Había presentado El Perú que canto el 5 de julio del 2025, por Fiestas Patrias, en Lima. El concierto fue celebrado, el repertorio conmovió y los músicos bajaron del escenario con esa satisfacción íntima que deja lo bien logrado. “Salió súper bonito. Nos quedamos muy contentos con el resultado”, recuerda Camila Salazar. Pero al volver a Milán —donde vive desde hace casi doce años— tuvo claro que esa música no podía quedarse encerrada en una sola ciudad ni en un solo público. De esa convicción nació Canta Perú.
La soprano formada en el Conservatorio de Milán decidió que el proyecto debía cruzar fronteras y encontrar a los peruanos que viven fuera, pero también a un público italiano que apenas conoce algunos nombres —Juan Diego Flórez, algunas canciones de Chabuca Granda— y poco más.
“La comunidad peruana aquí es grande y muy respetada. Pero nuestra cultura musical no es tan conocida”, explica.
La primera persona en la que pensó para hacer realidad este proyecto fue en el tenor Éder Guevara, amigo desde los años de estudio en Lima. Se reunieron a tomar un café y la conversación derivó en una alianza.
“Tenemos mucha confianza. Es un gran artista y canta muchísima música peruana también”, dice. Juntos empezaron a delinear el concepto, a elegir el repertorio, a buscar músicos. Nueve en total. Todos peruanos. Todos residentes fuera del país.
“Nos preguntaban de dónde éramos. Cuando decíamos que éramos peruanos, nos decían que no querían trabajar con latinoamericanos porque habían tenido problemas”, cuenta. Buscaron teatros, tocaron puertas, pidieron apoyo institucional. A fines de diciembre estuvieron a punto de desistir. “No veíamos una luz al final del túnel”.
La luz llegó a través de otra peruana en Milán, que les consiguió una cita con la presidenta del Municipio 8. Presentaron el proyecto. Esta vez, la respuesta fue respaldo y financiamiento.
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El concierto se realizará el 14 de marzo en el Auditorio Enzo Baldoni. “Ha sido a punta de esfuerzo y optimismo”, resume Camila. Es la primera vez que ella y Éder asumen también la producción completa: publicidad, trámites, dirección artística, todo.
Pero Canta Perú no es solo un acto de gestión cultural. Es también una apuesta estética.
Desde hace años, Camila viene mezclando el repertorio académico con piezas peruanas que dialogan con su voz lírica.
El programa incluye temas como: “Contigo Perú”, “José Antonio”, “La flor de la canela”, “Vírgenes del Sol”, “Anaconda”, “Mujer hilandera”, entre otros. Esta vez se atreve con piezas que antes consideraba demasiado complejas. “En julio no me animé a cantar ‘Vírgenes del Sol’. Ahora dije: con todo, lo hago”.
Camila cumplirá 33 años en un mes. Llegó a Italia guiada, en parte, por el propio Éder, que la ayudó con trámites y documentos cuando ambos estudiaban en conservatorios distintos. Hoy lideran juntos un proyecto que, para ella, tiene un alcance mayor.
“Lo defino como un concierto que podría revolucionar la forma en que expresamos nuestra música al mundo”.
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En Milán, donde el invierno es sobrio y las salas de concierto suelen ser formales, el Perú sonará distinto. No como nostalgia ni recuerdo lejano, sino como identidad en voz alta.
Canta Perú no es solo un espectáculo. Es una declaración de pertenencia. Y una manera de decir que, incluso lejos, el país también se canta.













