El presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, negó este miércoles que conociera o tolerara ninguna práctica corrupta, se mostró dispuesto a “limpiar lo que haya que limpiar” y a seguir adelante con el Ejecutivo, pero la derecha lo consideró responsable político y lo urgió a convocar elecciones.
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Un juez ha procesado a la esposa de Sánchez, acusada de tráfico de influencias, corrupción en los negocios privados, apropiación indebida y malversación de caudales públicos en relación con la gestión de una cátedra de una universidad pública, y le ha ordenado que entregue el pasaporte y no salga de España.
Pidió también Sánchez a la oposición conservadora que no sea hipócrita ni cínica, pues tiene “más de 30 casos abiertos con 150 implicados”.
Uno de ellos juzga una operación parapolicial organizada presuntamente durante el anterior gobierno del Partido Popular (PP, derecha) para espiar a su extesorero Luis Bárcenas, condenado a prisión por cobrar mordidas y ocultar gran parte de su fortuna en Suiza.
Precisamente, Sánchez accedió al poder en 2018 con una moción de censura que justificó por la corrupción del PP, que gobernaba entonces.
Las explicaciones del jefe de Ejecutivo no convencieron nada al líder de la oposición, el conservador Alberto Núñez Feijóo (PP), que le acusó de estar al frente del “sistema organizado de corrupción” que se gestó, operó y benefició a su entorno más inmediato: Sánchez es “nexo político corruptor”, dedujo.
“La corrupción es usted”, le dijo Núñez Feijóo, que insistió en achacar al líder socialista la responsabilidad política de todos los casos de supuesta corrupción que lo rodean.
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Así, el político conservador lo conminó a disolver el Parlamento y adelantar las elecciones generales, en principio previstas a mediados de 2027.
Añadido que Sánchez no comparecía en el Congreso “por ser el número uno de los líderes mundiales”, sino por “el uno” de un ejecutivo “corrupto”, en alusión a la sentencia unánime que condenó al citado exministro Ábalos, quien había sido su mano derecha.
La formación independentista catalana Junts, otrora aliada parlamentaria de Sánchez, le pidió también la dimisión, pues la situación de corrupción es “insostenible”. También denunció el “bloqueo” político del momento por la debilidad del Ejecutivo, que gobierna en minoría.
Junts sería clave en una moción de censura que pudieran presentar los conservadores contra Sánchez, pero se niega a participar en ella con Vox (extrema derecha), cuyos diputados también serían necesarios para que prosperase.













