El Día de la Mujer es ocasión para reconocer avances y para subrayar las tareas pendientes. Muchas compañías han avanzado en materia de equidad y diversidad, pero debemos hacer más para promover la participación femenina y sus consecuentes beneficios, lo cual debe incluir una mayor presencia en posiciones de liderazgo. No se trata de un gesto simbólico, sino de una señal del convencimiento de los grandes beneficios que aporta al negocio y de la apuesta por un país que da oportunidades para todos.
McKinsey (Diversity Matters Even More) señala que las empresas con mayor diversidad tienen un 39% más de probabilidad de lograr un mejor desempeño financiero, como por ejemplo lo evidencian los resultados del Hypatia WCEO ETF. Diferentes perspectivas potencian el análisis; la consideración de las preferencias del segmento femenino de clientes mejora decisiones, impulsa innovación y fortalece la gestión. En el Perú, elevar la participación de las mujeres ampliará la base de talento, en especial en posiciones técnicas y de liderazgo, donde es menor su presencia.
En las empresas debe prevalecer la convicción de las capacidades profesionales sin distinción de género, y sus correspondientes oportunidades; comprometer a los varones como promotores de la equidad; y realizar una sensibilización intensiva sobre sesgos que generen desigualdad. Asimismo, es imperativo atacar la brecha salarial. Según el INEI, el ingreso promedio de las mujeres representó el 76% del ingreso de los hombres. Ello no responde a una menor capacidad, sino a que muchas mujeres siguen concentradas en posiciones medias o bajas, o en labores menos remuneradas. Parte del problema es que su acceso no se amplía a cargos estratégicos: la brecha se mantiene e incluso se agrava.
La equidad no será plena mientras el cuidado familiar y doméstico recaiga desproporcionadamente en las mujeres. Las empresas podemos contribuir también en este espacio vía una toma de conciencia y eliminación de estereotipos, y de procurar balance de vida para hombres y mujeres, contribuyendo a una distribución homogénea de labores en el ámbito familiar. A la vez, promovamos el diálogo en los hogares para una corresponsabilidad en los cuidados.
Que este mes sea momento de reafirmar el compromiso de los líderes con esta importante agenda.