El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció este jueves en la OTAN una reevaluación de la presencia militar estadounidense en Europa, un proceso que durará al menos seis meses.
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Hegseth advirtió que, a partir de ahora, el pago de las cuotas estadounidenses para cubrir los costes de funcionamiento de la OTAN, que en 2026 ascenderán a unos 790 millones de dólares, estará “condicionado” a que los aliados alcancen los objetivos de gasto.
“Allí donde otros aliados no gasten con urgencia, nuestras contribuciones disminuirán”, subrayó.
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La advertencia del secretario de Defensa de Estados Unidos, que hasta ahora había adoptado un tono conciliador, son una señal de alerta para los aliados de la OTAN, preocupados por el compromiso de Washington con la defensa de Europa.
El año pasado, durante la cumbre de la OTAN en La Haya, los aliados se comprometieron a destinar, de aquí a 2035, al menos el 5% de su producto interior bruto (PIB) a gastos de seguridad, de los cuales el 3,5% sería para gastos estrictamente militares.
España se desmarcó públicamente de ese objetivo, lo que le ha costado varias reprimendas del presidente Donald Trump.
El año pasado, los 32 países de la OTAN habían cumplido ya el objetivo anterior: el 2 % de gasto militar respecto al PIB, decidido en 2014.













