La elección de José María Balcázar como presidente encargado de la República pasará a la historia como un episodio vergonzoso que evidenció el acuerdo bajo la mesa entre bancadas como Podemos Perú y Alianza para el Progreso, junto con la izquierda radical de Perú Libre.
Y por más que Fuerza Popular sostenga la narrativa de responsabilizar a Renovación Popular por este desenlace, lo cierto es que este escenario no habría sido posible sin los votos adicionales de dichas bancadas a favor del candidato perulibrista.
La izquierda radical, que no suele superar los 40 o 45 votos, alcanzó en esta ocasión más de 60 adhesiones para imponernos, nefastamente, a un mandatario con un rosario de cuestionamientos, gracias al contubernio en el que primaron intereses políticos por encima del interés nacional.
El fujimorismo culpa a Renovación Popular, omitiendo repudiar la posición de las bancadas que hicieron a José María Balcázar presidente. Parece ser que algunos hubieran ideado este escenario para atacar y desgastar la imagen de quien lidera la intención de voto en las encuestas, desviando la atención de quienes realmente hicieron a Balcázar presidente.
En Renovación Popular no negociamos principios y nos hemos mantenido firmes en esa línea. Nosotros no votamos por José Jerí –votamos por José Cueto– y propusimos su censura ni bien fue elegido, antes de que asumiera el cargo.
No hemos cambiado, a diferencia de otras bancadas que hoy intentan presentarse como las guardianas de la estabilidad, cuando sus hechos demuestran lo contrario. Nosotros no pactamos a cambio de favores o cuotas de poder y, hoy más que nunca, seguiremos defendiendo el Estado de derecho y la democracia, sin doble discurso ni oportunismos.
La elección de José María Balcázar es la crónica de una pesadilla anunciada porque, tal como advertimos desde días antes de la censura de José Jerí, había grandes posibilidades de que en su reemplazo fuera elegido un congresista de izquierda radical, como efectivamente ha ocurrido. A Rafael López Aliaga (RLA) no le importaron las consecuencias –que eran totalmente previsibles– y priorizó el cálculo político sobre el interés nacional.
RLA no puede decir que no sabía que este resultado podía generarse porque siempre fueron evidentes las grandes dificultades que el bloque democrático tuvo para no perder la conducción de la Mesa Directiva del Congreso desde el principio de este período parlamentario, precisamente debido al comportamiento irresponsable de la bancada de Renovación Popular, que se negaba a trabajar una lista de consenso si no la presidía alguno de sus integrantes, impulsando una lista propia en cada elección y dividiendo a la derecha, lo que obligó a que Fuerza Popular se autoexcluyera de participar en la Mesa Directiva –como le correspondía por tener la segunda bancada más numerosa– en aras de mantener la unidad.
RLA y Renovación Popular han actuado con absoluta irresponsabilidad, propiciando la censura de Jerí, a menos de dos meses de las elecciones, sin tener un planteamiento alternativo para dar estabilidad al país y sin siquiera proponer a alguien confiable que pudiera reemplazarlo. Lo único que les interesaba era ganar votos.
Tan preocupante como su improvisación y negligencia al manejar asuntos de Estado de la mayor trascendencia es la actitud cínica de intentar culpar a otros de su propio manejo irresponsable e impredecible, motivado exclusivamente por el deseo de obtener una ventaja electoral. El Perú no se merece liderazgos movidos por impulsos emotivos o ambiciones personales, sino liderazgos firmes, responsables y conscientes de cada acto sobre la estabilidad nacional.
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