La tensión en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo, ha escalado tras los recientes ataques de Irán contra buques petroleros y comerciales que intentaban cruzar el paso marítimo. Las acciones han puesto en riesgo el flujo de una quinta parte del petróleo mundial, elevando la preocupación en los mercados y entre las potencias occidentales. En medio de esta escalada, Estados Unidos analiza opciones para garantizar el tránsito seguro de los petroleros mediante posibles escoltas navales, aunque funcionarios estadounidenses reconocen que una operación de ese tipo sería compleja y no inmediata.
Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, Irán declaró que el Estrecho de Ormuz está cerrado para los países que apoyan a Estados Unidos e Israel.
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Las consecuencias inmediatas del cierre han sido una drástica caída del tráfico marítimo, el agrupamiento de decenas de petroleros fuera del estrecho y el retiro de la cobertura por parte de las aseguradoras marítimas debido al riesgo de guerra.
Esta foto, tomada el 11 de marzo de 2026, muestra humo saliendo del granelero tailandés «Mayuree Naree» cerca del Estrecho de Ormuz tras un ataque. (AFP).
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Hasta el 27 de febrero, unos 40 petroleros cruzaban a diario el estrecho. Tras el inicio de la guerra, el número de buques que transitan por la zona se redujo prácticamente a cero.
Irán dijo el jueves 12 que permitió a algunos buques cruzar el estrecho. Medios locales informaron que dos barcos con bandera india recibieron autorización para atravesar Ormuz.
Imagen del líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, emitida por la Televisión Estatal Iraní. (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH).
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El mismo jueves, en su primer discurso desde que fuera elegido líder supremo, Mojtaba Jamenei desafió a Estados Unidos y ordenó mantener cerrado Ormuz.
Mojtaba Jameneí es hijo del anterior líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, que fue asesinado en el primer día de los ataques de EE.UU. e Israel. El nuevo dirigente no ha sido visto en público desde su elección el domingo pasado, pues resultó herido el 28 de febrero.
Tránsito de petróleo por el Estrecho de Ormuz. (AFP).
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Ormuz, entre el golfo Pérsico y el de Omán, es una vía estratégica por la que en tiempos de paz pasa el 20 % del petróleo y del gas natural licuado (GNL) mundiales.
El martes 10 Estados Unidos afirmó haber destruido 16 embarcaciones iraníes que colocaban minas en el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, esa acción no disminuyó el riesgo para la navegación. Además, Teherán negó haber minado la zona.
Imagen difundida por el Ejército de Estados Unidos muestra una embarcación iraní señalada como buque minador en el estrecho de Ormuz durante operaciones militares en la zona. Foto: U.S. Central Command/X
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El miércoles 11 se informó que tres buques mercantes fueron alcanzados por proyectiles cerca de Ormuz, entre ellos el carguero tailandés Mayuree Naree, que se incendió y tuvo que ser parcialmente evacuado.
Otros dos petroleros fueron atacados cerca de la costa de Irak, provocando un muerto y daños graves.
La agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO), que monitorea la seguridad de barcos y marineros alrededor del mundo, alertó hace dos días de un impacto contra una nave portacontenedores en el golfo Pérsico, cerca de Ormuz.
Ataques en el Estrecho de Ormuz. (AFP).
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Los países del Golfo redujeron su producción petrolera en al menos 10 millones de barriles diarios ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz, lo que supone “la mayor perturbación” de suministro de la historia, indicó la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
En ese contexto, casi desde el inicio de la guerra el presidente Donald Trump y el Pentágono afirmaron que Estados Unidos vienen evaluando “varias opciones” para proteger a los barcos que intenten cruzar el estrecho.
Sin embargo, el jueves 12 el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, reconoció que las fuerzas armadas de su país “no están listas” para escoltar buques en el Estrecho de Ormuz.
Agregó que ello podría ocurrir recién a fines de marzo, pues ahora “todos nuestros recursos militares están enfocados en destruir las capacidades ofensivas de Irán y la industria manufacturera que las abastece”.
Irán busca elevar el costo de una guerra en su contra
Esta foto, publicada por el sitio web oficial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI), Sepanews, el 17 de febrero de 2026, muestra el lanzamiento de un cohete durante un ejercicio militar en el Estrecho de Ormuz. (Foto de SEPAH NEWS / AFP).
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Analistas consultados por este Diario afirman que Irán está utilizando el Estrecho de Ormuz como una herramienta de presión estratégica para elevar el costo económico de la guerra y forzar a Estados Unidos a reconsiderar su política hacia Teherán.
El analista internacional Farid Kahhat, especializado en temas del Medio Oriente, manifiesta que Trump se ha dado cuenta de que esta guerra no era tan fácil como había calculado y que quisiera ponerle fin al argumentar que los objetivos ya se han logrado. “Pero no creo necesariamente que ese sea el caso de Benjamin Netanyahu, porque ponerle fin pronto a la guerra implicaría admitir que no lograste tus objetivos”.
“El problema es que Irán no quiere únicamente un cese el fuego, ya tuvo uno en junio del año pasado y ocho meses después está siendo atacado de nuevo”, remarca Kahhat.
Según el especialista, el objetivo de Teherán es modificar el cálculo estratégico de Washington para que asimile que una guerra contra Irán resultará demasiado costosa en el futuro. Por ello, la república islámica busca demostrar que cualquier conflicto tendrá un impacto económico global significativo.
Kahhat considera que el uso del Estrecho de Ormuz como instrumento de presión apunta precisamente a ese objetivo. Si el tránsito de petróleo se ve interrumpido o amenazado, el efecto sobre los mercados energéticos y la economía mundial puede ser considerable. “Irán busca infligir un costo suficientemente alto como para que esto no se repita”, señala, aunque añade que también podría aspirar al levantamiento de al menos parte de las sanciones económicas como condición para una eventual salida al conflicto.
Advierte también que la capacidad de Irán para alterar el flujo energético mundial es real. A su juicio, Teherán podría cerrar el Estrecho de Ormuz durante un tiempo prolongado, no solo mediante ataques directos al tránsito marítimo, sino también golpeando infraestructura energética como pozos o refinerías. “Irán tiene la capacidad de causar un gran daño a la economía mundial”, afirma.
¿Irán también apunta a que se cierren las bases que tiene Estados Unidos en el Golfo? Kahhat considera que, aunque Irán preferiría que los países del Golfo no albergaran bases militares estadounidenses, ese punto no parece ser una condición central para poner fin a la guerra. Sin embargo, advierte que la propia dinámica del conflicto podría llevar a algunos gobiernos árabes a replantear su relación militar con Washington. “Esos países podrían llegar a la conclusión de que les conviene renegociar los términos de la presencia norteamericana”, indica.
Por su parte, el periodista y analista internacional Carlos Novoa cree que Irán busca explotar la enorme dependencia global del estrecho para elevar el costo económico del conflicto. “Es una de las herramientas que tiene Irán para presionar a Estados Unidos. Todo esto está supeditado al precio del gas y del petróleo”, explica.
En ese sentido, añade que la tensión ya ha llevado el barril a niveles cercanos a los 100 o 120 dólares y que las autoridades iraníes han sugerido que, si la presión aumenta, el precio podría escalar incluso hasta los 200 dólares por barril, lo que generaría un fuerte impacto en la economía estadounidense y mundial.
Para el analista, esta estrategia también representa un desafío indirecto a la supremacía naval de Estados Unidos en el Golfo Pérsico. Aunque reconoce que las capacidades militares iraníes han sido duramente golpeadas en el conflicto —especialmente sus bases navales y su fuerza aérea—, sostiene que Teherán aún conserva medios suficientes para ejercer presión en el estrecho. “Irán tiene con qué defenderse”, afirma, al señalar que la ubicación geográfica del país le permite lanzar ataques contra el tránsito marítimo desde múltiples puntos de su territorio.
Novoa subraya que Irán puede recurrir a una combinación de tácticas, como misiles, minas navales y otras amenazas, para dificultar el paso de los buques petroleros.
Los riesgos de escoltar petroleros en Ormuz
El portaaviones USS Abraham Lincoln (izq.) de Estados Unidos transita por el estrecho de Ormuz el 19 de noviembre de 2019. (AFP).
/ ZACHARY PEARSON
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En cuanto a la seguridad que podría proporcionar Estados Unidos a los buques petroleros, Kahhat se muestra escéptico. Explica que escoltar buques en un estrecho de apenas 33 kilómetros de ancho implicaría riesgos importantes. “Cuando escoltas buques tanque de unos 400 metros de largo en un espacio tan reducido, conviertes tanto al petrolero como al buque militar que lo protege en blancos potenciales”, sostiene.
Además, subraya que el costo de esas operaciones podría ser extremadamente alto. “El costo de escoltar esos barcos podría terminar siendo mayor que el propio valor del petróleo que transportan”, advierte.
Sostiene que cuando Trump dice que la corporación financiera internacional proveería seguros, “no tiene ni por asomo los fondos necesarios para cubrir pérdidas en caso de necesidad”.
Kahhat también comenta las declaraciones del secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. Para el analista, su afirmación refleja que el conflicto aún está lejos de concluir. “En la práctica, está admitiendo que la guerra no está terminando como se había sugerido”, dice, al señalar que el impacto económico del conflicto seguirá siendo alto mientras continúe la tensión en el estrecho.
Novoa considera que garantizar la seguridad del tránsito marítimo mediante convoyes o escoltas navales sería una operación extremadamente costosa y arriesgada para Estados Unidos. En teoría, dice, Washington podría organizar ese tipo de protección, pero implicaría una enorme logística militar. “Tendrían que desplegar dos o tres buques de escolta por cada convoy o incluso por cada petrolero”, remarca.
A ello se suma otro factor: las propias evaluaciones de la inteligencia naval estadounidense habrían advertido sobre la vulnerabilidad de esas operaciones. Según Novoa, las escoltas quedarían expuestas a ataques iraníes con minas, drones o lanchas rápidas, lo que colocaría a los buques de guerra estadounidenses en una posición de alto riesgo.
“Garantizar la seguridad sería muy costoso y muy oneroso para Estados Unidos, y además sus fuerzas navales quedarían en una situación de alta vulnerabilidad”, concluye. Por esa razón, agrega, Washington intenta evitar por ahora una incursión directa de ese tipo en el estrecho.




