¿Qué futuro le espera al periodismo en una industria que cambia a toda velocidad? Esa fue una de las preguntas que atravesó el LATAM Media Leaders Summit 2026, encuentro que reunió en Lima a periodistas, editores y líderes de medios de distintos países de la región. Entre los participantes estuvo Gabriel Escobar, editor y vicepresidente senior de The Philadelphia Inquirer, con quien conversamos sobre los desafíos que enfrenta la prensa, las nuevas formas de conectar con las audiencias, el rumbo que están tomando los medios y el impacto de la inteligencia artificial.
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—¿Qué se está haciendo para convertir esa audiencia masiva en suscriptores o lectores recurrentes del diario?
Esa es la lucha diaria porque no vamos a ser exitosos si no ampliamos la audiencia. Tenemos productos dirigidos a establecer no solo la base de lectores y suscriptores, sino también establecer un proceso que en sí mismo atrae con frecuencia a los lectores y no tienen que pagar. Llega un punto en que sí les pedimos información, el email u otras cosas para registrarlos. Por otro lado, hay un porcentaje de lectores que leen las notas y la cobertura del Inquirer y un porcentaje sobre el tiempo, y a veces es cuestión de meses, pero seguimos viendo cómo se encuentran con el Inquirer, cuánto tiempo pasan, por qué se van y tenemos una campaña, esto es todo por el lado de marketing. No tiene que ver nada con la noticia, pero siguen a esa audiencia de una manera muy fija y eso da resultados.
Lo mismo con el costo del Inquirer. El costo del diario no es fijo. La tecnología nos permite, por ejemplo, decir que en esta zona donde los ingresos son más altos, vamos a cobrar más. En esta zona, en vez de encontrar el muro después de leer dos notas, tienen 20. Entonces, la tecnología sí permite ese tipo de experimentación y eso ayuda mucho.
—¿Cuál es la principal diferencia que identifica entre cómo informa un medio latinoamericano y uno de Estados Unidos?
Esta conferencia fue muy interesante porque vi que no solo hubo organizaciones tradicionales, El Comercio, por ejemplo, sino también muchas empresas pequeñas que han establecido su espacio y eso también ocurre en los Estados Unidos. Como alguien dijo: hoy en día la era de los monopolios en los medios ya no existe. Hay muchos medios, muchas voces, y eso siempre es bueno para la gente y para la democracia.
—¿Cómo considera que la IA está cambiando la forma de informar en el mundo?
Sí, eso ha sido un punto de discusión muy interesante acá. Yo creo que ya tiene un impacto profundo. Considero que tiene enormes ventajas y puede ayudar muchísimo al periodismo, pero también existe un riesgo muy alto y no solo porque la inteligencia artificial usa la información que producimos, por ejemplo en el Inquirer, y no nos paga por eso.
Entonces las compañías, los monopolios de tecnología se están enriqueciendo con el contenido de organizaciones como estas y esa es una amenaza. Yo creo que las redacciones pueden abrazar la inteligencia artificial de manera responsable para ayudar al desarrollo del periodismo y el desarrollo de los periodistas.
—¿Qué tipo de decisiones o acciones no se deberían delegar a la IA?
Producir contenido sin vigilancia o participación de un humano. En el Inquirer eso ha sido un debate muy intenso. Ya llevamos dos años y tenemos normas y prácticas y controles para garantizar que esto no pase porque ahí. Es cuando empieza uno a perder la confianza de la gente que está pagando por las noticias que uno produce, convencidos de que hay un periodista humano, con sentido, haciendo preguntas y escribiendo notas.
—¿Qué debe hacer un medio digital para mantenerse vigente en los próximos años?
Hay que continuar reforzando la importancia del periodismo. El periodismo es un punto clave en el desarrollo de la sociedad. Hay que mantener la confianza del pueblo en la obra periodística. La inteligencia artificial, la tecnología, los medios diversificados, eso crea una confusión en el pueblo y los lectores lo tienen que ver, y esto se tiene que reafirmar todos los días, que el periodismo independiente tiene gran valor.
—Actualmente, muchos apuestan por la inmediatez y los medios digitales. Pero, ¿qué reflexión tiene sobre el diario impreso?
Le voy a dar un ejemplo completo. El equipo de básquetbol en Philadelphia, los 76ers, como todo el mundo sabe, contrató a LeBron James. Cuando salió esa nota, ese día pasamos dos horas diseñando la primera página del Inquirer. La demanda al otro día fue enorme y la vendimos todos los días porque el Inquirer tiene un almacén digital y se vende todos los días. Alguien aún está comprando la primera plana de la noticia que salió hace dos meses.
¿Por qué sucede esto? Porque la página tiene mucho impacto, lo digital desaparece. La primera plana es permanente. El ejemplar del Inquirer, el 4 de julio de este año, cuando los Estados Unidos cumplieron 250 años, también es algo que la gente quiere. Y lo mismo está pasando con esa página. El diseño de esa portada también tiene impacto porque es el principio de la declaración de independencia. Eso para mí reafirma que hay valor en el papel.

Portada del The Philadelphia Inquirer anunciando el fichaje de LeBron James a los Sixers de la NBA.
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