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El regreso no es menor. Después de una década fuera de ese escenario, La Tropa del Eclipse vuelve al Teatro Ricardo Blume con “Farsópolis”, un espectáculo que retoma la comedia para situarla en el presente. La propuesta articula escenas clásicas con momentos de improvisación y teatro físico, construyendo una experiencia que se sostiene tanto en la técnica actoral como en la interacción con el público.
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El repertorio incluye adaptaciones de “Servidor de dos patrones”, de Carlo Goldoni, y “El soldado fanfarrón”, de Plauto, junto a escenas de creación colectiva. Este cruce entre lo clásico y lo original configura un lenguaje escénico que no busca la fidelidad histórica, sino la vigencia. El resultado es un espectáculo que oscila entre lo grotesco y lo sutil, donde el humor funciona como vehículo de observación social.
“Hay muchas formas de hacer comedia. La más fácil es el golpe o el chiste directo, incluso vulgar. Pero nosotros apostamos por una comedia más sutil, basada en la técnica de la comedia del arte, que puede ser mucho más potente sin necesidad de decirlo todo explícitamente”, menciona Ticona.

“Farsópolis” articula escenas clásicas con creación colectiva, construyendo un montaje dinámico donde el humor funciona como una forma de observar —y cuestionar— la vida contemporánea.
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La comedia no ha cambiado en esencia desde sus orígenes. Los temas que surgieron en los siglos XV y XVI —sostiene el director— siguen presentes en la sociedad actual. “Son personajes que encontramos en cada detalle al caminar por la ciudad; están en los restaurantes, en el público, en uno mismo”, subraya, señalando que, a pesar del cambio contextual, la estructura social sigue siendo la misma.
En esa línea, la obra establece un puente directo con la cultura contemporánea. Los memes, los videos breves y la viralidad digital aparecen como equivalentes actuales de los antiguos canovaccio: pequeñas escenas que condensan crítica política y humor inmediato.
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El montaje se construye también desde la improvisación, entendida no como desorden, sino como resultado de un proceso riguroso. Ticona plantea una base estructural, pero cede el control en escena. “El director desaparece cuando los actores están actuando; aquí se ve eso de forma más directa”, señala.
Ese proceso se traduce en un alto nivel de versatilidad actoral. Los intérpretes encarnan múltiples personajes, alternando registros y dinámicas corporales. “Es el teatro siendo teatro”, afirma el director. El espacio del Teatro Ricardo Blume también potencia esa exploración. Su estructura permite incorporar elementos aéreos y dinámicas cercanas al circo, ampliando el campo de acción de los actores. “Circo de salón”, lo define Ticona.
En ese cruce entre técnica, riesgo e improvisación, “Farsópolis” propone una experiencia donde la escena se redefine constantemente. Más que reproducir una forma teatral, el montaje la pone en tensión, obligando a los actores a sostenerla en vivo, sin garantías, sin dos funciones iguales. Y ahí recae su mensaje: “La vida, como el circo, es irrepetible”, concluye.
Sobre
Farsópolis
Temporada hasta el 26 de abril en el Teatro Ricardo Blume. Funciones viernes y sábados a las 8:00 p. m. y domingos a las 7:00 p. m. Entradas disponibles en Ticketmaster.












