La desaparición y muerte de 11 científicos relacionados a las industrias nucleares y aeroespaciales ha propiciado una investigación del FBI y de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes.
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“Estamos muy preocupados, ya que se trata de una cuestión de seguridad nacional”, afirmó el domingo James Comer, presidente del comité y representante por Kentucky, en una aparición en el canal Fox News. “Esto sugiere que podría haber algo siniestro detrás… Esperamos que, gracias a nuestra visibilidad, podamos atraer la atención sobre el tema y que cualquier persona con información se comunique con el Congreso”.
El FBI por su parte afirmó estar “colaborando con el Departamento de Energía, el Departamento de Defensa y con nuestros socios estatales y locales encargados de hacer cumplir la ley para encontrar respuestas” sobre las desapariciones.
Aunque no existen conexiones evidentes entre los casos ni evidencia de actos criminales, en las redes sociales se ha ido tejiendo una serie de suposiciones sobre una supuesta conspiración que incluso ha llegado a la Casa Blanca.
Cuatro de los casos están vinculados al condado de Los Ángeles. Las autoridades investigan si existe conexión entre las circunstancias de la muerte o desaparición de Carl Grillmair, un astrofísico en el Centro de Procesamiento y Análisis de Infrarrojos (IPAC) de Caltech; y los tres expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA: Michael David Hicks, Frank Maiwald y Mónica Jacinto Reza.
Grillmair falleció en febrero pasado a los 67 años, mientras que Hicks y Maiwald murieron en 2023 y 2024, respectivamente. Por su parte, Jacinto Reza desapareció en junio del año pasado cuando hacía senderismo con un amigo en el Bosque Nacional Los Ángeles.
A estos casos se suma el del mayor general retirado William Neil McCasland, de 68 años, quien fue visto por última vez a finales de febrero en su domicilio de Albuquerque, Nuevo México, y se encuentra desaparecido.
McCasland, dirigió encabezó algunas de las investigaciones aeroespaciales más avanzadas del Pentágono, y dirigió el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, según datos citados por FOX.
El científico Jason Thomas, director de Novartis, desapareció en diciembre pasado en Massachusetts, su cuerpo fue hallado tres meses después. La policía no encontró evidencia de un crimen relacionado con su muerte.
Hay otros casos, como el deceso de Amy Eskridge en junio de 2022 en Alabama por una herida de bala autoinfligida.
La muerte de la científica, que trabajaba en el Institute for Exotic Science, ha llamado la atención pública por sus denuncias de una “guerra psicológica” destinada a detener su labor en el ámbito de la antigravedad, según dijo en un podcast.
El FBI, además, investiga la muerte del científico portugués Nuno Loureiro asesinado a tiros en su residencia en Massachusetts; las autoridades atribuyeron el homicidio a un sospechoso responsable también de un tiroteo masivo en la Universidad Brown.
Loureiro era el director del Centro de Ciencia del Plasma y Fusión del MIT, así como un experto de renombre mundial en fusión nuclear y reconexión magnética.
La lista de casos la completan las desapariciones de los expertos Melissa Casias, Anthony Chávez, y Steven García.
(Nota hecha con información de EFE)




