Mario Urbina Schmit, fundador e investigador del Departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, lleva 40 años recorriendo el desierto de Ocucaje para encontrar fósiles y rearmar la evolución marina. Uno de sus más recientes logros es el hallazgo de una ave que habría vivido en el periodo mioceno.
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Los vestigios, hallados en un bloque rocoso, se caracterizan por un perfecto estado de conservación.
“Es una joya pues se encuentra en un estado de preservación excepcional. Para mí es uno de los más hermosos del mundo, pues no existen restos fósiles de otro pájaro tan bien conservados como este”, declaró al presentar el hallazgo.

El esqueleto articulado (sin huesos sueltos) corresponde a un pájaro marino entero y de gran tamaño, de aproximadamente un metro y medio de largo, similar a las dimensiones de un cóndor actual.
Según su descubridor, pertenecería a inicios del período geológico del Mioceno y podría tratarse de una especie nunca antes estudiada. Uno de los indicios de que se trataría de una especie aún no identificada es el grosor de su cráneo, muy superior al de las aves actuales.
Informalidad y amenazas ponen en riesgo hallazgos paleontológicos y la vida de Urbina
Si bien el hallazgo de esta ave misteriosa ocurrió hace dos años, recién en los próximos días Mario Urbina y su equipo de trabajo realizarán la tarea de recuperación de los restos, que se encuentran en un bloque rocoso de alrededor de 300 kg de peso. Luego, el bloque será trasladado al Museo de San Marcos para un estudio detallado de los fósiles, aunque sin extraerlos por completo de la roca.

El problema es que el valioso trabajo de Urbina se ha convertido en una carrera contra el tiempo y la ilegalidad.
“Mi apuro por sacar todos los fósiles que pueda sin parar es porque se están quedando dentro de terrenos que ahora son privados. Todos los fósiles más importantes de mi carrera están en zonas que han sido invadidas, que están cercadas. Son kilómetros y kilómetros a las que en un día les ponen paredes y ya no se puede entrar”, declara a El Comercio.

Hace dos años, cuando Urbina volvió a dar la vuelta al mundo por el descubrimiento del ‘Perucetus colossus’, ya se advertía lotización ilegal de terrenos con yacimientos fósiles, áreas naturales y arqueológicas. La mayoría se trata de granjas avícolas y proyectos inmobiliarios irregulares. La situación ha empeorado.
“Desde el virus [pandemia de covid-19] hasta la fecha, todo el desierto de Ica y el sur peruano está siendo invadido. En Ocucaje no hay un solo sitio donde no haya una cerca. Hay 45 millones de años en animales muertos que están en terrenos donde ya no puedo entrar porque ya no son del Estado. Es una lista enorme de fósiles. Tengo más de 40 cachalotes. Son arqueocetos, focas, pingüinos, cocodrilos que están a punto de perderse”, añade.

Salvo el respaldo que recibe de la Municipalidad de Ocucaje, el investigador denuncia que no hay apoyo del Estado para frenar la expansión informal. Para Urbina, de hecho, las normas que permiten legalizar terrenos ocupados ilegalmente han fomentado esta situación. Por ejemplo, en marzo pasado, el Congreso de la República publicó la Ley N° 32267, que amplía “los plazos del proceso de formalización de la propiedad informal en terrenos estatales ocupados por posesiones informales”. Con ello, los terrenos del Estado o privados invadidos hasta el 31 de diciembre de 2021 pueden acceder a la formalización.

Lo más grave es que hace seis meses empezaron las amenazas de muerte en su contra. “Después de que mandé una nota al New York Times me llegaron dos amenazas de muerte. Eso porque me he metido con empresas que lavan dinero de la minería ilegal. En cualquier momento me para la policía porque me quieren denunciar por traspaso. O salgo enmarrocado o con un tiro en la cabeza. A la alcaldesa de Ocucaje [Laura Peña] también le han enviado una bala en un sobre”, denunció.
En el desierto de Ocucaje, Urbina también ha descubierto el único cetáceo con cuatro patas hallado en Sudamérica, el ‘Peregocetus pacificus’, capaz de caminar y nadar con destreza; la ballena con dientes ‘Mystacodon selenensis’ o el ‘Livyatan melvillei’, depredador de otras ballenas cuyos dientes miden hasta 36 centímetros de longitud. Esta riqueza paleontológica única deriva de una geografía privilegiada. Mario Urbina explica a El Comercio que, a diferencia de otras zonas de Ica como Paracas o Río Grande, el mar que cubría Ocucaje era calmado y propicio para la reproducción. Se trata de la cuenca fosilífera marina más importante del mundo.


En el 2018, el Ministerio de Cultura, que entonces se encargaba del patrimonio paleontológico (ahora es tarea de Ingemmet), presentó ante la Unesco el pedido para que las cuencas de Pisco y Camaná sean incluidas en la lista de Patrimonio de la Humanidad. El problema, señala Benites, es que las tareas de protección no pueden quedar ahí. “Desde el 2019, esta región está en la lista tentativa de la Unesco, pero para ser declarado tiene que haber protección de por parte del Estado y algún tipo de presión ante Naciones Unidas”, dijo a este Diario en un informe previo la alcaldesa Laura Peña. Una forma de acelerar esta declaratoria es que se cree un geoparque para garantizar su intangibilidad y evitar el incremento de invasiones. Nada de eso aún se concreta.














