
La extorsión sigue operando en Lima Metropolitana y diversas regiones del Perú, a pesar de la implementación del estado de emergencia. Las amenazas de muerte y los ataques a unidades de transporte continúan afectando a conductores de buses, combis y mototaxis. Por ello, muchos han decidido dejar de trabajar por temor a ser asesinados por sicarios. El Comercio se comunicó con transportistas para identificar cuáles son las empresas de transporte, rutas y puntos de extorsión más utilizados por los delincuentes en los últimos años.
El resultado del análisis fue alarmante: las redes de extorsión controlan un total de 303 kilómetros de rutas de transporte público urbano. Ese radio de operaciones ilícitas concentran las 7 rutas de transporte más importantes y de mayor afluencia de pasajeros, es decir, las que mayores ingresos generan para las empresas.
Los extorsionadores del transporte formal inician su ataque contactando al gerente de la empresa, exigiéndole dinero con amenazas. Si este se esconde o huye, dirigen la violencia hacia los choferes: disparan contra estaciones y patios, o dejan cajas con balas como advertencia. Para acercarse a los conductores, se hacen pasar por pasajeros o jaladores. Además, los ‘dateros’ son reclutados a la fuerza para obtener información o cobrar los cupos diarios. Así, el crimen organizado controla el transporte, dejando a conductores y empresarios sin salida.
El sistema comisionista afiliador con el que opera el transporte urbano, sin choferes en planilla ni pagos digitales registrados y casi en su totalidad con pagos en efectivo, se vuelve propicio para el cobro de cupos. Expertos sostienen que, si el transporte tuviera un sistema de recaudo electrónico donde los choferes y cobradores no estén rodeados de dinero no registrado, “la extorsión sería mucho mas sencilla de investigar por las huellas que deja el sistema bancario”.
El último caso de extorsión ocurrió esta semana en San Juan de Lurigancho, en el paradero 10 de Las Flores. Un extorsionador y cobrador de cupos abordó una unidad de la empresa Etusa y disparó al chofer. En el transporte se encontraba su hijo, quien forcejeó con el delincuente para evitar que escapara. Sin embargo, transportistas contaron a El Comercio que, cuando la policía llegó al lugar, en lugar de arrestar al extorsionador, solo detuvieron al hijo.
También en marzo de este año, se registró un ataque contra el bus “El Chino” en Villa María del Triunfo, llevado a cabo por la banda “Los Injertos del Cono Norte”, liderada por Erick Moreno, alias “El Monstruo”. El caso de la empresa de transportes Etuchisa, conocida como “El Chino”, es uno de los más notorios debido a que ha operado bajo amenazas de extorsión durante varios meses. Los ataques armados e incluso con gases tóxicos forman parte de la manera de operar de estos criminales, que nuevamente volvieron a actuar. El hecho ocurrió cerca de la cuadra 15 de la avenida Pachacútec, a la altura del terminal pesquero en VMT.

Tan solo un mes antes, en febrero de 2025, ocurrió otro episodio de violencia relacionado con el cobro de cupos. En Chorrillos, un conductor de bus fue atacado a balazos mientras transportaba a un grupo de pasajeros. El chofer, identificado como José Luis Mamani, de 45 años, recibió dos disparos en la pierna, pero logró conducir el vehículo hasta un centro de salud cercano para recibir atención médica. El ataque ocurrió en el cruce de las avenidas Guardia Civil y Guardia Peruana. El bus, perteneciente a la empresa de transportes Norteamérica, estaba lleno de pasajeros cuando un sujeto armado interceptó el vehículo y disparó contra el chofer.
Fuera de la capital, en la región Piura, un bus de la empresa de transportes Nueva Alternativa, que cubre la ruta Castilla-Veintiséis de Octubre, fue atacado con un explosivo a solo unas cuadras de su paradero final, ubicado en el asentamiento Colinas. Según la denuncia policial, un sujeto subió al vehículo como pasajero y, cuando se encontraba a una cuadra de su destino, dejó un explosivo en uno de los asientos y bajó. Segundos después, se escuchó la violenta detonación que alertó al chofer.
Este tipo de episodios violentos no son exclusivos de este año. En septiembre de 2024, en la zona de la Quinta Ampliación, en San Juan de Lurigancho, los conductores de la empresa de transporte “Huáscar” denunciaron ser víctimas de amenazas extorsivas por parte de la banda criminal “Los Intocables de Mariátegui”. Los delincuentes dejaron una nota amenazante, asegurando futuras represalias si los conductores no accedían a pagar por cupo y continuaban trabajando con normalidad.

En septiembre del año pasado, se registró otro incidente en San Juan de Lurigancho. Dentro de un bus de la línea C de la empresa Santa Catalina S.A., frente a niños y ancianos, dos hombres subieron al vehículo, sacaron una pistola y amenazaron al chofer para que entregara dinero por el cupo, lo cual finalmente sucedió. Esto ocurrió a la altura de la estación Bayóvar.
Ese mismo mes, Amargo Salinas Marcial manejaba uno de los buses de la empresa de transportes Virgen de la Puerta S.A. (Vipusa), cuando recibió un impacto de bala en la mandíbula, en el distrito de Ancón, a la altura del kilómetro 39 de la Panamericana Norte. Las autoridades sospechan que los responsables fueron dos sicarios vinculados a una banda criminal dedicada a la extorsión.
Un mes antes, en agosto de 2024, el conductor de un bus de la empresa “Huandoy” fue atacado a balazos por delincuentes mientras trasladaba a pasajeros por el kilómetro 23 de la avenida Túpac Amaru. Horas antes, la empresa había recibido un mensaje de amenaza por WhatsApp que decía: “Buenas noches, empresa de transporte Huandoy. Quien te escribe es la mano derecha del ‘Monstruo’ del Cono Norte. Entra en diálogo con nosotros, caso contrario, las unidades y choferes de tu empresa pagarán las consecuencias”.

Es importante señalar que todos estos ataques comenzaron a intensificarse a partir de mediados de 2023, cuando extorsionadores sembraron el terror en las calles de Lima. En ese entonces, un explosivo afectó al menos a 20 viviendas en la zona de El Ermitaño, en el distrito de Independencia. El explosivo, de gran alcance, dejó decenas de lunas rotas y causó daños en varios predios cercanos. Aunque no se registraron víctimas fatales, varios buses de la empresa de transporte público Translima, que utiliza la zona como estacionamiento, resultaron perjudicados.
Más casos
El transporte interprovincial también ha sufrido los estragos de esta problemática. En una entrevista con El Comercio, Martín Ojeda, director de la Cámara Internacional de la Industria del Transporte, indicó que entre diciembre de 2024 y enero de 2025 ocurrieron cinco atentados de extorsionadores y cobradores de cupos en la misma zona. Las empresas afectadas fueron Transporte Nacional, Transporte Pool Dorado, Apocalipsis, Turismo Imperial y Carhuamayo. Estos atentados se registraron a la altura del kilómetro 16.5 de la Carretera Central, en Huaycán.
“Es muy preocupante que no exista un protocolo de denuncia. Algunos transportistas van a la comisaría, pero el proceso es un caos. No hay coordinación entre el Ministerio Público, la policía y el Poder Judicial. Esto perjudica al denunciante debido a la lentitud del proceso. Además, no hay apoyo por parte del área de investigación de la PNP. Eso es lo que venimos reclamando”, expresó Ojeda.

Por otro lado, el presidente de la Federación Nacional de Mototaxistas del Perú, Julio García, comentó a este diario que, por miedo, muchos transportistas ya no quieren denunciar. Además, tienen planeado organizar una movilización para el próximo mes, tentativamente para el 24 de abril.