jueves, febrero 19

El Campeonato Sudamericano de Vóley 2026, que se juega en el Polideportivo Lucha Fuentes de Villa El Salvador, no llega solo como una competencia internacional más. Su presencia en el país se convierte en un termómetro y catalizador del momento particular que vive el vóley femenino peruano: un deporte que ha recuperado vigencia mediática, que volvió a llenar tribunas en la liga y que hoy recibe, quizá como premio a esa reactivación, uno de los torneos más importantes de la región.

El Campeonato Sudamericano de Vóley 2026, que se juega en el Polideportivo Lucha Fuentes de Villa El Salvador, no llega solo como una competencia internacional más. Su presencia en el país se convierte en un termómetro y catalizador del momento particular que vive el vóley femenino peruano: un deporte que ha recuperado vigencia mediática, que volvió a llenar tribunas en la liga y que hoy recibe, quizá como premio a esa reactivación, uno de los torneos más importantes de la región.

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Por primera vez, tres clubes nacionales participan del certamen: Alianza Lima, Universidad San Martín y Regatas Lima. Que el país tenga esta presencia ampliada no es menor: representa volumen competitivo, mayores opciones de alcanzar uno de los dos cupos al Mundial de Clubes y, sobre todo, una señal de que la liga local produce equipos capaces de competir en otra escala.

Pamela Ríos Calmet, periodista que sigue de cerca la Liga Profesional de Vóley a través de Latina, lo resume con contundencia: “Es muy beneficioso, primero porque son tres clubes peruanos por primera vez en un sudamericano y eso da muchas más posibilidades de obtener un cupo mundialista. Además, es taquilla para la federación, es espectáculo, es crecimiento”.

Para ella, el punto clave es el regreso del vóley a la conversación pública: la televisión, la exposición de las jugadoras, el reconocimiento en las calles. Un deporte que, como dice, “ha vuelto a ponerse de moda”, ahora sostenido por algo que antes faltaba: inversión privada. Las camisetas con sponsors ya no son excepción; son síntoma de un ecosistema que empieza a financiarse a sí mismo.

La primera fecha

Triunfos de Alianza y Regatas

El peruano amante del deporte abraza al vóley como su disciplina más querida y ayer quedó demostrado en el inicio del Sudamericano de Clubes en el Polideportivo Lucha Fuentes de Villa El Salvador, porque más que un espectáculo de vóley, se vivió una fiesta popular en las tribunas que se trasladó al campo de juego.

Y Alianza devolvió ese cariño con una cómoda victoria sobre el uruguayo Banco República, un trámite para las blanquiazules que solventaron con parciales de 25-11, 25-14 y 25-12. El nivel del encuentro le permitió al entrenador Facundo Morando hacer jugar a todo su plantel, salvo a Clarivett Yllescas, quien viene de una lesión en la rodilla, y a Nayeli Yábar, que no estuvo entre las convocadas. Así, le dio descanso a sus titulares para el encuentro de esta tarde ante San Martín, duelo que definirá su clasificación a las semifinales.

Son tres grupos de tres equipos cada uno, y a ‘semis’ clasifica el líder de cada llave y el segundo mejor del certamen, por lo que el ganador de este cruce entre blanquiazules y santas tendrá su lugar fijo entre las cuatro mejores. La expectativa es tan alta que las entradas para la jornada de hoy se acabaron hace varios días. También ya están agotadas las de la jornada del domingo, cuando se define el título.

El otro equipo peruano que compite es Regatas Lima, que anoche superó a la Academia UVIV de Ecuador 3-0, en un duelo que se retrasó por un accidente de tránsito del bus de las ecuatorianas. Las chorrillanas, que se han reforzado con Nicole Abreu solo para este torneo, deben enfrentarse mañana a las brasileñas de Sesi, en duelo que definirá su pase a semifinales en el Grupo C.

El Sudamericano también asienta una idea que parecía lejana hace una década: que el Perú tiene infraestructura para recibir torneos de alto nivel. “Demuestra que estamos preparados para un campeonato de esta magnitud”, apunta.

Pero más allá de lo estructural, el torneo llega en un momento deportivo particular. Alianza Lima, con experiencia mundialista reciente, aparece como el plantel mejor preparado psicológicamente. Universidad San Martín, reforzada y líder de la liga, es su contraparte natural. El problema -o el atractivo- es que comparten grupo. Regatas Lima, en cambio, arriba golpeado por lesiones y por una temporada irregular, aunque con un refuerzo como Nicole Abreu que puede dar un giro competitivo en el corto plazo.

Así están conformados los grupos del Sudamericano de Vóley 2026.

Así están conformados los grupos del Sudamericano de Vóley 2026.

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Raquel Rodríguez, periodista especializada, coincide en que el beneficio trasciende lo inmediato. “Competir con equipos brasileños siempre nos ayudará a crecer… estos eventos son una vitrina para que en un futuro puedan llegar más jugadoras de nivel”. La frase es clave: Brasil no solo es potencia, también es un espejo. Chocar con clubes que tienen en nómina a figuras como Camila Brait, Bianca Cugno o Dani Lins no solo exige; revela dónde estamos y qué falta.

Rodríguez también recuerda una verdad que perdura pese a los vaivenes: “El vóley es irremplazable en el corazón de los peruanos”. Es cierto. Si la liga crece es porque encuentra un terreno fértil en una afición que nunca desapareció. Lo que el Sudamericano hace es reactivar esa conexión desde la competencia internacional, un escenario donde los afectos se renuevan y, a la vez, se ponen a prueba.

Hay, además, un ingrediente que impacta directo en la cancha: por primera vez veremos a los clubes peruanos sin límite de extranjeras en simultáneo. Eso, como apunta Ríos, puede transformar radicalmente el rendimiento de Alianza Lima y Universidad San Martín, elevando el nivel competitivo y mostrando versiones más potentes de lo que suele verse en la liga doméstica.

En este mismo eje, la mirada de especialistas como José Geldres aporta un matiz adicional: para él, “tener un torneo de relevancia internacional en definitiva es una excelente vitrina para el voleibol peruano y su objetivo de resurgir, ya que atrae prensa y potenciales auspicios”. Resalta que el vóley femenino, considerado el segundo deporte colectivo del país, vive un resurgimiento tangible: el subcampeonato en la Copa América de selecciones, la ampliación del universo de jugadoras y la inédita participación de un club peruano en el Mundial, como ocurrió con Alianza Lima. También subraya que el reglamento sin límite de extranjeras en cancha puede potenciar a los equipos nacionales, y recuerda que en el Sudamericano 2025 un club peruano ya dejó fuera a un brasileño, algo impensado hace algunos años.

La perspectiva desde la propia cancha también enriquece la lectura del torneo. Para Eduardo Romay, capitán de la selección masculina, el impacto no es solo deportivo: “A nivel de marketing y publicidad es importante que el peruano siga viendo vóley porque eso alimentará al deporte. Sobre todo porque van a ver a sus equipos favoritos contra equipos grandes de Sudamérica”. Señala que la liga nacional ha alcanzado un nivel que le permite competir sin complejos en el entorno sudamericano, y que este torneo es una oportunidad concreta para confirmar ese crecimiento ante el público local.

Pero si de proyección se trata, el Sudamericano también ofrece un cartel internacional digno de análisis. Por el lado de Brasil, el nivel pone a prueba cualquier ambición: en Osasco Voleibol Clube brillan figuras como Camila Brait y Bianca Cugno, ambas con experiencia en la élite continental; mientras que en SESI Vôlei Bauru destacan nombres como Dani Lins, campeona olímpica, y Diana Duarte, actual integrante de la selección brasileña. Este tipo de nombres no solo eleva la calidad de la competencia; crea un medidor real para cualquier equipo que aspire a crecer.

Y dentro de nuestro propio país, el campeonato será una vidriera para las figuras que ya han empezado a consolidarse en el imaginario colectivo. Jugadoras como Maeva Borlé y María Alejandra Marín en Alianza Lima, Paola Rivera en San Martín, y Nicole Abreu en Regatas Lima no solo viajarán a la cancha con la camiseta de sus clubes: lo harán como embajadoras de una liga que hoy marca tendencia en la región.

Este Sudamericano no es una meta más. Es, como lo han señalado voces especializadas, una plataforma para medir el progreso, confrontar la realidad del vóley peruano con los mejores de Sudamérica e inspirar a toda una generación de jugadoras que hoy ya no solo sueñan con la selección, sino con competir (y ganar) internacionalmente.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más
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