En medio de los tumultos de una ciudad como Nueva York, en donde millones de personas caminan con prisa sin detenerse a ver a quién tienen al lado, Erling Haaland pasa desapercibido por los transeúntes. El ‘Androide’, que intimida a los defensas en las noches más importantes del fútbol del ‘Viejo Continente’, recorre la Quinta Avenida como un turista más. Gorro, lentes de sol, polo, short y zapatillas para hacer turismo en la Gran Manzana. Sin cámaras, autógrafos y la presión de obtener el triunfo, el delantero aprovecha los pocos momentos de calma que le regala este Mundial en Norteamérica, para compartir tiempos con su novia y amor de la adolescencia, Isabel Haugseng Johansen, y, sobre todo, vivir más allá de lo que es el fútbol.
En medio de los tumultos de una ciudad como Nueva York, en donde millones de personas caminan con prisa sin detenerse a ver a quién tienen al lado, Erling Haaland pasa desapercibido por los transeúntes. El ‘Androide’, que intimida a los defensas en las noches más importantes del fútbol del ‘Viejo Continente’, recorre la Quinta Avenida como un turista más. Gorro, lentes de sol, polo, short y zapatillas para hacer turismo en la Gran Manzana. Sin cámaras, autógrafos y la presión de obtener el triunfo, el delantero aprovecha los pocos momentos de calma que le regala este Mundial en Norteamérica, para compartir tiempos con su novia y amor de la adolescencia, Isabel Haugseng Johansen, y, sobre todo, vivir más allá de lo que es el fútbol.
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La vida te deja postales para recordarlas con anhelo y alegría, y Haaland quiere recordar su primera vez con Noruega en una Copa del Mundo, como el regalo perfecto para ese niño dentro de él. El ‘9’ del Manchester City ya cumplió consigo mismo, su padre, familia, compañeros y los más de 5.6 millones de habitantes de un país que viven un sueño al día de hoy.
Para entender la situación, hay que remitirse a Francia 98. La última vez que Noruega había marcado en un Mundial había sido hace 28 años. La primera anotación de Haaland ante Irak puso fin a una sequía de goles, además de convertirse en el primer futbolista noruego en marcar un doblete en dicho torneo. El dato adquiere mayor relevancia al considerar que los nórdicos apenas habían anotado 6 veces en ocho duelos previo a la llegada del ‘Cyborg’, que ya tiene 4.
Erling Haaland es uno de los 6 futbolistas en la historia en marcar un doblete en su primer partido del Mundial. (Foto: Getty Images)
/ Patrick Smith – FIFA
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Haaland nació en la ciudad de Leeds en julio del 2000, cuando su padre Alf jugaba para el Leeds United. Pudo haber elegido a representar a Inglaterra, pero siempre se sintió noruego. También debe haber influenciado su madre Gry Marita Braut, campeona en heptatlón, y su familia.
Alf-Inge Haaland era un volante que tenía una trayectoria relativamente exitosa en la que también defendió la camiseta del Nottingham Forrest y Manchester City, además de haber participado en 34 ocasiones con la selección de Noruega, incluido el Mundial de 1994, pero su paso se cortaría de forma prematura en abril del 2001 a causa de una dura entrada de Roy Keane.
Tras dicho episodio, la familia volvió a la ciudad natal de Alf-Inge. Haaland creció en la localidad de Bryne, una pequeña ciudad del sureste noruego, con alrededor de 12.200 habitantes, en donde el pequeño Erling dio sus primeros pasos como futbolista. Ahí se formó en el club, hizo amigos, conoció al amor en la misma institución y desarrolló esa personalidad reservada que le caracteriza, a diferencia de otros profesionales que aman el lente de las cámaras.

Erling Haaland es internacional absoluto con Noruega desde setiembre del 2019. (Foto: Getty Images)
/ Mark Smith/ISI Photos
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En Bryne, su tío Gabriel Hoyland fue leyenda del club: marcó 170 goles en 595 partidos y es considerado el jugador más importante de su historia. Pero Alf, Gry y Gabriel no son los únicos familiares con inclinación al deporte: su abuela participaba en competiciones nacionales de atletismo y tres de sus primos juegan al fútbol: Jonathan Braut Brunes en el Raków Czestochowa de Polonia, Emma Braut Brunes en el Brondby y Albert Braut Tjaaland en el Rosseland BK.
La familia de Haaland también tiene amplia tradición en la enseñanza. Su abuelo Astor fue director de una escuela local, mientras que las dos hermanas de Alf-Inge eran maestras. Quizás esa sea la razón por la que este año, él y su padre compraron por 118.000 euros el único ejemplar conservado de la edición impresa de 1594 de la obra del islandés Snorri Sturluson, una edición de una saga de reyes vikingos noruegos, para donarla al municipal natal de Bryne, para que los habitantes de su región tengan acceso directo a las historias de sus ancestros.
Pese a estar siete temporadas entre el Borussia Dortmund y City, Haaland sigue muy vinculado a los hábitos de la cultura escandinava: disfruta de la naturaleza, los paseos por las montañas, ama la pesca y, en especial, la tranquilidad de una vida reservada.
El ejemplar de 1594 pasa de propiedad privada a dominio público, quedando disponible para consulta en Bryne, Noruega. (Foto: Erling Haaland)
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Definitivamente tiene una característica diferente: puede mantenerse alejado del ruido y los pensamientos negativos. Haaland gana millones de dólares, pero ha confesado en varias oportunidades que el atrae la vida rural e imagina su retiro en una granja en Noruega, tal como viven en la actualidad sus ambos padres. Esa es la vida del ‘Androide’ del fútbol.
Ama la disciplina y el entrenamiento en una cancha de fútbol, se cuida para ser un excelente profesional, pero también tiene una vida fuera del campo: la excelencia no se convierte en obsesión y por eso sabe que esta Copa del Mundo es como unas buenas vacaciones. La pelota está en cancha de Francia, España, Argentina, Portugal, etc. no de Noruega.
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