Fueron 26 días de espera entre su anuncio (el 26 de diciembre del 2025) y su llegada a Lima (21 de enero del 2026). Poco más de tres semanas en que la paciencia fue puesta a prueba por rumores y dudas, pero que finalmente han encontrado premio la mañana de ayer: con Sekou Gassama pasando exámenes médicos en una clínica local como nuevo delantero de Universitario.
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La rutina no agobió al atacante senegalés que completará la fase de grupos de la Libertadores con 31 años (cumple a inicios de mayo). Tras poco más de 12 horas de vuelo, aterrizó en el aeropuerto Jorge Chávez y fue recibido por una comitiva del cuadro crema con dirección al hotel Pullman en Miraflores.
De inmediato, tras un breve descanso, el futbolista de nacionalidad española y origen senegalés partió a una clínica local a pasar exámenes médicos para luego formalizar la rúbrica de contrato con la ‘U’.
Sin inconvenientes con el idioma -habla muy bien español, su lengua natal-, Sekou solo atinaba a sonreír y responder los saludos con gestos mínimos de atención. El largo viaje y el estrés natural que implica un cambio radical de su ecosistema de vida lo hacen entendible.
Recién esta mañana Sekou conocerá a sus nuevos compañeros y será recibido por el entrenador Javier Rabanal en las instalaciones de Campo Mar. Será retratado por el equipo de prensa y posará tantas veces sea necesario para el contenido ya planificado en redes sociales.
Tras casi seis meses sin equipo, ocho meses sin anotar un gol y 210 días sin disputar un partido a nivel profesional, su proceso de adaptación en Ate tendrá un seguimiento quirúrgico. Sin apresuramientos, sin ansiedad ni presión que ponga en riesgo el plan con el delantero que, por su corpulencia física, ha sido pensado como un ‘9′ referente de área.
Por eso no está pensado que sume minutos este sábado ante Universidad de Chile. Sí, que se familiarice desde la tribuna con la atmósfera brutal en la que se sumerge el tricampeón del fútbol peruano cada vez que juega en su casa, el Monumental.
Gassama, un entusiasta del gol
La ‘U’ será el tercer destino fuera de España para Gassama. Antes pasó por Chipre y Argelia, pero su mejor momento fue en la temporada 2020-2021 en el Fuenlabrada español, donde anotó 5 goles en 9 partidos. Hoy anda lejos de ese promedio pero su filosofía de vida le permite soñar en grande y es, quizá, la misma que contagió a Álvaro Barco y sedujo al entrenador Rabanal para que se sume al equipo.
“Trabajo, trabajo y trabajo… esa es la clave; hay gente que no tiene talento, pero trabaja, trabaja y trabaja, y al final llega”, contaba hace unas semanas Sekou en una entrevista en Youtube.
Creyente, apasionado por su profesión y con muy buena dicción para conversar, la historia de Sekou no es muy distinta a cualquier otro compañero que tendrá en Ate y que se narra desde la carencia.
Es el penúltimo de cuatro hermanos, todo ellos deportistas y todos ellos en la élite del balonmano. Sus padres, Issaga Gassama y Foune Cissokho, emigraron desde Senegal a la ciudad de Granollers, hace más de cuatro décadas y debieron dormir los primeros meses en un sofá para dar inicio a una historia de resiliencia y esfuerzo continuo que hoy une sus caminos con Universitario.
“Era lateral, pero lloraba mucho, no le gustaba jugar en esa posición. Luego fue central para terminar siendo delantero”, recuerda su padre en una entrevista al diario Marca.
Su ídolo es Didier Drogba y su frase favorita es “A pico y pala”, que en sencillo quiere decir que todo se construye en base a esfuerzo. “Tengo mucho carácter, no tengo paciencia”, afirma y por ello es que desestima convertirse en entrenador después del retiro.
Un frase lo describe perfectamente para quien desea conocerlo: “Yo siempre digo al que entrena, al que recién empieza en el fútbol, no mires a Pedri a Gabi; mira al que digas que malo es, ese puede que no tenga tanta calidad, pero trabaja mucho. Hay gente que no tiene talento, pero trabaja, trabaja y trabaja y al final llega”, sentencia.
Su filosofía de vida -y en el fútbol- lo convierten en un entusiasta. En un guerrero que aunque posiblemente no gane, morirá en el intento. “Al final todo está escrito en las manos de Dios”, afirma.
Ahora, por sus números, sigue siendo una apuesta de alto riesgo. Desde que sufrió una rotura del quinto metatarsiano del pie izquierdo el 21 de noviembre de 2020 no ha vuelto a destacar. Aquella lesión lo tuvo 166 días fuera según las estadísticas de Transfermarkt. En Chipre, en la temporada 2022-2023, le fue mejor con 9 tantos en 28 partidos. Fue su mejor récord goleador desde 2018.
Zurdo, lento, de pique corto, con muy buen juego aéreo y diestro para recibir de espaldas y asistir, Sekou utilizará el dorsal 90, el mismo que en el 2017 fue usado por última vez por el panameño Luis Tejada. “No tengo mucha paciencia”, dice. Esperemos que el hincha, con él, sí la tenga.
La práctica crema
Recién con la inclusión de Gassama este jueves, el plantel de la ‘U’ entrenó ayer en Campo Mar casi completo. A quienes sí tuvo entre sus filas fue al brasileño Miguel Silveira y al argentino Lisandro Alzugaray.
Siempre bajo la atenta mirada de Javier Rabanal, otro que espera su turno es Héctor Fértoli, el también argentino que debería sumar minutos en la Noche Crema, este sábado ante la Universidad de Chile.
En el último amistoso frente a Melgar, Rabanal probó un primer once base con Diego Romero, Caín Fara, Anderson Santamaría, Matías Di Benedetto, Hugo Ancajima, Jesús Castillo, Horacio Calcaterra, Jairo Concha, José Carabalí, Edison Flores y Alex Valera.
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