Durante los últimos años, la estética Clean Girl se convirtió en una de las tendencias más influyentes de internet. Piel luminosa, maquillaje casi imperceptible, moños pulidos, joyería delicada y una paleta dominada por blancos, beige, negro y gris definieron una generación de contenidos en redes sociales. El mandato era claro: verse impecable y perfectamente curada. Pero no podemos ignorar que algo parece estar cambiando.
MIRA: La extraña y controversial caminata de las modelos en el desfile de Gucci en la semana de la moda de Milán
Recientemente, Marc Jacobs relanzó su línea de maquillaje con una propuesta visual que se diferencia de las otras líneas beauty de diseñador. En lugar de envases minimalistas y colores neutros, la marca apuesta por estrellas que parecen globos inflados, tapas en forma de flor y una explosión de colores que recuerda más al espíritu juguetón de principios de los 2000 que a la elegancia silenciosa que ha dominado la última década. Es una señal de cambio.
Artistas como Zara Larsson han comenzado a construir universos visuales donde predominan los colores vibrantes, las referencias fantásticas, los arcoíris, los delfines, el brillo y un estilo deliberadamente divertido. Y no es la única. Chappell Roan ha encontrado en el maquillaje teatral, las referencias drag y la exageración una parte fundamental de su identidad artística. Sabrina Carpenter, por su parte, ha transformado la feminidad, el glamour y la coquetería en elementos centrales de su imagen. En todos los casos existe un denominador común: la personalidad vuelve a ser protagonista.
Las redes sociales parecen confirmar este cambio. Frases como “al fin el maquillaje vuelve a ser divertido” o “al fin volvemos a tener personalidad con la moda” aparecen repetidamente bajo publicaciones relacionadas con estas nuevas corrientes estéticas.
La moda suele funcionar como un péndulo. Cuando una macro tendencia alcanza su punto máximo de popularidad, inevitablemente surge una respuesta que busca diferenciarse de ella.
Existe además otro elemento que podría estar acelerando este fenómeno: la inteligencia artificial. Nunca antes habíamos estado tan expuestos a imágenes visualmente perfectas. Rostros impecables, proporciones simétricas, colores equilibrados y escenarios cuidadosamente construidos aparecen diariamente en nuestros feeds. Paradójicamente, cuanto más accesible se vuelve la perfección visual, más valor adquieren las imperfecciones humanas.
Por supuesto, esto no significa que la estética Clean Girl vaya a desaparecer de la noche a la mañana. Las tendencias rara vez mueren de forma abrupta. Más bien evolucionan y conviven con nuevas propuestas.
Sin embargo, el creciente interés por el maximalismo, el maquillaje colorido, los accesorios llamativos y las narrativas visuales más expresivas podría indicar que estamos entrando en una nueva etapa. Una donde la moda y el maquillaje dejan de obsesionarse con verse perfectos y vuelven a preocuparse por algo mucho más emocionante: divertirnos.




