Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Los seres humanos se han convertido en una de las mayores fuerzas evolutivas del planeta. Para sobrevivir en nuestras ciudades, los animales —desde zorros urbanos hasta lagartijas capaces de trepar por el vidrio— están respondiendo mediante adaptaciones extremas.
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Mientras tanto, en Dinamarca, se ha observado a la liebre urbana realizando incursiones tentativas en la vida de la ciudad.
El animal se ha adaptado a la presencia humana aumentando su tolerancia a las perturbaciones causadas por las personas. Esto podría deberse a un cambio en la manera en la que expresa sus genes o a un proceso de selección darwiniana de los individuos más tolerantes.
Una investigación publicada en 2025 reveló que los animales de zonas urbanas —expuestos a temperaturas más elevadas y a mayores niveles de contaminación— mostraban una resiliencia “significativamente mayor” ante condiciones estresantes en comparación con sus congéneres de hábitats protegidos.
¿Qué hace que algunos animales sean resilientes a la vida urbana, mientras que otros nunca se adaptan?
La capacidad de un animal para modificar su comportamiento en respuesta a un entorno cambiante puede marcar una diferencia crucial, según ha descubierto Sih en sus investigaciones.
En algunos animales, esta facultad para alterar su conducta constituye el primer paso hacia cambios más profundos.
“El primer paso es que logren responder adecuadamente a nivel conductual”, afirma Sih. “Si lo hacen con suficiente eficacia, sobreviven lo necesario para tener la oportunidad de evolucionar posteriormente [a nivel genético] y adaptarse aún mejor”.
En Illinois, se ha observado con mayor frecuencia a armadillos cerca de las carreteras principales; los investigadores concluyeron que esto podría deberse a que dichas vías ayudan a los animales a termorregularse.
El asfalto absorbe el calor de la luz solar y retiene energía térmica, por lo que, durante los inviernos de la región —cuando las temperaturas pueden descender hasta los -34 °C—, los armadillos pueden beneficiarse del calor que emiten las carreteras.
Este es el tipo de cambio conductual que, con el tiempo, podría darle a un animal como el armadillo el margen necesario para evolucionar en respuesta a las carreteras que ahora atraviesan su hábitat; no obstante, no todos los cambios de comportamiento terminan influyendo en la evolución de una especie.

El junco ojioscuro es una especie que ha demostrado ser capaz de experimentar una rápida adaptación al enfrentarse a los seres humanos.
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Si tienes la suerte de escuchar el canto de los pájaros en una ciudad, es muy probable que ese canto esté condicionado por la calle por la que paseas.
Muchas aves han modificado sus cantos para lograr que se oigan por encima del ruido del tráfico. Numerosos estudios han demostrado que las aves ajustan activamente la frecuencia, el volumen y el ritmo de sus cantos en respuesta a los niveles de ruido.
Si observas más de cerca la avifauna urbana, podrías apreciar otros cambios.
Tomemos como ejemplo el junco ojioscuro. El ruido, la presencia humana, la escasez de alimento y la competencia por los lugares de anidación convierten a las ciudades en un entorno difícil para esta especie.
A principios de la década de 1980, un grupo de juncos se estableció de forma permanente en el campus de la Universidad de California en San Diego, lo que brindó a los investigadores la oportunidad de documentar los rápidos cambios que estas aves experimentaban.
Descubrieron que los juncos se volvieron menos agresivos e incluso desarrollaron menos plumas blancas en la cola (un rasgo utilizado en las exhibiciones de agresividad) como consecuencia de ello.
Asimismo, las aves comenzaron a reproducirse antes, criaron el doble de polluelos y modificaron sus patrones migratorios.
Los científicos estudiaron otra población urbana establecida en la Universidad de California en Los Ángeles y observaron que las parejas reproductoras anidaban en árboles y edificios, en lugar de hacerlo en el suelo, como es habitual en la especie.
No es solo el comportamiento de los juncos lo que ha cambiado. Los investigadores descubrieron que los juncos urbanos tienen alas más pequeñas, una adaptación que, según se cree, surge de las exigencias de volar a través de ciudades densamente edificadas, en lugar de realizar vuelos de larga distancia sobre espacios abiertos.
Norteamérica ha perdido 168 millones de sus aves en los últimos 50 años. La capacidad de los juncos para adaptarse rápidamente podría ser la clave para asegurar su futuro.

En algunos lugares, nacen más elefantes sin colmillos, lo que reduce la probabilidad de que sean abatidos por cazadores furtivos.
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Sin embargo, los animales no se limitan a adaptarse a los entornos urbanos; están experimentando cambios fisiológicos para sobrevivir en un mundo con seres humanos.
Por ejemplo, en algunos lugares ha aumentado el número de elefantes que nacen sin colmillos.
Esto se debe a que los cazadores furtivos tienden a matar a los ejemplares que los poseen, mientras que aquellos que carecen de ellos sobreviven y transmiten sus genes, incluida la característica de la ausencia de colmillos.
En otras palabras, no tener colmillos se ha convertido en una ventaja evolutiva en las zonas donde los cazadores furtivos representan una amenaza importante.
Algunos peces están disminuyendo de tamaño a medida que los humanos capturan a los ejemplares más grandes —eliminándolos así del acervo genético— y dejan que los más pequeños sobrevivan y se reproduzcan.
Una vez más, el tamaño reducido —que pudo haber agregado una desventaja evolutiva frente a depredadores no humanos— puede convertirse en una ventaja evolutiva ante la presencia del ser humano.
Otros cambios tienen que ver con mecanismos de protección.
El Fundulus heteroclitus (un tipo de pez del Atlántico) está desarrollando una piel más gruesa que actúa como barrera protectora contra toxinas y productos químicos industriales.
El reino animal está cambiando a gran velocidad para adaptarse a un planeta que también se transforma rápidamente.
Pero ¿qué ocurre con los animales que no logran adaptarse con la suficiente rapidez?
“Otros animales —a menudo de la misma especie— simplemente no lo entienden y no responden bien a nivel conductual ante estos nuevos desafíos”, afirma Sih. “De hecho, observo que muchos animales no tienen tiempo suficiente para evolucionar, ya que los cambios se han producido demasiado rápido”.















