martes, marzo 17

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

A sus 76 años, el guitarrista británico Steve Hackett sostiene que hoy toca mejor aquellas canciones que grabó en su juventud. Los clásicos como “Supper’s Ready” o “Firth of Fifth” son aquellas que hoy encuentran un panorama distinto en la vida del músico, quien no solo las toca, sino que las resguarda. “Hay que mantenerla espontánea para que siga fresca”, afirma. Ese será el gesto que pondrá en práctica el 18 de marzo en el Teatro Municipal de Lima, cuando presente los éxitos de su etapa en Genesis.

A sus 76 años, el guitarrista británico Steve Hackett sostiene que hoy toca mejor aquellas canciones que grabó en su juventud. Los clásicos como “Supper’s Ready” o “Firth of Fifth” son aquellas que hoy encuentran un panorama distinto en la vida del músico, quien no solo las toca, sino que las resguarda. “Hay que mantenerla espontánea para que siga fresca”, afirma. Ese será el gesto que pondrá en práctica el 18 de marzo en el Teatro Municipal de Lima, cuando presente los éxitos de su etapa en Genesis.

El nombre de la gira podría sugerir una antología complaciente, pero el enfoque apunta en otra dirección. Hackett reivindica el período más ambicioso del grupo, aquel en que los compases irregulares y las suites de veinte minutos no eran un exceso ornamental. “Progresar con el rock progresivo es más que métricas indigestas”, sostiene. De ahí que el show que presentará tendrá ciertas particularidades que prefiere no revelar, aunque de forma inevitable su memoria regresa a aquellos días en que se crearon los temas que pondrá en el repertorio.

El guitarrista Steve Hackett durante su etapa en Genesis, período en el que el grupo consolidó su sonido de rock progresivo junto a Peter Gabriel y Phil Collins. (Foto: Difusión)

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—Hoy interpretas música que grabaste hace décadas, pero con ciertos ajustes. ¿A qué se deben esos cambios?

Creo que ahora la toco mejor que entonces. Muchas veces, cuando sueñas algo y luego lo grabas, es la primera vez que lo haces y no siempre tienes la oportunidad de tocarlo frente al público antes. Intento preservar su autenticidad, pero también lo uso como una oportunidad para improvisar sobre algo que ya es muy reconocible. De algún modo, el espíritu permanece igual, pero con más experimentación encima.

—Aunque hay temas que fueron creados con un cuidado extremo por el detalle.

Cierto. No siempre podemos hacerlo porque muchas piezas de Genesis están escritas absolutamente nota por nota. Pero hay momentos en los que puedo salirme del mapa, y eso es importante: que evolucione. Hay que mantenerla espontánea para que siga fresca.

—Con tanta experimentación, ¿cómo funcionaba Genesis en ese entonces?

Era una banda tan democrática como probablemente se pueda tener. Había cinco compositores —o personas destinadas a convertirse en cinco compositores— trabajando sobre el material. En aquella época nadie hablaba de ello como una “boy band”, pero bueno, en algún momento Genesis fue una boy band, al igual que The Beatles

—En los años setenta el rock progresivo aspiraba a ser una música “seria”. ¿Había algo de arrogancia en esa ambición?

Creo que también había bastante comedia en todo eso. No todo era serio. Era música aspiracional: queríamos tocar mejor de lo que realmente podíamos en ese momento. Queríamos escribir con fluidez en distintos compases, y eso fue algo que Phil Collins aportó muchísimo a la banda. Intentábamos entretener, pero al mismo tiempo era música llena de sorpresas. No sé cómo se nos podría criticar por eso.

—Escuchar su disco The Lamb Lies Down on Broadway tiene cierta sensación a fractura entre los miembros de la banda ¿Qué tan cierto es?

Sí, creo que esa es la palabra: fracturarse. La banda estaba tirando en direcciones diferentes. Fue caótico y también bastante claustrofóbico en muchos sentidos. Si existiera una claustrofobia sonora, se sentiría en ese álbum. Peter Gabriel estaba empezando su carrera solista al mismo tiempo que trabajaba con el grupo. Se podía percibir que ciertas cosas estaban en curso de colisión.

—¿Y qué ocurría cuando proponías canciones dentro de la banda?

Yo no era miembro fundador. Quería ir más allá de la idea de tener que buscar aprobación para que una canción fuera aceptada dentro del grupo. A medida que empecé a desarrollarme, creo que comencé a superar la necesidad de la banda o la necesidad de tener permiso para grabar algo. Para mí, esa era una situación que no podía sostenerse durante mucho tiempo.

—En ese contexto, ¿qué aspectos de Genesis te hacían sentir más incómodo?

Musicalmente Genesis estaba muy por delante de muchas otras bandas. Pero políticamente —y creo que ahí es donde la banda se descarriló— hubo problemas. En un nivel, Peter Gabriel nunca debió haber dejado la banda. En otro nivel, yo tampoco debí haberme alejado. Pero como era algo tan competitivo, existía esta idea de intentar desplazar a los demás en distintos aspectos. Yo sentía que necesitaba desarrollar mi propia escritura fuera del amparo del grupo.

—¿Ese fue el punto de ruptura para la banda?

En parte, sí, pero Tony Banks quería escribir la mayoría de las canciones, y por eso su nombre aparece acreditado en casi todo. Pero el resto de nosotros también estábamos desarrollándonos. Es una pena, porque Pete y Tony habían sido mejores amigos en el colegio, pero luego aquello se convirtió en una especie de tira y afloja.

Eso es lo que ocurre cuando juntas a personas muy talentosas: no siempre se mantiene lo democrático ni lo cooperativo. Se vuelve muy competitivo. Y ese fue un punto final de Genesis.

—¿Influyeron también las diferencias personales de Pete y Tony dentro de la banda?

La escuela privada a la que asistieron influyó enormemente en ellos. Ese sistema educativo los moldeó individualmente para convertirse en el próximo virrey de la India, el próximo primer ministro o un capitán de industria; cualquier cosa menos ser parte de un grupo de rock gestionado democráticamente. No tenían las herramientas para sostener algo así a largo plazo.

Luego Phil Collins y yo nos unimos, y veníamos de entornos muy diferentes. Phil provenía de una escuela teatral. Yo venía del centro de Londres. Supongo que, comparados con los mayores, éramos más bien los chicos de clase trabajadora.

—¿Te molestaron las comparaciones entre el Genesis más experimental y su etapa posterior, más comercial?

El grupo tuvo que volverse más comercial, pero fue en respuesta a las presiones del momento. Para cuando llegó MTV, lo que empezó a ocurrir fue que la gente ya no hacía álbumes como tales, sino colecciones de canciones, cada una de las cuales podía convertirse en un sencillo exitoso. Hubo un cambio de paradigma.

—Una fórmula que hoy se ve en los singles. Pero ¿dónde reside realmente el poder de una canción de Genesis?

En el poder de la historia, en el poder de la narrativa. Lo que hacíamos no eran necesariamente canciones basadas en el ritual de apareamiento que domina ahora. Eran románticas de otra manera. El tipo de romanticismo que se encontraba en Genesis a veces tenía raíces en la mitología grecorromana, muy diferente de lo que ocurre hoy. Está a millones de kilómetros, en el otro extremo de la galaxia, tan lejos de nosotros como lo está la propuesta de Beyoncé.

—En esta gira tocarás con Genetics, la banda que suele decir: “No tocamos covers porque Genesis es como música clásica”.

Es interesante. Cuando trabajé con el fallecido Richie Havens —el hombre que abrió Woodstock, alguien que podía sentarse solo con una guitarra y llenar un espacio sonoro para al menos 500 mil personas— me decía que cuando miraba al público veía un mar infinito de gente, interminable sobre un campo plano. Y en esa meditación me dijo, casi profético: “Lo que hacen ustedes será la música clásica del futuro”.

—¿Ese es el motivo por el cual mantienes vivo el repertorio de Genesis?

Lo hago porque gran parte de ese repertorio fue tratado como un lugar abandonado por quienes lo crearon. El lado más exitoso de la banda, el trío posterior, a menudo ha desestimado el material temprano diciendo: “Oh, eso lo hicimos cuando éramos estudiantes y era para una audiencia exclusivamente masculina”. No era así.

—Incluso John Lennon llegó a interesarse por ese trabajo.

Se ha convertido en parte del currículo. Nuestra música no debería haber durado tanto, pero lo ha hecho. Se ha convertido en música clásica. Y creo que cuando todos muramos —porque todos estamos envejeciendo— seguirá existiendo, porque es el tipo de música que inspira a la gente a aprender a tocar un instrumento.

—El llamado: “artista que escucha tu artista favorito…”

Sí. Cuando tenía 15 años y escuché a Bach por primera vez, me sonó contemporáneo. Música escrita por un hombre nacido en 1685 sigue sonando tan fresca como si hubiera sido escrita ayer.

En mi vida he grabado obras de Bach, William Byrd, Barrios, Enrique Granados, Erik Satie, los impresionistas franceses, Scarlatti. He interpretado a Handel en vivo. Y, al mismo tiempo, Genesis está ahí. Toma elementos del concierto y de la sinfonía, pero no es todo solemnidad. No tiene que ser siempre serio. Esa era también la belleza de The Beatles: llegaban a personas de 8 a 80 años.

—¿Crees que hoy podría existir una banda como Genesis?

Siempre debe haber espacio para los idealistas. Sé que ahora es más difícil, porque todo es inmediato y también inmediatamente descartable. Pero el poder de la personalidad y el poder del espíritu no van a desaparecer.

Si estás decidido, creo que todo es posible. Pero tienes que amar verdaderamente la música, porque te enfrentarás a muchas decepciones. Ese es el destino del compositor de largo recorrido: una carrera maratónica que no siempre tiene un final feliz.

Sobre

Steve Hackett en concierto

Día: Miércoles 18 de marzo de 2026

Hora: 8:00 p.m.

Entradas: A la venta en Ticketmaster. Suscriptores al Club El Comercio cuentan con un 9 % de descuento.

Lugar: Teatro Municipal de Lima (Jr. de la Unión 377, Centro de Lima)

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