La fortaleza de Gessel Robles no solo está en las patadas que pega ni cuando suelta esa espectacular derecha, su fuerza radica en el corazón que pone en cada una de las acciones que se propone. Desde que la conocimos en la redacción de Deporte Total, fue tu tenacidad la que la ha llevado lejos y ahora se subirá a un ring para disputar su primera pelea profesional en muay thai, deporte que practica hace poco más de dos años.
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Fue el 1 de enero del 2018 que su vida cambió cuando decidió amarrarse las zapatillas y salir a correr. Necesitaba un nuevo impulso para sus días y lo encontró en la práctica deportiva, porque ya amaba el deporte como periodista -trabajó en UNSA TV y en Deporte Total-, y este jueves coronará ese proceso cuando se enfrente a la chilena Josefa Tellez en el Rise FC en La Curva de Punta Hermosa.
¿Cómo así llegas al muay thai?
Empecé con el muay thai como en el 2023 y lo tomé como algo netamente deportivo. Yo venía corriendo mucho tiempo y como que me comencé a aburrir, a lesionar y busqué un reemplazo para no perder la disciplina deportiva y conocí a Fight Lab y acá comencé a entrenar el muay thai con Randolf Mendoza, Iván Dociak, Alessandro Gandolfo y el máster de Fight Lab, Ian Escuza, y desde la primera clase me enseñaron esta disciplina más allá de un deporte, como un arte marcial, como una forma de vida. Te enseña mucho de respeto, disciplina, mucha humildad.
¿Probaste con otro deporte?
Cuando hacía running comencé a hacer bastante crossfit como para fortalecer los músculos porque se necesita ser más fuerte. Luego, cuando comencé a hacer muay thai, igual seguía corriendo y haciendo pesas, solo que ahora lo hago adaptado para lo que me sirve.
¿Cómo decides pasar de entrenar a competir?
Es gradual y depende mucho de uno y sobre todo de tus entrenadores. Los entrenadores son o han sido competidores y todos han pasado esta etapa de crecimiento de amateur a profesionales y han vivido las competencias internacionales. Como tú vas avanzando, vas aprendiendo más cosas y uno de mis entrenadores me decía: “¿No quieres competir?”, y yo: “No”. Pero a medida que entrené mucho más con ellos, con Randolph e Iván, comenzó a entrar esa idea porque ellos te dan esa confianza, porque van dando mensajes que te hacen sentir que “si lo puedo hacer ¿no?”. Se va generando esa confianza que necesitas para pisar un ring. Pisar el ring es la batalla más difícil. Porque vas a practicar lo que sabes con una persona que no conoces, no sabes su técnica, no sabes lo que tiene y sabes que en algún momento va a haber un intercambio. Así fue pasando el tiempo y siempre me decían: “¿y si compites?”. Y surgió ese espíritu competitivo y dije “vamos”. En amateur estás super protegida con casco y los pies y así empecé. Los meses siguientes fueron de preparación distinta para las competencias, aunque es difícil encontrar rivales porque no es tan masivo y por el peso que hay que estar viendo cuál te acomoda para encontrar rival.
¿Qué sensaciones cuanto te subiste al ring por primera vez?
La primera vez me moría de miedo. Es un cúmulo de emociones, como ansiedad. El miedo es natural porque te va a enfrentar a otra persona, a otro competidor que tiene la misma preparación que tú y ahí es ver cómo logras engranar tus pensamientos para hacer la estrategia y escuchar a tu esquina y, además, hacer lo que te dicen. Cuando subes la primera vez tomas varias decisiones en el momento: “Ya estoy lista”, “voy para adelante”. Mi primera pelea fue horrible, no escuchaba a mi esquina, no sabía dónde estaba parada, pero felizmente se acabó rápido por un KO Técnico a mi favor y entonces me dije: “¿Y toda esta adrenalina? Qué sensación para más reconfortante que toda la preparación tenga un inicio, un medio y un fin. Lo voy a volver a hacer”, y así, ahora llegamos a las peleas profesionales.
¿Y qué te convenció de ahora tener una pelea profesional?
Uno va avanzando y llega al punto de ¿cuál es el siguiente paso? ¿hacia dónde voy? Y es importante el qué tanto puedo lograr, qué puedo llegar a ser en este arte que he decidido que me acompañe. Entonces pensé en el reto personal que yo quería para este año y se dio: “Ya quiero una pelea profesional para sentir como cerrar un círculo o abrir uno nuevo, no lo sé”. Cerrar esto desde la preparación hasta ser peleadora profesional siempre lo veía como lejano, no lo veía como el paso a dar, pero desde el año pasado comencé a ver que los cambios eran más intensos, que la preparación me daba mucho más crecimiento físico y crecimiento en el deporte y me dije que este es un buen paso que también hay que darlo. El apoyo de los entrenadores es muy importante, porque hay mucha ansiedad, tienes que controlar muchos cambios de humor y tu entrenadore es como un psicólogo, y ellos lo saben porque ya lo han vivido, saben lo que estas pasando.
¿Y cómo te ves para el jueves ante tu rival?
Es importante para los peleadores el tema de la visualización, qué es lo que quieres hacer, cómo te quieres sentir y hasta con qué combinación quieres empezar. Esta etapa me ha costado mucho porque soy sumamente autocrítica, siempre siento que puedo hacer algo mejor o de otra manera. Me visualizo sintiéndome bien, llegando fuerte, llegando rápida y la primera batalla es el peso. Entonces, llegar con el peso por respeto a mí, a mi equipo, a mi rival. Esa es una. La siguiente es sentirme segura, no confiada. Es todo un reto porque la otra rival es una profesional de larga data. Josefa Tellez viene de Chile. Todas las emociones que se juntan previo a una competición ya lo he vivido solo que ahora es una pelea profesional y será la primera vez que lo voy a vivir así.
El objetivo es ganar, pero ¿hay miedo a perder?
Ganar es el objetivo. Pero el verdadero triunfo empieza mucho antes del resultado. Empieza cuando decides no rendirte, cuando cumples cada entrenamiento, cuando haces el corte de peso y aun así eliges subirte al ring. Superar el miedo, el cansancio y las dudas también es parte de la pelea. Porque dejarlo todo no siempre garantiza una medalla, pero siempre construye carácter. Y antes de que levanten la mano de alguien, ya existe una victoria silenciosa: la de haber tenido el coraje de estar ahí.
La pelea
Gessel Robles – Perú
(Fight Lab)
vs
Josefa Tellez – Chile
(Casa Leme)
Jueves 26
6 p.m.
La Curva – Punta Hermosa
(entradas en passline)
Más allá de que te gustaba el deporte, no tenías una vida deportiva. ¿Cómo llegaste a dar ese paso?
Yo estudié comunicación, especialidad en periodismo y siempre me gustó el deporte. Hice periodismo deportivo varios años y luego pasé al mundo corporativo. Estaba todo bien hasta que pasé por un tema personal muy fuerte que cambió mi vida. Me decía que “¿si así voy a vivir toda mi vida?” y me acuerdo perfectamente de que en diciembre del 2017 tuve como una revolución personal que me hizo replantear muchas cosas sobre cómo quería vivir y dije que el 2018 empiezo a hacer deporte, porque creo que el cambio viene de adentro y eso era lo que yo necesitaba y vi el deporte como un refugio. Entonces, el 1 de enero del 2018 empecé a correr porque me parecía lo más accesible. Luego comencé a conocer a mucha gente que corría y me ayudaba con consejos y así me metí más en el deporte y por mi personalidad de fijarme objetivos, ese año corrí mi primera media maratón y como siempre se puede dar algo más, busqué mejorar en cosas como el aire, la resistencia, la alimentación y aprender a cómo funciona mi cuerpo. Siempre he tenido la suerte de rodearme de gente muy talentosas en todo sentido, en todas las etapas de mi vida y ahora también creo que me he rodeado de buenos profesionales en mi equipo.
¿Cómo tomaste este nuevo tipo de vida?
El running me dio esa libertad y ese cambio interno que yo necesitaba y que me soportó en ese momento duro que pasaba. Luego hice baile, pero no. Tenía que encontrar algo que sea lo mío y aquí me siento feliz, cómoda. Y no es una comodidad bonita, el muay thai es un deporte que te reta mucho, te incomoda un montón, pero es algo que a mí me impulsó porque generalmente busco hacer todo bien y que no me incomode nada.
¿Así sea muy exigente?
Así sea muy exigente. El muay thai siempre te exige, siempre te incomoda y no puedes hacerlo sola. Siempre hay cosas que corregir y eso siempre incomoda, entonces siempre se puede aprender más. Y eso lo llevé a mi vida profesional, aprender a recibir críticas de una manera mucho más propositivas.
La voz de sus entrenadores
Gessel ha crecido en el muay thai de la mano de Randolph e Iván y ambos entrenadores coinciden en la disciplina que tiene la luchadora para en solo año y medio ya tenga su primera pelea profesional. “Llevamos más de dos años y medio entrenando y peleando como año y medio. La base de nosotros es ver que el alumno tenga condiciones primero para poder pelear. Gessel desde que llegó las tenía, porque ya era una chica bastante deportista y nosotros lo que hicimos fue formarla”, nos comenta Randolph.
Para Iván, Gessel es una peleadora que presiona mucho, “va para adelante”, que tiene “mucha inteligencia al momento de pelear y tienen mucho aire para presionar”, como una de sus principales características sobre el ring. “Pega fuertísimo, así que en los entrenamientos terminados matados”, bromea también.
Pero hay algo más que la técnica y resistencia para luchar y es la cabeza. Ambos entrenadores esperan que su pupila se saque todas las dudas de la cabeza y se convenza de que en verdad es muy buena para este deporte. Además, tras su pelea profesional ante la chilena Tellez, debe definir qué sigue en su carrera, si significa cerrar un círculo con esa última pelea o abre uno nuevo para seguir sobre el ring.

¿Qué es lo que más te costó de la de la disciplina deportiva?
Es algo con lo que yo lucho mucho, que es el síndrome del impostor, que es que pueden decir que lo estoy haciendo bien, pero yo siempre digo que lo voy a hacer mejor. Me costó mucho reconocer mis logros, me costaba mucho tipo: “ah ganaste, pero no lo hice esto, no escuché lo otro”, me costaba, como que no lo disfrutaba. Ahora tienes que disfrutar el proceso. Al inicio me costaba estructurar mi día de profesional, en ese momento estudiaba una maestría, incluir los entrenamientos, acostumbrar a mi cuerpo a despertar a las 5 de la mañana, entrenar en la noche también. Aprendí a estructurar todo. La otra cosa dura es la parte social, porque no necesariamente tu círculo entiende que no puedes tomar, que no puedes comer ciertas comidas, que si estas en campeonato no puede hacer muchas cosas. A mí me costó un montón, pero me rodeé de personas que han entendido, que quizás no comparten, pero han entendido, porque a veces me ven con un ojo morado o lesionada, pero si respetan esta etapa. También cuesta que la gente entienda que, porque practicas muay thai ya eres violento, y no. Es un arte marcial que te enseña más cosas de las que se pueden ver en el ring.
¿Y qué crees que es lo que más has aprendido?
La calma, he aprendido a ser más calmada. A entender que no puedo saltarme los procesos, que tengo que vivir cada cosa nueva que puede pasar. Que no hay algo 100% malo ni hay algo 100% bueno. Si no tienes la calma y abrazas el proceso, viene la frustración de que hice todo y al final no gané, en lugar de entender de todo lo que aprendí en el proceso y saber dónde se puede corregir. La diferencia está en cómo tú lo tomas y cómo lo transformas y eso es lo que estoy aprendiendo. Me encantaría decir que ya lo tengo, pero trato de corregirme porque normalmente me sale la autocrítica, aunque intento llamar a la calma para que lo pueda resolver mejor.
¿Y ahora cómo te defines?
Soy una persona fuerte, con mucha empatía y trato de ser resiliente. Aprendo, a veces no me sale, trato de no ser tan crítica, de escuchar un poco más a la gente y eso es lo que me ha dado el muay thai.
¿Tus tatuajes también te definen?
Tengo este tatuaje de una libélula, que es lo que me representa desde chiquitita, porque mi nombre Gessel viene de una libélula que mi mamá vio en un dibujo animado, y por eso me lo hice, y la valentía porque me lo hice en el 2017 cuando hubo esa transformación en mi vida, y tenía que ser valiente. En el brazo derecho tengo uno del mundo, porque tengo a mis mejores amigas esparcidas por el mundo y cada uno representa un punto, que son las personas que también me ayudaron en esa etapa de mi vida y sé que puedo ir alrededor del mundo cada vez que yo quiera. Y bueno, en el hombro izquierdo tengo un tatuaje de Tailandia, que son cinco líneas que significan el respeto, la fortuna, la buena suerte. Cada vez que voy a pelear me lo agarro porque siento que por algo es esto que hago. Es como una representación de lo que estoy haciendo.
Fuerte, valiente… son definiciones a las que cuesta llegar
Quisiera destacar es que ese empuje que tengo no solo en el muay thai sino en las diferentes esferas de mi vida, se debe a mi familia. Tanto mi mamá Lupe Meza, como mis hermanas Lupe, Karina y Azary, desde siempre, me repetían “tú puedes hacer todo lo que te propongas, solo sigue”. Y al momento de estar en medio de un camp duro, cuando sientes que ya no puedes más, me repito eso “solo sigue”. Y en el ring es exactamente lo mismo, solo seguir hasta el final, hasta que suene la campana.

(Foto: Gerardo Marín)
/ Gerardo Marin













