Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Desde su concepción, las tablas de Sarhua (Ayacucho) han sido instrumento para narrar historias, costumbres y luchas a través de pinceladas con conciencia. Sumergida desde niña en esta tradición, Gaudencia Yupari hoy es reconocida internacionalmente por dar un paso más allá con valentía: demostrar que estas historias también resisten fuera de la madera, sobre telas con bordados igual de poderosos.
Desde su concepción, las tablas de Sarhua (Ayacucho) han sido instrumento para narrar historias, costumbres y luchas a través de pinceladas con conciencia. Sumergida desde niña en esta tradición, Gaudencia Yupari hoy es reconocida internacionalmente por dar un paso más allá con valentía: demostrar que estas historias también resisten fuera de la madera, sobre telas con bordados igual de poderosos.
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“Este arte es algo que he visto desde chiquita”, rememora en diálogo con Somos. “En casa, me gustaba hacer dibujos en tabla, y luego mi mamá me enseñó también a hacerlo en polleras, blusas… porque era artesana”, añade. Crecer en ese entorno marcó el ritmo de su aprendizaje: miraba, repetía, probaba. Con una realidad compleja, Gaudencia reconoce que su infancia estuvo atravesada por el hacer. “Como no teníamos cosas para jugar, me gustaba hacer chompitas, ropa… así me distraía y de paso ayudaba”, comenta sobre esas primeras conexiones con el arte, que más que por gusto surgieron por necesidad.

Aunque su trabajo ya ha calado a escala internacional (en escenarios como Alemania, España y Buenos Aires), Yupari expresa la inquietud constante que mantiene frente al apoyo local: «Aún hace falta mucha ayuda. A veces pienso: ¿cómo es que puedo llegar a su corazón?».
/ Daniel Duhau
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Esa intuición temprana fue tomando forma con los años. A los 16, como muchas otras mujeres de nuestro país, se casó y migró a Lima con una idea concreta: trabajar lo suficiente para comprarse una máquina de coser. Gaudencia no se casó por amor, reconoce, pero ello le abrió las puertas para salir adelante en una sociedad que muchas veces se encargó de cerrárselas. “Me repetía: ‘Voy a ir a Lima, trabajar y comprar mi máquina’”, recuerda Yupari. Y esa frase la acabaría sosteniendo durante su juventud.
Los bordados de Gaudencia pueden tomar entre dos y tres meses en ser desarrollados, según cada historia. A ello dedica la mayor parte de su día, entramando colores en cada puntada.
/ Daniel Duhau
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El camino no fue inmediato. “A los 25 años recién pude aprender más. Mi esposo me compró mi máquina, y así comencé a hacer blusas y polleras”, cuenta. Su esposo también era artista —músico, tocaba la guitarra— y aquel entorno terminó nutriendo aún más su vínculo con lo creativo.
Durante años, el trabajo de Gaudencia se mantuvo en lo tradicional: confección de polleras, blusas, encargos. Sin embargo, un hallazgo inesperado acabaría por cambiar la dirección. El reconocido coleccionista y galerista Mauro Herlitzka encontraría sus diseños en Internet y le propondría explorar nuevas formas de revalorizar su talento. “A mí me sorprendió que se hayan fijado en mí; nunca antes había pasado”, afirma emocionada.
En 2024, dos obras de Yupari destacaron fuera del país y fueron vendidas al importante museo Reina Sofía en Madrid. Hoy busca traspasar nuevas fronteras.
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Lo que siguió fue un proceso intenso, mediante el cual Yupari volvió a las raíces de las tablas de Sarhua y las adaptó a bordados fascinantes. “Recuerdo que hubo noches en que no podía dormir. Me la pasaba pensando qué bordar, cómo hacerlo. Al principio no sabía bien cómo, pero sí tenía claro que lo iba a lograr y me iba a quedar bien”. Así, comenzó a experimentar con el bordado como soporte narrativo, trasladando a la tela lo que antes se contaba en madera.
En el bordado no solo busco mostrar mis vivencias, sino las de muchas mujeres de mi comunidad, que, sin acceso a una salud digna, viven partos muy crueles
La pregunta que se hizo fue clave: “¿Acaso no puedo hacer diseños como en las tablas, pero en tela, con la misma emoción y dedicación?”. La respuesta fue construyéndose puntada a puntada. Bordó escenas. Historias completas. Y, a través de ello, revela que también empezó a sanar. Así como las tablas de Sarhua, sus bordados no son meramente estéticos: son pasajes dolorosos de su vida, las luchas de su comunidad, las taras y desigualdades con las que aún carga nuestro país.
“Recuerdo, por ejemplo, uno de los bordados que más me costó hacer, pero al que más dediqué mi tiempo. Es uno que muestra mi primer parto. El de mi primer hijo. Fue muy doloroso, muy difícil. En el bordado no solo busqué mostrar mi vivencia, sino la de muchas mujeres de mi comunidad, que, sin acceso a una salud digna, viven partos muy crueles”, reflexiona.
El impacto no tardaría en aparecer. Junto a Herlitzka, sus piezas ganaron reconocimiento internacional. “Cuando me contó que querían mis bordados en España [en el museo Reina Sofía], no podía creerlo. Me sentí muy contenta, muy feliz. Hasta ahora, sigo muy agradecida con todos las personas que ayudan a que mi arte sea más conocido y apreciado”, apunta.
Más allá de los reconocimientos, el núcleo de su obra está en lo que decide contar. De los momentos más duros pueden nacer los bordados más impresionantes. Todo ello encuentra sostén en la tela. “También he bordado sobre la lucha de mi hijo y sus adicciones. Para sanar, fui cosiendo. Botando todo puntada por puntada”.
En ese gesto hay una intención clara de compartir. “No solamente por mí… por todas las madres que sufrimos cuando se destruyen nuestros hijos”, dice. Y añade: “El arte me ha enseñado a no rendirme. Puedes sufrir, llorar mientras bordas, pero al final siempre hay que tener fuerza y voluntad”, concluye. Una idea de resistencia que atraviesa todo su trabajo, y que cada vez conmueve a muchas más personas. //
Además…
Obras expuestas
Desde el próximo 6 de mayo, obras de la peruana Gaudencia Yupari formarán parte de la muestra “The Soul of Objects: Artes aplicadas de América Latina”, en el museo GRASSI, ubicado en Leipzig, Alemania, junto a otros exponentes de Bolivia, Argentina, Brasil, Chile y más.
Asimismo, la firma de Yupari también estará presente en la muestra local Pinta Lima 2026, a llevarse a cabo del 23 al 26 de abril en Casa Prado, Miraflores.




