevista televisiva realizada en la cancha.
La ex número uno del mundo profundizó en el concepto detrás del diseño y expresó su gratitud por el momento que atraviesa. “Está inspirado en una medusa”, explicó. “Estoy tan agradecida de poder hacer las cosas que amo”, añadió, reflejando una faceta más personal de su regreso al circuito.
Osaka, que conquistó dos de sus cuatro títulos de Grand Slam en Melbourne (2019 y 2021), volvió a conectar con la memoria del torneo. En redes sociales, el circuito femenino destacó su aparición como una entrada icónica “digna de una diva” y comparó el sombrero —“decorado con una mariposa y llevado bajo sobre los ojos”— con el estilo de Beyoncé en el video Formation, reforzando la dimensión cultural del momento.




