Con casi 200 locales a nivel global, la compañía de origen argentino- fundada en 1969- busca replicar en Perú el posicionamiento alcanzado en otros mercados y proyecta una nueva etapa de crecimiento. Con operaciones en Larcomar, Real Plaza Primavera, Jockey Plaza, Parque La Molina y KM40 (el ‘mall’ de Jefferson Farfán), invertirá otros US$700.000 para abrir entre tres y cuatro locales más en Lima en los próximos 12 meses. “Con estas aperturas esperamos duplicar nuestras ventas y luego estabilizar un crecimiento anual de entre 30% y 35%”, añade Luna.
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El ticket promedio de consumo oscila entre S/ 50 y S/ 70 por cliente. Cerca del 20% – 25% de la facturación proviene de café y panadería, categorías que se fortalecen en invierno. “Cada café se sirve con una bola de helado, reforzando nuestra propuesta de experiencia completa”, explica el ejecutivo. El canal de delivery —a través de Rappi y PedidosYa— representa un 10% de las ventas, mientras que la mayor parte del consumo ocurre en los locales, donde la experiencia sensorial es parte de la estrategia: los cucuruchos se hornean en la tienda, liberando aroma a vainilla, y se sirven con helados elaborados con leche fresca importada de Argentina.
La propuesta también se complementa con pastelería y postres que buscan diferenciar su experiencia, como el volcán de chocolate belga y el waffle perlado importado de España, que se sirven calientes, pero con helado.
Eduardo Felgueras, director comercial de Freddo, explica que si algún insumo homologado no está disponible —como el pistacho de Italia—, prefieren descontinuar el sabor antes que reemplazarlo por otra materia prima. La planta productora en Rosario está homologada por la FDA, lo que garantiza estándares para exportar a mercados exigentes como Estados Unidos.
En innovación, Freddo acaba de sumar cuatro sabores de tendencia: Amarena (con cerezas agridulces italianas), café al chocolate, coco con dulce de leche y Patagonia cítrica (con limón, pera y arándanos). Para enero de 2026 se alista el lanzamiento del sabor lúcuma, el primero diseñado exclusivamente para el mercado peruano. “Queremos que el consumidor abrace la marca y la sienta propia; estos sabores exclusivos no estarán en otros países”, subraya Felgueras.
El consumidor peruano ha respondido con entusiasmo y ya compra por litros —dos, tres o hasta cuatro— para llevar a reuniones, viajes o paseos como a Cieneguilla, algo que sorprendió a la compañía. Y es que, en otros países, salvo Argentina, no se vende por volumen. Según Jorge Luna, gerente general de Freddo en Perú, las familias son hoy el principal cliente de la marca en el país y se han convertido en la base de la recompra, lo que ha permitido sostener la curva de crecimiento con consumidores habituales.
En el invierno pasado, el consumo de helado bajó del 84% de la composición total de las ventas en verano, al 72%. Esa caída fue compensada por la cafetería, que elevó su participación de 16% a 28%. De esta manera, la empresa asegura que las ventas no disminuyeron pese a las bajas temperaturas.
El crecimiento rápido de Freddo en Perú se explica justamente por esa gran acogida pues, inicialmente, habían proyectado abrir tres locales en los primeros 12 meses, pero se cerró el año con cinco. Según la compañía, la métrica de expansión en la región (excepto Argentina) es de tres aperturas anuales en promedio, lo que refuerza la idea de que Perú es un mercado de crecimiento acelerado para la marca.




