sábado, abril 11

Si bien el Ironman 70.3, que se realizará el próximo 26 de abril en Lima, reunirá a una importante cantidad de atletas internacionales, también tendrá la participación de calificados deportistas nacionales, quienes pertenecen a equipos que se encuentran en constante preparación por muchos meses, a fin de estar a la altura de la competencia. Uno de estos casos es el de TRIFIT, liderado por su head coach Guillermo Acuña.

Si bien el Ironman 70.3, que se realizará el próximo 26 de abril en Lima, reunirá a una importante cantidad de atletas internacionales, también tendrá la participación de calificados deportistas nacionales, quienes pertenecen a equipos que se encuentran en constante preparación por muchos meses, a fin de estar a la altura de la competencia. Uno de estos casos es el de TRIFIT, liderado por su head coach Guillermo Acuña.

El experimentado triatlonista comparte su experiencia en la disciplina, estrategias, tipos de preparación, tanto física como mental, pues además de liderar a su equipo, también competirá en esta edición que se realizará en la Costa Verde.

¿Qué hace tan especial y compleja una competencia como el Ironman?

El Ironman es una de las pruebas de resistencia más exigentes del mundo. Consiste en completar 3.8 km de natación, 180 km de ciclismo y 42.2 km de maratón de manera continua en un solo día, con un tiempo máximo de 17 horas para cruzar la meta.

En el caso del Ironman 70.3 —que es el evento en el que participaremos en abril— se realiza exactamente la mitad de la distancia: 1.9 km de natación, 90 km de ciclismo y 21.1 km de carrera a pie. Aunque es la media distancia, el nivel de exigencia sigue siendo altísimo y requiere una preparación estructurada.

La complejidad radica en que no se trata únicamente de resistencia física. Es una prueba mental, estratégica y emocional. El cuerpo puede estar preparado, pero si la mente no está entrenada para gestionar la fatiga, el dolor y la presión del momento, es muy difícil llegar a la meta.

Un Ironman no se improvisa. Se construye durante meses de planificación, disciplina y constancia. Detrás de cada atleta que cruza la meta hay un proceso invisible de sacrificio, orden y compromiso diario.

¿Cómo es la preparación del equipo para el Ironman 70.3?

La preparación comienza 24 semanas antes del evento. Trabajamos bajo una planificación estructurada y progresiva, donde cada fase tiene un objetivo claro: construir base aeróbica, desarrollar fuerza específica, mejorar intensidad y finalmente afinar estrategia de competencia.

Iniciamos los entrenamientos a las 5:00 a.m. —en algunos casos incluso antes— principalmente en distritos como San Borja y Surco, teniendo al Pentagonito como punto de referencia. La disciplina empieza desde el horario.

En natación entrenamos tanto en piscina como en mar. La piscina nos permite un entorno controlado para trabajar técnica, intensidad y volumen con precisión. El mar, en cambio, nos enfrenta a condiciones reales: orientación, corrientes, contacto físico y manejo del miedo. Ambas experiencias son necesarias para competir con seguridad.

El ciclismo lo trabajamos dentro y fuera de casa. Utilizamos ‘Smart Trainer’ con la plataforma ‘Rouvy’ para sesiones estructuradas de potencia, optimizando el tiempo y reduciendo riesgos. En ruta desarrollamos técnica, manejo de bicicleta y salidas grupales estratégicas. Los fines de semana realizamos fondos en rutas como Calango, y entre semana entrenamos en La Molina, Surco o Costa Verde, incluyendo tramos similares al circuito de competencia.

La carrera a pie incluye técnica, trabajos de intervalos, ritmos de competencia y fondos largos. Además, incorporamos sesiones tipo “brick” —correr inmediatamente después de nadar o pedalear— para entrenar la adaptación al cambio de disciplina, una de las características más exigentes del triatlón.

También entrenamos transiciones, porque en una competencia de este nivel se pueden ganar o perder segundos valiosos en esos momentos. De manera periódica realizamos evaluaciones en cada disciplina para monitorear el progreso. Esto nos permite ajustar cargas, identificar niveles y organizar grupos de entrenamiento más eficientes.

Parte del equipo de TRIFIT que se prepara para el Ironman 70.3 bajo el liderazgo de Guillermo Acuña.

/ @sportpaparazzi

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¿Qué tipo de alimentación requiere una competencia tan exigente como esta?

La nutrición es determinante. En una competencia de larga distancia, una mala estrategia alimentaria puede arruinar meses de preparación, sin importar qué tan bien haya entrenado el atleta.

En pruebas como el Ironman o el 70.3, el cuerpo está sometido a varias horas de esfuerzo continuo, por lo que necesita una planificación específica de carbohidratos, hidratación y electrolitos. No se trata solo de “comer bien”, sino de saber cuánto, cuándo y cómo alimentarse antes y durante la competencia.

Muchas veces vemos recomendaciones en redes sociales o escuchamos experiencias de otros atletas, pero lo que le funciona a uno, no necesariamente le funciona a otro. La nutrición deportiva es altamente individual y debe adaptarse al metabolismo, tolerancia digestiva y carga de entrenamiento de cada persona.

Por eso, recomendamos que cada atleta acompañe su preparación con un plan nutricional personalizado. En nuestro equipo trabajamos de manera integral junto a la nutricionista deportiva Pierina Arbulú, integrando alimentación diaria, estrategia en entrenamientos largos y simulaciones específicas de competencia.

La nutrición no se improvisa el día de la carrera. Se prueba, se ajusta y se entrena durante meses. Así como se entrena el cuerpo, también se entrena el sistema digestivo para rendir bajo presión.

¿Cuál es tu experiencia como entrenador o mentor?

En 2026, TRIFIT cumple 10 años. Durante esta década he tenido la oportunidad de entrenar a cientos de personas con perfiles y niveles muy distintos. Más que formar atletas, creo que lo que realmente hemos logrado es transformar vidas a través del triatlón.

Hemos acompañado a personas que empezaron desde cero: adultos que aprendieron a nadar por primera vez, que se subieron a una bicicleta con inseguridad o que apenas podían correr algunos minutos continuos. Con ellos trabajamos de manera progresiva hasta lograr sus primeros 10K, 21K o 42K, sus primeras travesías en ciclismo o aguas abiertas, sus primeros triatlones de corta y media distancia —incluido el Ironman 70.3— y, en algunos casos, el tan soñado Ironman.

También entrenamos atletas con experiencia que buscan volverse más competitivos, mejorar sus marcas y alcanzar nuevos niveles de rendimiento.

Mi rol va mucho más allá de planificar sesiones. Soy mentor en el proceso. Desde que un atleta ingresa al equipo, nos reunimos para conocer su historia, entender su contexto y definir objetivos claros a corto, mediano y largo plazo. Mes a mes revisamos avances, ajustamos estrategias y alineamos expectativas.

Acompaño decisiones, gestiono momentos difíciles y trabajo activamente en la construcción de mentalidad competitiva. Me interesa que los atletas no solo entrenen, sino que comprendan lo que hacen. En una era donde la tecnología nos brinda tanta información, los impulso a analizar su propia data y entender dónde están sus oportunidades de mejora.

He aprendido que cada atleta tiene un ritmo distinto de crecimiento. El éxito está en respetar ese proceso, sostener una comunicación honesta y construir confianza mutua. Y algo que siempre digo: tengo la fortuna de dedicarme a lo que me apasiona. Eso se transmite en cada entrenamiento.

¿Cuál es la fortaleza de tu equipo? ¿Qué estrategias aplicarán en la competición?

Nuestra principal fortaleza es la experiencia. Cumplimos 10 años formando triatletas, respaldados por un staff de entrenadores comprometidos y una metodología que ha sido probada y ajustada a lo largo del tiempo.

Somos un equipo numeroso y diverso. Contamos con atletas de distintos perfiles: algunos destacan en natación, otros en ciclismo y otros en carrera. Esa diversidad se convierte en una ventaja competitiva, porque el crecimiento es colectivo. El que es fuerte en una disciplina empuja al resto a elevar su nivel.

Más allá del rendimiento individual, existe un espíritu colaborador muy marcado. Nuestros atletas no solo entrenan juntos; se apoyan, se exigen y se inspiran mutuamente. Creemos firmemente que juntos somos más fuertes.

En cuanto a la estrategia de competencia, el principio es claro: no improvisar. Todo lo que hagan el día de la carrera será el resultado de las semanas de planificación, simulaciones y ajustes previos.

La estrategia incluye:

  • Gestión inteligente del ritmo desde la natación.
  • Control de esfuerzo en el ciclismo para llegar fuertes a la carrera.
  • Nutrición entrenada previamente.
  • Transiciones ordenadas y eficientes.
  • Preparación mental para los momentos críticos.

También recomendamos tener toda la logística lista con anticipación, priorizar descanso y alimentación en los días previos y, sobre todo, confiar en el proceso. El día de la competencia no es para experimentar; es para ejecutar. Y cuando se ha trabajado con disciplina, solo queda disfrutar el resultado del esfuerzo.

La competencia está programada para el próximo domingo 26 de abril en la Costa Verde del distrito de Chorrillos. Se trata de un evento de talla internacional que reunirá a más de 1200 competidores de 36 países, en rango de edades desde los 18 hasta los 82 años.

Con partida y llegada en la Playa Agua Dulce, los participantes en las modalidades Individual y Postas completarán 1,9 km de natación en las refrescantes aguas del Pacífico, 90 km de ciclismo por la rápida ruta costera, y finalizarán con 21,1 km de carrera a pie.

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