Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La agroexportación peruana —que el año pasado alcanzó un récord histórico de US$ 15.500 millones— enfrenta ahora una amenaza que no es nueva, pero sí recurrente: el Fenómeno de El Niño. En conferencia de prensa, la Asociación de Exportadores (Adex) advirtió que el impacto ya se siente en el campo, especialmente en las plantaciones de mango, y podría agravarse si el evento climático se intensifica.
La agroexportación peruana —que el año pasado alcanzó un récord histórico de US$ 15.500 millones— enfrenta ahora una amenaza que no es nueva, pero sí recurrente: el Fenómeno de El Niño. En conferencia de prensa, la Asociación de Exportadores (Adex) advirtió que el impacto ya se siente en el campo, especialmente en las plantaciones de mango, y podría agravarse si el evento climático se intensifica.
“Seguimos siendo vulnerables”, afirmó Mario Salazar, presidente del Comité de Agroindustrias de Adex. Recordó también que en el 2017, el Niño Costero provocó pérdidas equivalentes a 1,6% del PBI —casi US$ 3.100 millones—, con puentes colapsados y carreteras destruidas que impidieron el traslado de alimentos. “Han pasado nueve años y seguimos teniendo la misma realidad”, enfatizó.
La afectación más inmediata está en el mango. Según Salazar, la producción ya registra una merma de al menos 10% en plena campaña, y podría escalar a 15% si el fenómeno se vuelve severo. “He estado en Tambogrande y Motupe, y el mango se está dañando por la lluvia. Estamos en plena campaña y el impacto ya es real”, sostuvo.

La agroexportación peruana —que el año pasado alcanzó un récord histórico de US$ 15.500 millones— enfrenta ahora una amenaza que no es nueva, pero sí recurrente: el Fenómeno de El Niño. (Fuente: Andina)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El directivo explicó que existen tres factores clave de afectación: merma por deshidratación o exceso de lluvia, merma por logística debido a la interrupción de carreteras y puentes dañados que rompen la cadena de frío y retrasan despachos; y merma por calidad debido a la humedad que genera moho y hongos, deteriorando la fruta.
“Puede llover hoy sobre el arándano y secarse mañana, pero eso genera hongos y afecta la calidad. Nuestros productos se demoran más y cuando se demoran más se deshidratan y pierden peso”, detalló.
En el caso del arándano —Perú es el primer exportador mundial de este fruto— el impacto podría afectar el 6% de su producción. En palta, que proyectaba crecer entre 10% y 15%, la afectación podría rondar el 10% de su cultivo si El Niño se intensifica.
“No estamos hablando de poco. El arándano exporta casi igual que el cobre. Estamos hablando de economías que dan empleo a miles de personas”, subrayó Salazar.
A la amenaza climática se suman otros factores que golpean la competitividad. Salazar advirtió que la interrupción de infraestructura, los sobrecostos laborales y la inestabilidad política restan margen a las empresas. “Estos efectos nos agarran igual que hace nueve años y eso resta competitividad. Si seguimos insistiendo en no crear infraestructura, vamos a ser menos rentables”, dijo.
Incluso recomendó prudencia financiera a los empresarios: “Primero disminuyan su endeudamiento. Segundo, moderen sus inversiones. Es un año difícil”.
La agroexportación peruana —que el año pasado alcanzó un récord histórico de US$ 15.500 millones— enfrenta ahora una amenaza que no es nueva, pero sí recurrente: el Fenómeno de El Niño.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Desde la presidencia del gremio, César Tello recordó el peso del sector en la economía: en 2025 las exportaciones totales superaron los US$ 90.000 millones, con más de 875.000 empleos directos asociados. “Proteger estas campañas es proteger el empleo, la inversión y la reputación del Perú como proveedor confiable”, afirmó.
No obstante, consideró prematuro hablar de pérdidas diarias millonarias. “Estamos casi terminando febrero. El peor escenario sería el colapso de carreteras y puentes, esperemos que no pase”, señaló.
Pese al escenario, hay quienes mantienen expectativas positivas para el 2026. José Antonio Mejía, presidente del Comité de Café y Cacao de Adex, sostuvo que, si los factores externos se mantienen controlados, el sector podría crecer entre 10% y 15%. “La agricultura es un negocio impredecible porque dependemos del clima. Pero si todo está bajo control, deberíamos crecer como en los últimos años”, señaló.
Sin embargo, otras voces dentro del gremio llaman a la prudencia. Salazar, de Adex, advirtió que el crecimiento en volumen no necesariamente se traduce en rentabilidad. “Nos alegramos por el volumen, pero internamente hay muchas tareas pendientes. Tenemos un problema de sobrecostos”, explicó.
Tello también mostró reservas, especialmente por la caída internacional del precio del cacao, que pasó de US$ 9.000 a US$ 3.000 por tonelada. “Ahí hay una pérdida importante por precio internacional. Hay que ser optimistas, pero también realistas”, remarcó.
La agroexportación peruana —que el año pasado alcanzó un récord histórico de US$ 15.500 millones— enfrenta ahora una amenaza que no es nueva, pero sí recurrente: el Fenómeno de El Niño. | Foto: Internet.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Según Salazar, si las lluvias intensas no superan marzo y no hay bloqueos masivos, no debería haber desabastecimiento. Sin embargo, advirtió que podría haber postergación de cultivos, especialmente en productos de ciclo corto como fresas, papa o maíz.
“Si hace mucho calor, la planta se quema y el agricultor posterga la siembra. Eso retrasa la producción y afecta el empleo, porque las labores agronómicas también se posponen”, explicó.
La agroexportación peruana ha demostrado resiliencia y capacidad de adaptación, pero el mensaje del gremio exportador enfatizó que sin infraestructura adecuada, gestión sanitaria eficiente y estabilidad institucional, cada fenómeno climático se convierte en una amenaza mayor poniendo en juego no solo el producto que llega a los mercados, sino miles de empleos y la competitividad de todo un sector que hoy es uno de los pilares del crecimiento del país.




