Cuando Gisela Ponce de León (Lima, 1985) ve la foto, siente nostalgia. En la imagen, tomada hace 15 años, la actriz parece entre confundida y en alerta, a punto de escapar a saltos por los asientos del teatro donde se puso en escena “Casi normal”, clásico de Broadway. Este 2026 su vida es distinta, pero algo la conecta con ese entonces: el musical ha vuelto a Lima en una nueva versión que apuesta por atacar los sentidos de la audiencia. Y esta vez ella ya no será un personaje periférico, sino el central.
Cuando Gisela Ponce de León (Lima, 1985) ve la foto, siente nostalgia. En la imagen, tomada hace 15 años, la actriz parece entre confundida y en alerta, a punto de escapar a saltos por los asientos del teatro donde se puso en escena “Casi normal”, clásico de Broadway. Este 2026 su vida es distinta, pero algo la conecta con ese entonces: el musical ha vuelto a Lima en una nueva versión que apuesta por atacar los sentidos de la audiencia. Y esta vez ella ya no será un personaje periférico, sino el central.
“Casi normales: inmersivo” sigue a Diana Goodman (Ponce de León), quien está casada con Dan (Marco Zunino). El matrimonio parece sacado de una foto de stock: papá, mamá, hijo e hija plenos y felices. Ni tanto, porque a la madre le diagnostican trastorno bipolar, lo cual transforma las dinámicas interpersonales. Completan el elenco Ítalo Maldonado, Arianna Fernández, Thiago Vernal y Mariano Chiesa. Esta obra es la contraparte de “Next to Normal”, desarrollada hace semanas en la capital en inglés, pero con el mismo libreto de Brian Yorkey. En ambos casos, la versión en lengua extranjera y esta, en español, dirige la argentina Mela Lenoir.
“La vida era distinta. Digamos que no ha cambiado mucho porque me dedico exactamente a lo mismo y me sigue encantando hacer lo que hago, pero ya en cuestión de experiencia de vida es otra cosa”, cuenta la actriz a este Diario sobre el montaje original del 2011. En aquella ocasión interpretó a Natalie, la hija adolescente de la familia que tiene sus propios dramas. Desde entonces y hasta ahora ha sumado kilometraje a su carrera. En teatro “Sobre lobos”, “Mamma Mia!”, “Toc Toc”; en cine “Asu mare”, “Soltera codiciada”, “Muerto de risa”. Solo una fracción de las decenas de papeles que la han habitado. También está el fortalecimiento de su carrera como cantante; en el 2025 lanzó su más reciente ‘single’, “Una canción genial”.
Ponce de León cree que haber interpretado antes a la hija amplía su punto de vista; ya tiene la dinámica intrafamiliar a la mano. “Es una vuelta de tuerca empezar con la hija y terminar haciendo la madre; no sé si le pasa a tantos actores en la vida y creo que es una suerte”, sostiene. Pero a pesar de los puntos en común hay diferencias por el formato. En esta versión, destaca la actriz, los vínculos están “sintetizados”. Un detalle: ella cotradujo el libreto del montaje del 2011 (junto a Ricardo Morán); si bien la traducción de ahora es distinta, esto la pone en ventaja al conocer el material íntimamente.
Gisela Ponce de León en el montaje de «Casi normal» (2011), donde interpretó a una adolescente. En 2026 volvió a la obra, pero en el papel de una madre de familia.
/ Archivo El Comercio
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Al entrar al recinto pantallas gigantes rodean al espectador, muros de luz que representan lo que pasa en el cerebro de Diana. Las neuronas hacen sinapsis, hay movimientos que reflejan los estímulos externos, a veces hay rayos. Esto influye en el espectador, establece el tono, refuerza las emociones. Pero también hay un efecto en el intérprete.
“Me encanta, tiene mucho sentido y colabora con la magia del montaje, que además ayuda a entrar a un tema que puede ser muy denso o doloroso con un poco de magia alrededor”, menciona. También destaca el trabajo del argentino Mariano Chiesa como el psicólogo, cuyo impacto en la protagonista se hace evidente con la fastuosidad visual.
Las pantallas hacen lo suyo y los actores, por la ubicación de sus cuerpos, trabajan en otro nivel. Mientras una obra tiene su escenario y el público solo observa un lado, “Casi normales: inmersivo” presenta una visión de 360°: los asientos rodean al elenco. Es más, se encuentran a su mismo nivel y los actores incluso se mueven entre los asistentes.
“Existe la idea de que el público está entrando a la la cabeza de Diana Goodman. Entonces ella se dirige a veces al público. Son sus cómplices, son parte de ella”, asegura la actriz. “Te encuentras con miradas de gente que está muy conmovida y eso te conmueve también, tienes que estar bien en tu lugar para tomar lo que te sirve y que no te afecte de más”.
Y entre estar en la mente de la protagonista y tener a los actores tan cerca, hay un mensaje subyacente: que una lucha como la de Diana puede estar ocurriendo a un paso de distancia.
«Casi normales: inmersivo”
Del 4 al 28 de junio, de jueves a domingo, en Magitek (Av. Manuel Olguín 249, Santiago de Surco). Entradas en Ticketmaster.




