miércoles, marzo 4

La titular de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), Denisse Miralles, se presentará el 18 de marzo ante el pleno del Congreso en busca del voto de confianza para mantener al cuestionado primer Gabinete Ministerial del presidente José María Balcázar, el mismo que afronta una serie de críticas por el cuoteo político que terminó dejando sin juramentación al economista Hernando de Soto, quien había sido anunciado para el cargo de Miralles.

Es en ese cuestionado cuoteo político en que radica la confianza que Miralles ha mostrado en sus más recientes entrevistas. La valla de votos que requiere para salir airosa es de apenas la mayoría simple de miembros presentes en la sesión plenaria. Es por eso que los escenarios para el gobierno no son tan adversos como se piensa.

1) Cálculos ‘surfistas’. El Gabinete no necesita de una gran votación para salir victorioso del pleno. Los antecedentes parlamentarios muestran que Salvador del Solar logró la investidura con 46 votos y Carlos Ferrero con 49 votos. El único que no logró el voto de confianza fue Pedro Cateriano, quien solo consiguió 37 adhesiones en el hemiciclo.

Entre los gobiernos de Castillo, Boluarte y Jerí –en los que también primaron los cuoteos políticos–, los gabinetes nunca lograron menos de 60 votos. Más de uno de esos gabinetes no merecía más de los 40 votos que aproximadamente tiene la izquierda en la correlación de fuerzas legislativas.

La clave está en que la ‘oposición’ siempre repartió estratégicamente sus votos, en contra y en abstenciones. Las bancadas que apuestan por la táctica del ámbar impiden que los votos en rojo superen a los verdes. Esta tranquilamente podría ser la estrategia que apliquen las bancadas ‘surfistas’ como Alianza para el Progreso, Podemos y Somos Perú. Algunas dejarán en libertad a sus congresistas para repartir los votos. De esta manera, así Fuerza Popular decida votar en contra en bloque, las abstenciones jugarían a favor del Gabinete de Miralles.

2) La figura del limbo. Las abstenciones pueden servir para otro tipo de estrategias, como la de empujar al gobierno a realizar cambios en sectores particulares. Existen dos antecedentes: René Cornejo y Ana Jara, titulares de la PCM durante el gobierno de Ollanta Humala. En ambos casos, las abstenciones superaban a los votos a favor, por lo que se tuvieron que realizar tres votaciones en cada caso hasta que el pleno adoptara una postura.

En aquellas épocas, la figura sirvió para mensajes y compromisos claros por parte del gobierno. Pero los tiempos han cambiado y, en estos de cuoteos, es fácil imaginar que una estrategia así solo pueda servir para intereses particulares o electorales. No hay que perder de vista que a varios congresistas se les han quedado en el aire gestiones que tenían encaminadas con el anterior gobierno, sobre todo en lo referido a viabilizar proyectos de inversión.

3) Todo puede pasar. Faltan 15 días para el voto de investidura, y en el calendario político peruano esto significa que nada está asegurado. En dos semanas, una denuncia contra Balcázar podría desencadenar una nueva censura con la elección de un nuevo presidente de la República.

Tampoco se descarta que pueda caer Miralles o que en el camino se deba sacrificar a algún miembro del Consejo de Ministros. Nadie tiene asegurado su fajín, ni siquiera el propio Balcázar.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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