La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, aseguró el pasado jueves que “si el conflicto (en Oriente Medio) se prolonga, tiene un potencial evidente de afectar los precios, los mercados energéticos y a la inflación a nivel mundial”.
La economista subrayó durante la conferencia Asia en 2050, celebrada en Bangkok, que “la resiliencia económica mundial está siendo puesta a prueba de nuevo”.
Pese al contexto de guerra y a la sucesión de crisis recientes, advirtió que el mundo atraviesa una etapa marcada por “conmociones cada vez más frecuentes e inesperadas”, en la que “la incertidumbre se ha convertido en la nueva normalidad”.
Como ya han reflejado los mercados en los últimos días, Georgieva insistió en que “para gran parte de Asia lo que está en juego es la seguridad energética”.
Asimismo, advirtió sobre los riesgos de inflación derivados del conflicto en Medio Oriente. Sostuvo que un aumento del 10% en los precios del petróleo, si se mantiene durante la mayor parte del año, provocaría un aumento de 40 puntos básicos en la inflación mundial.
Georgieva, recordó que cada aumento del 10%, como regla genera, en los precios del petróleo, si se mantuviera durante la mayor parte del año, se traduciría en un aumento de 40 puntos básicos en la inflación mundial y una caída del 0,1% al 0,2% en el crecimiento del PBI mundial.
Asia es el continente más afectado por la crisis en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita alrededor del 20 % del petróleo y del gas natural licuado (GNL) que se comercia en el mundo.
Según datos de Kpler y la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), entre el 84 % y el 90 % del crudo que sale por Ormuz tiene como destino Asia, a donde también llega el 83 % del GNL procedente de la crucial vía, cuyos principales compradores son China, India, Corea del Sur y Japón.
A pesar de este contexto de incertidumbre energética, Asia se mantiene como uno de los grandes motores de la economía mundial, ya que la región genera “dos tercios del crecimiento global y concentra alrededor del 40 % del comercio”, lo que hace que “no sea posible hablar del futuro económico global sin mencionar Asia”, según Georgieva.
La economista también señaló que el continente afronta varios retos clave para sostener ese liderazgo, entre ellos, aumentar la productividad mediante el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), tras destacar que países como Singapur encabezan los índices de preparación para la adopción de esta tecnología.
De la misma forma señaló que China y Corea del Sur figuran entre los líderes en su desarrollo e implementación.
India, añadió, está impulsando iniciativas para democratizar el acceso a la IA, al tiempo que Indonesia, Malasia o Tailandia avanzan en su aplicación en los sectores comerciales.
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