Las lluvias en Tumbes de la semana pasada son la confirmación de la superposición de El Niño Costero y el fenómeno de El Niño (FEN) Global. La temperatura ya está bastante más alta que en períodos anteriores. Cuando ocurra el desacople de ambos fenómenos, lo que nos quedará serán meses de lluvias continuas.
Las lluvias en Tumbes de la semana pasada son la confirmación de la superposición de El Niño Costero y el fenómeno de El Niño (FEN) Global. La temperatura ya está bastante más alta que en períodos anteriores. Cuando ocurra el desacople de ambos fenómenos, lo que nos quedará serán meses de lluvias continuas.
Así, los efectos más agresivos se comenzarán a sentir –con mayor intensidad– durante este año y no solo el próximo. La celeridad del fenómeno y su intensidad acortó el tiempo para la planificación holgada. Y, si ayer ya era urgente acelerar procesos y diálogos, hoy debemos ejecutar.
La dimensión del FEN no permitirá evitar sus consecuencias y, por eso, es indispensable el orden. Aquellos temas que arriesguen la vida de las personas de forma material y económica deben ser atendidos con prioridad. En este cuarto trimestre del año también será necesario organizar cómo se recibirá y canalizará la ayuda humanitaria que asistirá la intervención de emergencia. De este modo, instalar un puente Bailey y facilitar la implementación de cuartos de campaña serán tareas que puedan realizarse en paralelo con agilidad y transparencia.
Lo que viene exigirá firmeza, conducción clara, responsabilidades definidas entre los distintos niveles de gobierno –porque no todo depende del Ejecutivo– y capacidad para destrabar, ejecutar y supervisar recursos.
El FEN no espera a que las personas y el Estado ordenen sus prioridades, pero sí desnuda, cada vez que llega, nuestras debilidades institucionales, la corrupción en obras públicas, una mala gestión municipal, la escasa –y a veces burocrática– gestión de ayuda humanitaria y otras tantas complejidades que dibujan una deuda social importante: los valores.
En esta pequeña ventana de oportunidad para la ejecución se debe priorizar la vida, y con esa determinación se espera también un Estado (entendido en todos sus poderes y niveles de gobierno) que construya la capacidad de asegurar los servicios esenciales con velocidad de respuesta y genuina articulación. Esto, lejos del capital político y abocado a evitar daños y perjuicios, materiales y emocionales, para todos los peruanos.

