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“Como agua para chocolate”, impulsa las ganas de comer una preparación deliciosa, así como de deslizar la mano por la nuca a respiración lenta y ojos cerrados. Aquí la comida es un viaje de pasiones. Y no es por caer en la superstición de la historia, pero una sensación extraña se apoderó de Azul Guaita, quien interpreta a la protagonista Tita, durante el rodaje de la adaptación de HBO. “No sabemos cómo pasó, pero ella rompió un metate (piedra ancestral para moler granos) mientras aprendía a utilizarlo en la cocina”, cuenta el director Julián de Tavira a este Diario. “Ahí fue que aprendí lo que es el realismo mágico”, suma la actriz entre risas.
“Como agua para chocolate”, impulsa las ganas de comer una preparación deliciosa, así como de deslizar la mano por la nuca a respiración lenta y ojos cerrados. Aquí la comida es un viaje de pasiones. Y no es por caer en la superstición de la historia, pero una sensación extraña se apoderó de Azul Guaita, quien interpreta a la protagonista Tita, durante el rodaje de la adaptación de HBO. “No sabemos cómo pasó, pero ella rompió un metate (piedra ancestral para moler granos) mientras aprendía a utilizarlo en la cocina”, cuenta el director Julián de Tavira a este Diario. “Ahí fue que aprendí lo que es el realismo mágico”, suma la actriz entre risas.
En 2024, De Tavira adaptó la primera parte de la novela de tragedia y romance, que la autora mexicana Laura Esquivel publicó en 1989. Está ambientada en la época de la Revolución Mexicana a inicios del siglo XX. La primera temporada de la serie terminó con la supuesta muerte del protagonista masculino, Pedro Musquis, interpretado por Andrés Baida. Para quienes no leyeron “Como agua para chocolate” en el colegio, la historia sigue a Tita, obligada por tradición familiar a no casarse para cuidar a su estricta madre. A modo de castigo, ella asume el matrimonio entre su amado Pedro y su hermana Rosaura (papel de Ana Valeria Becerril) y la idea del amor hecho a pura firma en papel.
Azul Guaita protagoniza «Como agua para chocolate», serie de HBO Max. (Foto: HBO)
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Lo que no pudieron consumar en palabras, Tita y Pedro lo hacen a través de la cocina mexicana en manos de la protagonista. Guaita, de “solo saber freír huevos por la mañana y comer yogurt con cereal para sobrevivir”, se transforma en una mujer capaz de alterar el cuerpo de quienes prueban sus platillos. En una escena de la ficción, el imaginario sexual de Tita se desborda al cocinar las famosas codornices en pétalos de rosa del norte de México.
Azul, nacida en México y formada en República Dominicana, Guaita regresó a los 17 años a su país de origen y debió reaprender las costumbres mexicanas. Además, confiesa que la cocina no era su territorio natural durante el rodaje. “Tuve que aprender a cocinar. Solo sabía lo básico”, dice a El Comercio. “Estaba muy nerviosa de adentrarme en este mundo de la cocina con solo ver los tiktoks de recetas y realmente nunca hacerlas. Y luego voltear a tener que cocinar recetas súper complejas, y que se viera en pantalla como si lo habría hecho toda la vida. Pero, de ahí, me enamoré de la cocina y ahora cocino cada vez que puedo”, agrega.
La serie “Como agua para chocolate” está disponible en HBO Max desde el 15 de febrero. Se estrena un episodio semanal hasta completar los seis de la segunda (y última) temporada.
En el episodio de las codornices, su media hermana, Gertrudis (papel de Andrea Chaparro), provoca un incendio que emana del deseo por el cuerpo de un hombre, un jornalero convertido a revolucionario, a quien su madre le prohibió amar. Entonces, ella corre hacia él desnuda y sube a su caballo; la escena precedía a una lucha hecha de sangre y tiroteos en los próximos capítulos. Porque esta es una historia donde la revolución domina el corazón de los personas más intensos, que pelean por los bajos jornales y la discriminación. En el final de la temporada, el argumento gira sobre un fin sin buenos resultados, una batalla prácticamente perdida, pero que deja algunas enseñanzas.
«Como agua para chocolate», serie de HBO Max. (Foto: HBO)
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Según Esquivel, su libro fue “mutilado” en esta serie, dijo a Sinembargo Al Aire. La autora considera su propia adaptación al guion de la película de Alfonso Arau en 1992 como la mejor de todas las que existen de su obra en el cine, teatro y televisión. Sentenció que el contexto revolucionario de la serie de HBO cobra mayor importancia que el contraste entre el yugo de Mamá Elena y la represión sexual de sus hijas (Tita, Gertrudis y Rosaura). Su objetivo en el libro fue siempre liberarlas a través de un espacio desatendido en aquella época, la cocina.
“La tarea fue encontrar una historia y poder expandirla para que pueda vivir durante dos temporadas. Es una labor que hago todo el tiempo”, explica De Tavira. “Me parece natural que el autor sea celoso con su obra, así como puedo hacerlo yo con la mía. Y que algunas cosas le parezcan bien y mal, pero nosotros quisimos revisitar la novela con ojos de hoy en día”, agrega.
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La cocina de “Cómo agua para chocolate” recuerda “Mistura”, película peruana protagonizada por la mexicana Barbara Mori. Cambia el lomo saltado, inspirado en el amor de una limeña de alta sociedad por los champandongos cargados de los celos de Tita. Sigue ese estilo de Gabriel Garcia Marquez en “Cien años de soledad” en Colombia, donde la realidad hace la metáfora.
“Con la comida peruana, claro que nos identificamos entre naciones. De lo primero que se habla de un país es su comida y luego lo demás. Compartimos ese gusto, esa identidad, ese orgullo. Una de las cosas que más me gusta de ‘Como agua para chocolate’ es la ocasión de poder hablar bien de México, pues no es algo que pase todas las veces”, dice De Tavira. En el tema culinario, la serie pone atención al mismo argumento de la autora del libro: que la cocina de Tita —ese espacio donde las mujeres eran relegadas en el siglo XX y parecía no suceder nada— es donde se cocinan los mejores duelos de la historia.




