jueves, enero 8

Pablo Guyot y Alfredo Toth son los dos miembros de la agrupación argentina que mantienen el proyecto tras el alejamiento de Willy Iturri. (Foto: Eurekapop)

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La primera vez que pisaron el Perú todavía se llamaban G.I.T. (las iniciales de los apellidos de Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth) y no tenían nada asegurado. Les pagaron 2 mil dólares por tocar —una cifra modesta para una banda que recién empezaba a empujar su propio destino—, pero a ellos les alcanzó para algo decisivo: financiar el siguiente salto, pagar un “boliche” y tocar también en Chile. “Estábamos empezando e invirtiendo en nosotros mismos”, recuerda Guyot.

La primera vez que pisaron el Perú todavía se llamaban G.I.T. (las iniciales de los apellidos de Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth) y no tenían nada asegurado. Les pagaron 2 mil dólares por tocar —una cifra modesta para una banda que recién empezaba a empujar su propio destino—, pero a ellos les alcanzó para algo decisivo: financiar el siguiente salto, pagar un “boliche” y tocar también en Chile. “Estábamos empezando e invirtiendo en nosotros mismos”, recuerda Guyot.

Cuatro décadas después, esa cercanía con Lima se siente intacta. Guyot vuelve al país con G y T, el proyecto que sostiene junto a Alfredo Toth, para cinco presentaciones como parte de la gira “Es por amor – 40 años”.

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Siempre extrañamos Perú. Cuando nos contaron que íbamos a hacer cinco shows, nos pusimos todos muy contentos. Estamos sonando realmente muy bien. Con Alfredo, cada tanto, nos agarra el ataque y tocamos. Esta vez volvemos a Perú con muchas ganas de seguir tocando”, asiente el músico argentino.

Pablo Guyot y Alfredo Toth son los dos miembros de la agrupación argentina que mantienen el proyecto tras el alejamiento de Willy Iturri. (Foto: Eurekapop)

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En el escenario, la formación actual —con Guillermo Guzmán en la guitarra y Gustavo ‘Bolsa’ González en la batería— funciona, según Guyot, como un reencuentro entre amigos. La misma complicidad, pero con el oficio de los años y una obsesión intacta por el sonido.

Somos como cuatro amigos, como cuando éramos chicos, tocando nuestras canciones. Hacemos sobre todo los temas de Alfredo y mías: ‘Siempre fuiste mi amor’, ‘Ana’, ‘Es por amor’, ‘No te portes mal’, ‘No hieras mi corazón’ y un montón más. Y ahora estamos festejando los 40 años de ‘Es por amor’, que fue la que más se escuchó afuera; en México pegó fuertísimo. Si te fijás, en Spotify está primera, después viene ‘La calle es su lugar’”, asegura con emoción.

Fidelidad intacta

En esta etapa, subir al escenario tiene otro pulso. Guyot cuenta que en los últimos shows en Buenos Aires no solo comprobaron que el sonido está firme, sino que el público también volvió con una fidelidad que todavía lo asombra.

Había gente de todas las edades. Me imagino que los padres torturaron a sus hijos para que se aprendieran nuestras canciones”, dice entre risas. “Se sabían todas las letras. Y muchos habían venido desde el interior del país”, detalla.

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Ese afecto, dice Guyot, tiene un punto de quiebre claro: el instante en que entendieron que “Es por amor” ya no les pertenecía del todo. “Pasó de ser canción a memoria colectiva. Y ese momento llegó, paradójicamente, cuando dejamos de tocar”, aclara.

Nos separamos por primera vez en 1994 y recién volvimos en el 2010; después vinieron los reencuentros del 2012, 2014 y 2017. Entre el 94 y el 2010 estuvimos en otra”, recuerda.

En esos años el escenario fue una visita ocasional. “Alfredo y yo nos dedicamos a producir discos para mucha gente y tocábamos cuando nos invitaban, pero no estábamos tocando con la banda”, precisa.

El regreso del 2010 llegó con dudas. “Decíamos: ‘¿quién se va a acordar de nosotros?’. Eran 16 años que no tocábamos”, dice. Lo que encontraron, sin embargo, los sorprendió.

La sorpresa de ese regreso no fue solo ver gente cantando: fue descubrir qué tan intacta estaba la conexión y sus temas vigentes.

Es verdad que actualmente hay toda una tendencia de un tipo de música para los chicos… con exponentes buenísimos, pero después de un tiempo de explosión de trap y todo eso —aunque siga habiendo artistas gigantescos— mucha gente tiene ganas de volver a escuchar canciones tocadas por músicos reales, que tocan y cantan melodías. Es diferente esa música que la nueva, aunque me encante y la respeto”, aclara.

Lo que regresa, en realidad, no es solo un sonido: es un recuerdo. “Muchos me dicen: ‘nos acordamos de cuando éramos chicos, de cuando teníamos 15 años, de todas esas fiestas’”, cuenta. Y ahí se entiende el fenómeno: el público no solo escucha “Es por amor”; se reencuentra con una parte de su juventud, con ese tiempo en que —como lo define Guyot— “veías todas las cosas con un brillo diferente”.

Además…

El recorrido de G y T en Perú incluye Trujillo (24 de abril), Arequipa (25), Tacna (26), Lima (30, en el C.C. Barranco) y Huancayo (1 de mayo). Las entradas están a la venta en Ticketmaster.

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