sábado, abril 25

El Mundial 2026 se acerca y, lejos de centrarse solo en lo futbolístico, varias selecciones viven con preocupación una auténtica “epidemia” de lesiones. A menos de dos meses del inicio, múltiples figuras han quedado descartadas o están en duda, producto de una temporada cargada de partidos que ha elevado el desgaste físico al límite. Roturas de ligamentos, lesiones musculares y problemas en el tendón de Aquiles se han convertido en los diagnósticos más recurrentes.

El Mundial 2026 se acerca y, lejos de centrarse solo en lo futbolístico, varias selecciones viven con preocupación una auténtica “epidemia” de lesiones. A menos de dos meses del inicio, múltiples figuras han quedado descartadas o están en duda, producto de una temporada cargada de partidos que ha elevado el desgaste físico al límite. Roturas de ligamentos, lesiones musculares y problemas en el tendón de Aquiles se han convertido en los diagnósticos más recurrentes.

Entre las bajas más sensibles destaca Rodrygo, quien sufrió una rotura de ligamentos cruzados que lo dejó fuera del torneo, golpeando directamente el ataque de Brasil. A él se suman Hugo Ekitiké, con rotura del tendón de Aquiles, y Serge Gnabry, quien tampoco llegará por una lesión muscular. En Argentina, nombres como Valentín Carboni, Joaquín Panichelli y Juan Foyth también quedaron descartados, debilitando varias líneas del equipo campeón del mundo.

Sin embargo, no todos están completamente fuera. Algunos futbolistas libran una carrera contra el tiempo para llegar en condiciones, como Lamine Yamal, quien sufrió una lesión muscular en el bíceps femoral y apunta a recuperarse antes del debut. Distinto es el caso de Éder Militão, quien finalmente quedó descartado del Mundial 2026: el defensor deberá someterse a una nueva cirugía luego de que la cicatriz de la lesión que sufrió en el bíceps femoral de la pierna izquierda se le reabriera, confirmando así su ausencia en la cita mundialista.

Este panorama refleja una tendencia preocupante en el fútbol moderno: la sobrecarga de partidos y la exigencia física están pasando factura justo antes del torneo más importante. Con varias estrellas fuera y otras llegando con lo justo, el Mundial 2026 podría verse condicionado por las ausencias, alterando el equilibrio competitivo y obligando a las selecciones a reinventarse sobre la marcha.

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