Volver no siempre es empezar de cero. A veces es, más bien, una forma de saldar cuentas con el pasado. La arquera peruana atraviesa ese momento en su carrera: regresó al Deportivo Cali, el club que le abrió por primera vez las puertas del extranjero, pero ahora lo hace desde otro lugar. Más madura, más profesional y con el impulso de haber sido bicampeona con Alianza Lima, su presente en Colombia tiene sabor a revancha tras una primera experiencia interrumpida por la pandemia. Hoy, ya consolidada, habla desde la certeza de quien aprendió a resistir y crecer incluso en los momentos más adversos.
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—¿Cómo te va en Colombia, un país en el que ya jugaste antes?
Creo que es como una segunda oportunidad con el Deportivo Cali. La primera vez que vine aquí fue en 2020, en pandemia, llegué el 13 de marzo y el 15 declararon la pandemia por el Covid-19. Estuve seis meses encerrada sin conocer a mis compañeras, a nadie. La verdad fue un poco duro. Luego ya tuve como una segunda etapa en Colombia con Millonarios, 2 años y ahora estoy volviendo. Así que super bien, la verdad. O sea, agradecida porque se me dio de nuevo como la oportunidad de poder regresar al primer club que me abrió las puertas en el extranjero.
—¿En qué etapa te encuentra hoy esta esta nueva salida de extranjero?
Personalmente siento que el 2024 fue un muy buen año; o sea, en el que yo digo que estuve en mi pico de rendimiento, pero de a raíz de eso como que el 2025 también y espero que este 2026 también sea así. Me agarra más madura, más consciente de las cosas y más profesional. Si bien es cierto, antes la Liga Peruana no era tan profesional como se decía, pero con los años una es profesional con una misma. Tengo un entrenador personal, un nutricionista. Soy más consciente en ese entrenamiento silencioso que nadie ve. Entonces me encuentro en ese en ese momento de mi carrera.
—¿Pudiste conversar con Pedro Gallese? ¿Qué se siente que los dos mejores arqueros de Perú estén en un mismo equipo?
Una de las cosas que me dio mucha alegría al tomar la decisión también de venir al Deportivo Cali fue que Pedro Gallese estaba aquí. Tardé un poco en cruzármelo, una vez nos presentaron en el estadio y él justo iba a calentar. Salió y me dio un abrazo, me dijo: qué gusto verte aquí, estoy orgulloso. Lo veo todos los días entrenando porque los cambios están juntos, nos saludamos. Es un arquero top y una mejor persona, está al pendiente de la selección femenina. Eso me alegró mucho.
—¿Te fue difícil dejar Alianza Lima después de un bicampeonato?
Sí. Lo pensé mucho en realidad. Sabía que en cualquier momento se iba a dar la oportunidad de salir al extranjero. Si bien es cierto estaba muy cómoda en Alianza, no te voy a mentir, le agarré muchísimo cariño al club y todo porque siento que Alianza fue también el que me dio esa oportunidad de poder como que resurgir en el fútbol. Entonces, esos años como que me sirvieron bastante, pero sentía que ya estaba cumpliendo un ciclo. Entonces, seguir ahí era como atraparme en un bucle y yo quería seguir creciendo. En algún momento volveré mucho más preparada y le devolveré todo lo que el club hizo por mí. Pero ahora se me dio esta oportunidad con el Deportivo Cali, que es el subcampeón de América. ¿Cómo poder decir que no?
—¿Qué hace a Alianza Lima el club más fuerte en el fútbol femenino? ¿Y qué le falta para dar ese salto de competitividad en el extranjero?
No siento que a Alianza Lima le falte mucho para poder lograr grandes resultados en la Copa Libertadores, por ejemplo. En realidad a lo que le falta es a la liga peruana, al fútbol femenino general. Ser más serios y no solo en la primera división, sino tener más campeonatos, darle oportunidad a las categorías menores, darles competitividad. Creo que esa es la clave hoy en día para más adelante poder tener muchas generaciones y mucho talento. Acá en Cali, por ejemplo, hay jugadoras en todos lados porque se practica mucho el fútbol femenino. Entonces, creo que más va por ahí, porque Alianza es una institución muy seria, el tiempo que yo estuve nos dieron todo para poder lograr los resultados.
—Te fuiste de Alianza Lima siendo bicampeona y con el recuerdo de haber tapado las finales nacionales con un dedo fracturado. ¿Qué significa eso para ti?
Fue muy difícil. Te cuento: termina la final del Torneo Clausura, la perdemos por penales, pero yo ahí ya tapé con el dedo fracturado porque la lesión se dio al comienzo del segundo tiempo del partido ante Universitario, en un balón dividido. Aún veo esa jugada y no me explico cómo se me fractura el dedo. Cuando terminó el partido, voy a la clínica y pensé, que quizá era un esguince. El doctor me dijo de que en un mes recién podría empezar a hacer terapias, o sea, no podía tocar la pelota ni nada. Fue duro. Mi primera reacción fue que me iba a perder las finales nacionales porque la ida era en tres semanas. Era imposible que llegue.
—¿Qué hiciste luego?
A la semana siguiente tuve una nueva cita con otro doctor, necesitaba tener otra opinión. Y fue peor: me dijeron que no podía tapar, que incluso mi recuperación iba a tardar más. Fueron duros esos días porque iba a entrenar y hacía sentadillas y listo, no podía trabajar con mis compañeras ni nada. Fueron días duros que se sostuvieron con la visita de mi papá, quien llegó desde España de vacaciones. Estuve con él, trataba de distraerme, porque médicamente el año se había terminado para mí, ni siquiera podía entrenar. Estaba resignada, triste.
—¿Cuándo decidiste que sí taparías, incluso con la prohibición de dos médicos?
Pasando los días me sentía mejor. Me dolía, claro, pero unos días antes de la primera final, decidí arriesgarme a tapar así, a exponerme a romperme el dedo y perderme quizá medio año de este 2026. Estaba en juego el sueño de salir al extranjero, pero sabía lo que significaban las finales para el club, para el equipo, para mí y mis compañeras. Así que jugué y, gracias a Dios, todo salió bien.
—¿Cómo hiciste para convencer al técnico José Letelier, un entrenador que se muestra muy serio?
Tuve un par de entrenamientos antes de la final. Entrenamos ahí con Israel, preparador de arqueros. El primer día que quise probar el guante, pero no entraba porque tenía que tapar con una férula. Tuve que conseguirme un guante más grande. Hablé con adidas y el mismo día me consiguieron unos. Al comienzo me dolía, pero podía soportarlo. Luego se me fue quitando el miedo y agarré confianza. Y salimos bicampeonas, que fue el premio a todo el sacrificio, no solo el mío, sino de mis compañeras.
Maryory Sánchez se coronó campeona de la categoría femenina de CONMEBOL Evolución de Arqueros, evento que se realizó en Paraguay.













