La delegación de facultades solicitada por el gobierno entrante pone sobre la mesa una realidad que el Perú arrastra desde hace varios años: nuestras reservas de petróleo y gas natural vienen decayendo.
La delegación de facultades solicitada por el gobierno entrante pone sobre la mesa una realidad que el Perú arrastra desde hace varios años: nuestras reservas de petróleo y gas natural vienen decayendo.
Según el último Libro de Recursos de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas, con datos al 2024, el país contaría con solo 680 millones de barriles de stock (MMSTB) de petróleo/líquidos de gas natural, y 7,1 billones de pies cúbicos (TCF) de reservas probadas de gas natural. Frente a las cifras del 2010, se observa una reducción de casi la mitad de reservas, lo que demuestra que muy poco se viene haciendo por este sector.
En el Perú se necesitan aproximadamente 280.000 barriles/día de petróleo y 0,35 TCF de gas natural para cubrir la demanda de sectores como la electricidad (36% generada con gas natural), industria, transporte, comercios y hogares. La reposición de reservas no puede lograrse en períodos cortos, pues se requieren entre cinco y 10 años para completar permisos, estudios y la infraestructura para poner en valor las estructuras de hidrocarburos existentes en la selva, la costa norte y el mar peruano.
En 2024 cerramos con solo 32 contratos vigentes, entre exploración y explotación, frente a los 85 que existían en el 2010. Sin exploración y explotación, no podremos reponer nuestras reservas ni mantener la competitividad de muchos sectores productivos, considerando que el reemplazo de los hidrocarburos aún tiene un horizonte largo.
El nuevo gobierno debe poner énfasis en aspectos como las licencias, permisos y esquema de regalías, para volver a hacer atractiva la exploración y explotación de hidrocarburos y promover la entrada de empresas que desarrollen sus actividades cuidando nuestro entorno, como lo hicimos con Camisea. En contraste, existen zonas donde se sabe hay hidrocarburos, como Candamo, que, según Perú-Petro, podría albergar más de 20 TCF de gas natural, pero que hoy enfrenta el avance de la minería ilegal, lo que ha devastado su entorno. Esta situación puede corroborarse con imágenes satelitales.
Estamos a tiempo de revertir este panorama, pero cada día sin decisiones puede comprometer la competitividad y la seguridad energética futura del país. Esperemos que el nuevo gobierno vuelva a poner en valor los recursos prospectivos de hidrocarburos del Perú.

