La incertidumbre vuelve a apoderarse de los mercados globales tras la escalada del conflicto en Medio Oriente. Los principales índices bursátiles de Estados Unidos, Europa y Asia cerraron la jornada a la baja, mientras que activos refugio como el oro, el dólar y los bonos soberanos ganaron terreno en las carteras de los inversionistas.
Según datos de Trading Economics, el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq retrocedieron 0,19%, 0,33% y 0,15%, respectivamente. En Asia, el Nikkei 225 de Japón cayó 2,26%. En tanto, en la eurozona, el índice EU50 —que agrupa a las 50 mayores compañías de la región, principalmente de Francia, Alemania y España— perdió 2,44%.
El ajuste era previsible, sostiene Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research. A su juicio, el escenario eleva la incertidumbre y lleva a los inversionistas a reducir exposición en activos de mayor riesgo, como la renta variable, para trasladarse hacia instrumentos más seguros. La diferencia, precisa, es que las bolsas europeas y asiáticas registran caídas más pronunciadas porque el mercado percibe una mayor exposición —incluso geográfica— al conflicto.
En la Bolsa de Valores de Lima, en cambio, el desempeño fue mixto, señala Juan Acosta, docente de Administración y Negocios Internacionales de la UPC. No obstante, el contexto podría favorecer a empresas vinculadas a la producción de oro y cobre que cotizan en el mercado local.
Dólar y oro se aprecian
El aumento de la aversión al riesgo impulsó tanto al dólar como al oro. El índice DXY —que mide al dólar frente a una canasta de seis monedas— avanzó 0,96% al cierre de la jornada. En el mercado local, la divisa estadounidense se apreció 0,29% frente al sol peruano, según el BCR.
Por su parte, el oro registró ganancias cercanas al 2% en el día, consolidándose en el rango de US$5.300 a US$5.400 la onza, más de 5% por encima de los niveles previos al conflicto, indicó Gustavo Ayala, Lead FX Perú de Rextie.
Sin embargo, para Luis Eduardo Fallen, docente de la Universidad del Pacífico, el avance del metal precioso es moderado y no refleja pánico. “Es un avance mucho más contenido, lo que sugiere que el mercado no está en modo de pánico, sino realizando un ajuste preventivo”, afirmó.
Lo que se viene para esta semana
Desde Rextie, la perspectiva para esta semana mantiene un sesgo favorable al dólar frente a otras monedas, ante la ausencia de datos económicos sólidos que respalden expectativas de deuda segura o tasas de interés relativamente altas.
En un escenario de mayor amplificación de riesgos globales, el dólar podría fortalecerse con mayor intensidad, presionando a las monedas emergentes y canalizando flujos hacia activos estadounidenses. Por el contrario, una eventual desescalada del conflicto podría generar una corrección en la divisa, aunque este escenario es considerado menos probable por Ayala.
Otros activos apreciados
En el mercado accionario, los sectores que actúan como refugio incluyen energía, defensa y aeroespacial, así como sectores defensivos tradicionales como ‘utilities’, consumo básico y algunas compañías de salud, que suelen exhibir menor volatilidad en contextos de incertidumbre.
Fallen también destaca el comportamiento de los bonos del Tesoro estadounidense. Durante la jornada, sus rendimientos —tanto a 2 como a 10 años— se incrementaron alrededor de 11 puntos básicos. Aunque en este tipo de episodios suele esperarse una caída en los rendimientos ante una mayor demanda, esta vez ocurre lo contrario debido a que, según explicó, “lo que está mandando en el mercado de bonos en este caso es la expectativa de un mayor riesgo inflacionario”.
Impactos para el Perú
En el caso peruano, el impacto dependerá de la capacidad de respuesta y de los niveles de reservas disponibles. Por ahora, los efectos se observan principalmente en el frente financiero. Sin embargo, si la tensión persiste, podría trasladarse a los precios internos de los combustibles, señala Fallen.
Perea subraya que el alcance del impacto global —incluido Perú— dependerá de la duración y magnitud del conflicto. “Los efectos dependerán de qué tan persistente sea el conflicto; es decir, si se amplía y se intensifica. Eso aún no lo sabemos”, señaló.
De prolongarse el escenario adverso, Perú —como importador de combustibles— enfrentaría presiones al alza en los precios, un sol más debilitado y eventualmente menores cotizaciones del cobre ante la expectativa de una desaceleración de la actividad global.




