martes, marzo 24

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

“¡Amor, nos vamos a Mónaco!”, exclamó, visiblemente emocionado José Antonio Mejía tras ser anunciado como el Gran Ganador 2026 del Premio Líderes Empresariales del Cambio (LEC).

“¡Amor, nos vamos a Mónaco!”, exclamó, visiblemente emocionado José Antonio Mejía tras ser anunciado como el Gran Ganador 2026 del Premio Líderes Empresariales del Cambio (LEC).

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El ingeniero agrónomo, gerente general de Amazonas Trading Perú —empresa dedicada a la exportación de cacao en grano y chocolate—, confiesa que, cuando le comunicaron su nominación, pensó que se trataba de una broma o incluso de una llamada para “extenderle la línea de crédito”. Hoy, en cambio, recibe con orgullo un reconocimiento que no solo pone en valor la trayectoria de su empresa, sino el esfuerzo por erradicar el cultivo de hoja de coca en la selva peruana y promover la transición de más de 4.000 productores hacia el cacao.

Como Gran Ganador, Mejía representará al Perú en Mónaco en el EY World Entrepreneur Of The Year (EOY), un reconocimiento global que se otorga desde 1986.

Durante la gala LEC mencionó que, cuando lo llamaron, pensó que era una broma. ¿Por qué?

Sí, así fue. Siempre había visto los Premios LEC por las noticias, sabía que se entregaban a los mejores empresarios.

Cuando me llamaron del Banco de Crédito para decirme que estaba nominado, pensé que era una broma. Humildemente, creo que hago un buen trabajo, pero la excelencia es otra cosa.

Estoy muy agradecido con El Comercio, EY y Asbanc por este reconocimiento. Lo llevo en el corazón y voy a dar lo mejor de mí para dejar en alto el nombre del país.

Representará al Perú en Mónaco. ¿Qué expectativas tiene para ese evento?

Voy a viajar con mi esposa y espero llevar el mejor chocolate del país. Voy a sacar las mejores muestras, unas excelentes barras de chocolate o productos derivados, para que puedan degustarlos.

También quiero contar lo que hemos hecho en el país: hemos eliminado la hoja de coca, gracias al cacao. Diría que cerca del 90% de los productores de cacao en el país, en algún momento, cultivaron coca y hoy ya no lo hacen.

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Precisamente, durante la ceremonia, se destacó el trabajo de su empresa y su resiliencia en contextos marcados por el terrorismo. ¿Cómo fue ese proceso?

Sí, claro. El cacao es un producto que se cultiva en la selva, en zonas donde antes predominaban la hoja de coca y el terrorismo, como Tingo María, Huánuco, Tocache y San Martín; también Ayacucho y Junín.

En ese contexto, el cacao ha ido ganando terreno conforme avanzaban la infraestructura y la apuesta de empresarios que decidimos convertirlo en un producto bandera, en una alternativa real para los productores. La idea es que, en lugar de sembrar coca, siembren cacao y construyan así su sustento de vida.

Hoy, el Perú es un productor reconocido a nivel mundial: está entre los siete principales países productores de cacao. Nuestro producto llega a más de 20 países, principalmente en Europa, Estados Unidos, Norteamérica y Asia.

¿Cuántos productores trabajan actualmente con su empresa?

Hoy tenemos una cadena productiva de aproximadamente 4.500 productores.

¿Y todos ellos cultivaron hoja de coca en algún momento?

En determinado momento, sí. Si uno recorre zonas como San Martín, Juanjuí, Campanilla o Tocache, verá que hace 20 años eran principalmente productoras de hoja de coca. Hoy, esa realidad ha cambiado gracias al cacao.

Hablando un poco del contexto internacional, el cacao alcanzó precios récord el año pasado. ¿Cómo impacta esta valorización en su empresa?

Nos ha beneficiado bastante. Los dos últimos años han sido muy buenos para el cacao. Sin embargo, el productor ya ha capitalizado esas ganancias: muchos han mejorado sus plantaciones, han sembrado más, han fertilizado y optimizado sus cultivos. Por eso, estimamos que la producción este año crecerá alrededor de 10%.

¿Ese crecimiento aplica tanto para su empresa como para el sector en general?

Sí.

Sin embargo, las lluvias y el Fenómeno de El Niño otra vez alcanzó al Perú este 2026, ¿existe incertidumbre?

Sí, siempre genera preocupación. Estamos atentos a las variaciones de temperatura. Si bien se ha declarado como un fenómeno leve o moderado, hay antecedentes —como el 2017— en los que hubo inundaciones severas.

Estamos monitoreando constantemente para reducir los posibles impactos. Por ahora la situación está tranquila, pero habrá que ver cómo evoluciona en las próximas semanas o meses.

¿Cómo evalúa el apoyo del marco institucional peruano al sector cacaotero?

El aspecto político siempre genera preocupación. Ha habido buenos ministros de Agricultura, como el ministro Manero, que tuvo más continuidad, pero luego hemos visto gestiones muy cortas.

Esto afecta la continuidad de políticas clave, como el registro y la titulación de predios agrícolas, que es fundamental para el desarrollo del sector. Cuando hay constantes cambios de funcionarios, estos procesos se estancan.

El Perú tiene una Amazonía aún poco desarrollada. Hay mucha tierra que no se utiliza, a diferencia de países como Brasil o Colombia, que cuentan con marcos legales más claros y efectivos para el desarrollo de la selva.

Europa prepara una regulación para restringir la compra de productos provenientes de zonas deforestadas. ¿Cómo se están preparando?

Sí, desde hace unos tres años sabemos que se implementará esta regulación de “cero deforestación”. Esto implica que no se podrá exportar cacao proveniente de zonas deforestadas desde el 2020 en adelante.

Ante ello, hemos trabajado en la georreferenciación de las fincas, verificando que no haya deforestación, además de capacitar a los productores.

En nuestro caso, contamos con certificaciones sostenibles desde hace unos 15 años, por lo que tenemos experiencia en estos estándares. Creo que el Perú, y nuestra empresa en particular, están preparados. Sin embargo, no podemos bajar la guardia. Para cuando la norma entre en vigencia, probablemente a fines de este año, deberíamos estar completamente listos.

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