miércoles, enero 21

En medio de un nuevo pico de tensiones comerciales y geopolíticas entre Estados Unidos y Europa, el Foro Económico Mundial, que se realiza anualmente en Davos, se instala del 19 al 23 de enero, como un espacio que busca posicionarse como una plataforma para conectar a líderes con el fin de enfrentar desafíos compartidos e impulsar las innovaciones que definen el futuro. La amenaza de nuevos aranceles, el cuestionamiento al libre comercio y la polémica generada por el intento de Washington de tomar el control de Groenlandia han elevado la fricción transatlántica justo cuando líderes políticos, financieros y empresariales se reúnen en Suiza para debatir el rumbo de la economía global.

La cita, que se desarrolla bajo el lema “Espíritu de Diálogo”, reúne a más de 60 jefes de Estado y de Gobierno en un contexto que el propio Foro ha calificado como el más complejo desde 1945. El regreso de Donald Trump a Davos, tras seis años de ausencia, concentra buena parte de la atención: su agenda “Estados Unidos primero”, el uso de aranceles como herramientas de presión y su postura frente a aliados europeos marcan el tono del encuentro.

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Un escenario de incertidumbre global

Para Edgar Vásquez, economista y exministro de Comercio Exterior y Turismo, el enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Europea introduce un nivel de incertidumbre que puede tener efectos económicos concretos. “Estamos hablando de dos bloques con enorme peso económico que se enfrascan en una tensión comercial que incluso podría escalar a temas geopolíticos más delicados”, advirtió.

El impacto, explicó, no sería marginal dado que una eventual guerra comercial podría debilitar el crecimiento europeo —que venía mostrando señales de recuperación— y reducir la demanda de importaciones. “Eso podría afectar indirectamente a las exportaciones peruanas hacia mercados clave como Alemania, Francia, Reino Unido o los Países Bajos”, señaló. En ese contexto, Vásquez considera clave que Davos funcione como un espacio de diálogo que permita “bajar las tensiones y reducir los riesgos económicos”.

En medio de un nuevo pico de tensiones comerciales y geopolíticas entre Estados Unidos y Europa, el Foro Económico Mundial, que se realiza anualmente en Davos, se instala del 20 al 23 de enero. (Photo by Fabrice COFFRINI / AFP)

Desde la perspectiva peruana, el exministro plantea una postura cautelosa. “El Perú no tiene por qué tomar partido en este momento. Lo que corresponde es mantener una actitud vigilante, de análisis y construcción de escenarios, a través de la diplomacia y las autoridades de comercio”, sostuvo, subrayando que un eventual agravamiento del conflicto sí exigiría una posición más clara orientada a priorizar el diálogo y evitar cualquier escalada violenta.

Juan Carlos Mathews, también exministro de Comercio Exterior y Turismo y actual decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la USIL, sostiene que el Perú enfrenta la coyuntura con una posición relativamente más sólida que otros países de la región. “Nuestra gran ventaja es la diversificación: tenemos 23 tratados de libre comercio y acuerdos con 58 economías. Eso nos permite no depender de un solo mercado”, explicó hace unos días a este Diario. A diferencia de economías altamente concentradas, como México, el Perú ha logrado amortiguar mejor los choques externos.

No obstante, reconoció que el contexto global sí impone límites al crecimiento. “Cuando el comercio mundial se desacelera, el crecimiento económico cae. Y si el mundo compra menos, nosotros exportamos menos, con menor frecuencia y a precios más bajos”, explicó. Aun así, destacó que el sector exportador sigue siendo uno de los motores más sólidos de la economía peruana, con envíos que podrían cerrar cerca de los US$ 90.000 millones en el 2025.

Velarde en Davos

El presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, participará en el Foro Económico Mundial 2026. Su intervención está prevista para el miércoles 21, en el panel “Breaking Latin America’s Growth Ceiling” (Rompiendo el techo de crecimiento de América Latina), donde se abordarán los desafíos estructurales que enfrenta la región para sostener un mayor dinamismo económico.

La presencia de Velarde se suma a la de líderes políticos y económicos de primer nivel, incluidos representantes de la Unión Europea, Estados Unidos, China, organismos multilaterales y grandes corporaciones globales, en una semana marcada por debates sobre comercio, inflación, inteligencia artificial, energía y seguridad internacional.

Expectativas y señales desde Davos

Las expectativas sobre Davos están puestas en si el foro logrará algo más que diagnósticos. En agenda está la participación de Donald Trump, para abordar la crisis alrededor de Groenlandia; en dicho encuentro participarán “las distintas partes”, según ha acordado con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

También, hay mucha expectativa sobre las respuestas europeas a las amenazas arancelarias de Washington y los contactos entre Estados Unidos y China —incluido el encuentro entre los secretarios del Tesoro de ambos países— que serán seguidos de cerca por los mercados.

Para economías abiertas como la peruana, el resultado no es menor. Según Vásquez, un escenario de mayor confrontación podría frenar el comercio y la inversión global; uno de distensión, en cambio, abriría espacio para aprovechar oportunidades en un mundo más fragmentado, pero todavía interconectado. En ese delicado equilibrio, Davos vuelve a ser una vitrina donde se juega algo más que discursos: la posibilidad de ordenar o profundizar las tensiones que hoy marcan la economía mundial.

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