En la capital, 18 distritos, principalmente ubicados en las zonas periféricas, están calificados con riesgo “alto” y “muy alto” ante eventuales inundaciones, según el Cenepred; sin embargo, nueve de estos se encuentran en la mitad inferior del ranking de ejecución presupuestal correspondiente al Programa 068, denominado: “Reducción de vulnerabilidad y atención frente a desastres”.
Pachacámac, Los Olivos, San Juan de Lurigancho, San Martín de Porres, Punta Hermosa, el Cercado de Lima, Ate, San Bartolo y Lurigancho-Chosica tienen que gastar por lo menos el 40% de los recursos asignados a este rubro antes de que culmine el año. El caso más crítico es el de Chosica, localidad altamente vulnerable a la activación de quebradas durante las lluvias de verano, donde a las autoridades les falta invertir el 70% de su presupuesto frente a desastres.
A estos distritos vulnerables se les suman Carabayllo, Puente Piedra, Chaclacayo, Cieneguilla, Santa Anita, El Agustino, Lurín, Rímac y Comas. Si bien tienen un mejor avance en este rubro, también figuran en la lista de municipios vulnerables ante inundaciones.
En conjunto, las 18 jurisdicciones abarcan 1.812 kilómetros cuadrados, equivalentes al 64% de la superficie de Lima Metropolitana. Concentran 5′180.073 habitantes, el 51% de la población de la capital.
El rezago no se limita a las jurisdicciones vulnerables. Al cierre de esta nota, los 43 municipios de Lima habían ejecutado en conjunto S/35,7 millones de los S/64,8 millones asignados al PP068, equivalente al 55% del total.
Acciones pendientes
En su primera presentación ante el Congreso de la República, el presidente del Consejo de ministros, Luis Galarreta, enfatizó que actualmente hay una nula prevención de cara al fenómeno El Niño.
¿Cuáles serían las acciones a nivel municipal y provincial más eficientes a adoptar a pocas semanas del inicio de las lluvias? Para Mary Mollo, especialista en Gestión de Riesgos de Desastres de ESAN, si bien las autoridades ahora deben enfocarse en una gestión reactiva (orientada a atender emergencias) que aún no está coordinada ni organizada. Al mismo tiempo, deberían continuar con los proyectos de prevención, claves para mitigar los escenarios de riesgo a futuro.
“Creo que debe redefinirse el rol de la municipalidad y dejar de hacer solo gestión reactiva. El gasto [del programa presupuestal 068] alcanzado en porcentajes no expresa la reducción de la vulnerabilidad que tienen estos distritos. Lo que expresa es solo cuánto han logrado gastar en cualquier cosa, pero no necesariamente en reducirla. El riesgo se mide por el grado de vulnerabilidad que tiene un territorio frente a la amenaza que enfrenta”, explica.
Mollo resalta, por ejemplo, que en zonas de Lima Este como Chosica se requieren proyectos para reubicar a la población que vive en zonas de alto riesgo no mitigable. Según la especialista, este distrito tiene 21 quebradas que son activables.
“El tema de la reubicación corresponde a una gestión correctiva. Se deberían declarar las zonas de alto riesgo no mitigable para que no sean habitadas. Tiene que haber una mudanza completa y duradera. Los municipios siguen usando el pliego 068 para gestión reactiva, no estamos invirtiendo en proyectos para poder reducir vulnerabilidad”, apunta.
Alerta en el norte
El riesgo elevado ante lluvias, huaicos e inundaciones no solo es propio de Lima, sino que se extiende por casi toda la franja costera peruana, especialmente en el norte del país. Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash tienen 107 distritos con riesgo “muy alto” frente a inundaciones, y concentran 3 millones de habitantes y 950 mil viviendas en esta condición, el 38% del total de población y viviendas en riesgo “muy alto” a nivel nacional.
¿Cómo han avanzado las principales obras de prevención en esta zona? En el 2020, el Perú y el Reino Unido firmaron un acuerdo de gobierno a gobierno (G2G, por sus siglas en inglés) para proporcionar asesoría técnica y apoyo para acelerar la reconstrucción de infraestructura afectada por El Niño costero del 2017, entre las que figuran colegios, hospitales, postas y las soluciones integrales frente a inundaciones.
Desde la firma del convenio, primero con la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), cuyas atribuciones pasaron luego a la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), la asesoría británica ha estado conformada por el Equipo de entrega del Reino Unido (UKDT, por sus siglas en inglés), conformado por especialistas de las empresas Mace, Arup y Gleeds. El convenio entre UKDT y el Estado se prorrogará hasta diciembre de este año.
En comunicación con ECData, UKDT señaló que a la fecha ha culminado y entregado 85 de las 149 obras en las que participó. De este número, 34 obras se han entregado en Piura, región altamente vulnerable a los estragos de El Niño.
En conversación con ECData, Agustín Yoza, líder de la oficina de gestión de proyectos del Equipo de entrega del Reino Unido (UDKT) explicó que, a diferencia de otros convenios G2G, donde el país asociado solo ejecuta la obra y se retira, su organización buscó transferir conocimiento y fortalecer la capacidad de los funcionarios locales, así como atender todo el ciclo de vida de los proyectos de infraestructura.
“Como UKDT teníamos un propósito que era no solamente establecer un sistema de gestión liderado por la PMO [Oficina de gestión de proyectos], sino dejar un legado que consta de tres fases: la implementación, donde el Reino Unido trajo las buenas prácticas; la transferencia, donde junto con los colaboradores trabajamos de la mano y estos aprendían, se transfería conocimiento; y la etapa final de acompañamiento. Hemos terminado colegios en dos años y medio y hospitales en 4 años, menos de lo que normalmente hacía el Estado”, opinó.
Para Angela Valdez, especialista de Control de Proyectos y Planeamiento de la ANIN, el aprendizaje no solo debía alcanzar a los gestores públicos, sino también extenderse hacia los contratistas de las obras.
“Los lineamientos y herramientas que poseemos en la ANIN nos han permitido avanzar un poco más en el ámbito de la gestión, pero también son importantes las capacidades que pueda tener el contratista, porque al final es un engranaje importante para la ejecución de los proyectos”, dijo.


