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La propuesta de Donald Trump de cobrar un 20 % a los barcos que cruzaran el estrecho de Ormuz duró apenas un día. Tras anunciar el lunes que Estados Unidos impondría esa tarifa como contraprestación por garantizar la seguridad de la principal ruta petrolera del mundo, el martes el presidente retiró la medida y la sustituyó por un esquema de acuerdos comerciales e inversiones con los Estados del Golfo. El rápido cambio de postura alimenta las dudas sobre la consistencia de su estrategia hacia Ormuz, especialmente después de que Washington criticara cualquier intento de Irán de obtener beneficios económicos por el control de ese paso marítimo.
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También sostuvo que “el estrecho de Ormuz está abierto a todo el tráfico marítimo, excepto el de Irán”, y remarcó que Estados Unidos impondrá “un bloqueo total, pero solo a los barcos que lleguen o salgan de puertos iraníes, o que transporten cualquier cosa relacionada con carga iraní“.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es una vía marítima clave por la que pasa una quinta parte de la producción petrolera mundial.

El estrecho de Ormuz. (AFP).
/ NICHOLAS SHEARMAN SHERINE ELSAYARY LUCA MATTEUCCI
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El lunes, en medio de una nueva escalada militar, Trump anunció un cambio radical en la estrategia de Estados Unidos para el estrecho de Ormuz al plantear el cobro de una tarifa equivalente al 20 % del valor de la carga transportada por los buques que lo atravesaran a cambio de la protección militar que Washington les brindaría.
Según sus declaraciones, la idea se basaba en que Estados Unidos está destinando enormes recursos militares para mantener abierto el paso marítimo mientras otros países —especialmente grandes importadores de petróleo— se benefician sin asumir esos costos. Trump llegó a afirmar que EE.UU. sería el “guardián” o el “ángel de la guarda” del estrecho y que, por esa protección, debía ser compensado.
La propuesta de Trump equivalía a transformar la protección militar estadounidense del estrecho de Ormuz en un servicio financiado por los usuarios, un modelo sin precedentes para una ruta marítima considerada de interés internacional.
Por el lado de Irán, Teherán busca reforzar su influencia sobre el estrecho de Ormuz mediante un control total y convertir esa posición estratégica en un instrumento de presión política y diplomática. Si bien se ha especulado sobre la posibilidad de que pueda imponer un peaje al tránsito marítimo, hasta ahora no existe una propuesta oficial iraní ni evidencia de que esa iniciativa haya sido incorporada a las negociaciones con Estados Unidos.
El lunes, el canciller de Irán, Abbas Araghchi, rechazó de manera categórica la propuesta de Trump y la calificó de “extorsión económica”. Afirmó que su país ha sido y seguirá siendo el único garante y guardián de la seguridad en el estrecho de Ormuz.
¿Qué dice la legislación internacional?

Una ilustración fotográfica muestra a una persona frente a una gran pantalla en la que se muestran los movimientos de los buques en el estrecho de Ormuz a través de una página web de seguimiento marítimo. Foto: AFP
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En cuanto a la base legal para la pretensión de Trump, la Organización Marítima Internacional (OMI), una agencia especializada de Naciones Unidas, reiteró el lunes que no existe base jurídica para imponer tarifas obligatorias por el tránsito en estrechos internacionales y sostuvo que una medida así contraviene el marco jurídico vigente sobre libertad de navegación.
Minentras que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece que los estrechos utilizados para la navegación internacional, como el de Ormuz, están sujetos al régimen de “paso en tránsito”, que garantiza la circulación continua y expedita de buques y aeronaves entre una parte del mar y otra. En términos generales, los Estados ribereños no pueden impedir ese tránsito ni imponer peajes, aunque sí pueden adoptar medidas relacionadas con la seguridad, la protección del medio ambiente y el cumplimiento de normas de navegación.
Si bien Estados Unidos e Irán no han ratificado esaa Convención, Washington sostiene desde hace décadas que estas disposiciones forman parte del derecho internacional consuetudinario y, por tanto, son de aplicación general.
La situación es distinta en los canales de Panamá y de Suez, porque no son estrechos naturales, sino infraestructuras artificiales construidas y administradas por un Estado o una autoridad competente. En ambos casos, el cobro de peajes está respaldado por la ley internacional y los tratados.
«Ha sido una bravata más»

El presidente estadounidense Donald Trump conversa con el primer ministro iraquí Ali al-Zaidi (no aparece en la imagen) durante su reunión en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el 14 de julio de 2026. (EFE/EPA/GRAEME SLOAN).
/ GRAEME SLOAN / POOL
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El periodista y analista internacional Carlos Novoa dijo a El Comercio que el rápido retiro de la propuesta de Trump indica que se trató de una estrategia de presión contra Irán, que está en concordancia con un método que ha caracterizado su forma de negociar en política exterior.
«Trump, fiel a su estilo, buscaba un mecanismo de presión contra Irán. Ha sido una bravata más“, afirmó Novoa, quien opinó que mantener esa medida habría tenido un elevado costo económico, al encarecer el comercio internacional y terminar afectando a los propios consumidores estadounidenses. ”Si hubiera mantenido esa medida se hubiera encarecido todo a nivel mundial y principalmente los consumidores estadounidenses se le vendrían encima a Trump“, advirtió.
No obstante, Novoa indicó que el episodio afecta la credibilidad de la política exterior de Washington, aunque insistió en que no constituye un hecho aislado. «Sí afecta, pero es como una raya más al tigre, porque la política exterior estadounidense está subordinada a la voluntad o al pensamiento coyuntural de Trump“.
Refirió que el presidente ha demostrado ese patrón de comportamiento en “casi todos los temas internacionales” que ha enfrentado durante su mandato.
Respecto al impacto del giro en la percepción internacional de Estados Unidos, Novoa consideró que el problema no radica en la capacidad militar del país, sino en la incertidumbre que generan las decisiones del mandatario. «No cabe duda de que militarmente Estados Unidos sigue siendo muy poderoso; podría acabar con quien quiera. Ese no es el punto“, señaló.
En cambio, afirmó que la principal preocupación está en las consecuencias que estos cambios pueden tener sobre los intereses comerciales y políticos de Washington. «Hay que mirar a Trump día a día. Hoy dice una cosa, mañana otra y pasado otra“.
Trump iba a terminar justificando las pretensiones de Irán

El Ejército de Irán aseguró que las Fuerzas Armadas no cederán «ni un ápice» sobre el estrecho de Ormuz, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara el restablecimiento del cerco naval. (EFE/ Agencia iraní Tasnim).
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Para el analista internacional Francesco Tucci, docente de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), la propuesta de Trump era una contradicción con la postura que Washington ha sostenido respecto a la libertad de navegación y, paradójicamente, terminaba legitimando una aspiración de Irán si finalmente establece un peaje.
En cuanto a las consecuencias, Tucci indicó que una medida como la que Trump planteaba «pudo haber hasta duplicado el precio final de los productos que transiten por el estrecho y elevar significativamente el costo del petróleo y otros hidrocarburos».
Tucci advirtió que, si una iniciativa de este tipo llegara a concretarse, podría modificar las reglas que han regido durante décadas la navegación internacional.
«Se va a justificar la posibilidad de cobrar un peaje y eso va a cambiar las reglas internacionales. Puede ser un antecedente peligroso“, afirmó.
El analista recordó que tanto el secretario de Estado, Marco Rubio; como el vicepresidente JD Vance habían defendido la necesidad de preservar el libre tránsito por los estrechos internacionales y rechazado la posibilidad de imponer peajes.
Añadió que este tipo de giros por parte de Trump “no es una novedad. Nos ha acostumbrado a incoherencias y a marchas atrás sobre declaraciones que había hecho; entonces no me sorprende honestamente“.
Recordó también que Trump suele utilizar anuncios de alto impacto como parte de su estrategia negociadora.
«Estamos acostumbrados a la política de Trump: para negociar propone cosas complejas, asume posturas críticas y después hace marcha atrás“, explicó.
Finalmente, el analista sostuvo que la controversia en torno a Ormuz refleja una transformación más amplia de la geopolítica mundial, donde “los estrechos y canales se están transformando en un medio de presión. Se pueden utilizar como herramienta de poder, especialmente para ejercer presiones políticas y económicas“, concluyó.














