Miles de personas marcharon por las calles de Madrid este sábado para pedir la dimisión del presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, por las acusaciones de corrupción en su entorno.
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Al final de la protesta, un pequeño grupo de manifestantes intentó dirigirse hacia la residencia oficial, pero fue rechazado por la policía antidisturbios, según mostraron imágenes en la televisión española.
Tres personas fueron detenidas y siete agentes de policía sufrieron heridas leves, según el delegado del gobierno central.
“Ya no queda nadie en el entorno de Pedro Sánchez que no esté acusado de gravísimos delitos. España está secuestrada por una mafia corrupta”, dijo a la prensa el líder de Vox, Santiago Abascal, antes del inicio de la marcha.
Sánchez, que llegó al poder en 2018 tras utilizar una moción de censura para derribar al gobierno conservador del PP, salpicado por la corrupción, ha prometido seguir adelante pese a la proliferación de acusaciones de corrupción que afectan a su entorno.
Su hermano, David, tiene previsto ser juzgado por tráfico de influencias.
Su esposa, Begoña Gómez, está siendo investigada en otro caso de corrupción.
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Sánchez niega estas acusaciones contra su familia y los ha considerado motivados políticamente.
Su antiguo hombre de confianza, el exministro de Transportes José Luis Ábalos, está a la espera de la sentencia en otro juicio por corrupción, que concluyó a principios de este mes.
El martes, un tribunal puso formalmente bajo investigación al expresidente del Gobierno socialista José Luis Rodríguez Zapatero, aliado de Sánchez, por tráfico de influencias y otros delitos, lo que aumenta la presión sobre el ejecutivo.
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