Han pasado 40 años, pero aquel Argentina-Inglaterra del 22 de junio de 1986 todavía tiene historias por contar. El gol de la “Mano de Dios”, la corrida imposible de Diego Maradona para el 2-0 y la posterior reacción de Gary Lineker son imágenes que pertenecen a la memoria colectiva del fútbol. Sin embargo, “El Partido” propone mirar ese encuentro desde otro lugar: uno que no se queda únicamente en los 90 minutos y que intenta entender todo lo que había detrás de aquella tarde en el Estadio Azteca.
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—¿Les fue complicado juntar a los jugadores, sobre todo a los ingleses?
SF: Hacer una película de cualquier estilo es como la necesidad de una concatenación infinita de milagros, favores y de un equipo maravilloso dando el cien por ciento de su energía y su talento volcado a conseguir cosas que son a priori imposibles. Juan (Cabral) tenía el anhelo desde el inicio de cuando me invita al proyecto de unir a ambos equipos. En las primeras charlas, mientras nos preguntábamos cómo conseguiremos todo, aparece la figura de Flora Fernández Marengo, productora de la película, quien se puso esa misión pretenciosa al hombro. Gary Lineker es una de las figuras mediáticas relacionadas al fútbol más importante de Gran Bretaña y uno de los más importantes del mundo. Tiene uno de los podcast de fútbol más popular del mundo. Entonces, realmente estamos hablando de una celebridad. Y Peter Shilton es la némesis de Maradona para los argentinos. Casi la representación del imperialismo, por decirlo de alguna manera.
—Son dos de los jugadores ingleses que más hablaron a lo largo de su carrera de aquel partido…
SF: Sí, por ende, era difícil convencerlos de que se sumen a este proyecto. Ahí comienza la gestión de Flora, lógicamente, y en una serie de llamadas, Juan logra mostrarles el costado que estábamos buscando. Cuando se dieron esas charlas previas, tuvimos la oportunidad de compartirles algunos capítulos, como por ejemplo el que te mencionaba de Queen en Argentina y Diego Maradona. Y ambos dos, tanto Gary Lineker como Peter Shilton, descubrieron que había un costado novedoso en lo que estaban viendo. Una de las preguntas que no hicieron al inicio fue: ¿Qué de nuevo nos pueden mostrar? Y ni los argentinos habían visto esta historia desde el punto de vista inglés, ni los ingleses desde el punto de vista argentino, lo cual es llamativo. Unir esas dos visiones le da la entidad coral y está a la altura de la premisa de que este es el partido más icónico de la historia.
—¿Cómo fue el trato con los otros jugadores ingleses? ¿Hubo predisposición a recordar un partido que perdieron?
JC: A Lineker le gustó mucho realmente le eh él también apoyó el proyecto. Nosotros le dijimos que no queríamos manipular su discurso sino darle una entidad total al otro lado porque sería inútil hacer una película de argentinos para argentinos. Para mí tiene mucho valor que llega al Festival de Cine de Lima y que el espectador entre al cine y entienda humanamente a Shilton, lo que le pasa, lo que siente él sobre esa injusticia de la “Mano de Dios” del Diego, ver su costado humano que está ofendido porque Maradona no se le acercó, no tuvo unas palabras y sientes su dolor. lo puedes entender como ser humano, empatizar con el otro y también puedes entender al argentino que a veces es medio insoportable y demás. Pero también puedes entender el dolor de Las Malvinas, puedes entender de que no somos tan disímiles eh los seres humanos. La película en el fondo va hacia eso.
—¿Cuánto tiempo les tomó la realización de la película?
JC: Dos años desde que Andrés Burgo le regaló el libro a Santi.
SF: De edición pura arrancamos en febrero del año pasado y la película la terminamos casi una semana antes de estrenarla en Cannes, en mayo. Así que eso fue como edición plena y pura. Pero luego está sumar unos meses más lo que fue el desarrollo de la investigación y un poco armar el equipo y poner primera.
—¿Encontraron algo nuevo en medio de esa investigación?
SF: En primera medida, la interconexión de materiales que los más extremadamente futboleros conocen, pero nunca se había diagramado de este modo. El partido, como tal, se había abordado muchas veces desde la carrera de Diego, desde el árbitro, desde los campeones del mundo del 86 o desde la mirada inglesa. Pero no había tenido la identidad de película el episodio en sí. Hay muchas cosas que no se habían podido explorar en profundidad y lo merecen. Y hay muchos datos que mucha gente desconoce. Y por otro lado también nosotros tenemos material exclusivo de TV Azteca, canal que transmitió el partido, que son cámaras B, ángulos que no se vieron.
JC: Todo esto lleva al espectador a un viaje mental. Hay una imagen de Maradona en un estadio vacío haciendo jueguito con una especie de mapamundi gigante y está haciendo como dominadas. Y después cortamos al gran dictador Charles Chaplin donde él está vestido de “fúler” y hay un globo terráqueo donde él termina haciendo jueguito con esa película, pero se está acercando así como demoníacamente a ese globo terráqueo. Y la película es eso, es todo ese humor, toda esa genialidad, esa tragedia y es como un viaje.
—¿Qué es lo más anecdótico que les tocó pasar, a modo personal, de la realización de la película?
SF: El encuentro de los jugadores, la primera vez que se ven. Armamos la dinámica del rodaje, filmamos varios días, justamente organizamos todo para que no se dé un cruce eventual previo al encuentro formal, que lo filmamos a varias cámaras. Hacia el final de la película sucede algo muy bello que no queremos nombrar para no perder la experiencia de transitarlo viéndola. Pero Después de tanto tiempo trabajando en el proyecto y, siendo este partido tan importante para nuestra historia y cultura, de golpe ver que 40 años después estos señores que eran héroes deportivos 40 años antes se juntan e interactúan desde una manera muy natural y muy hermosa, ver cómo el juego vuelve a unirlos, creo que es uno de los momentos más emocionantes de la película en sí y estar ahí en el rodaje fue una gran experiencia.
JC: Para mí, un momento muy lindo tiene que ver un poco de ese encuentro que contó Santi. La mañana que íbamos a entrevistar a Shilton trabajamos mucho en las preguntas. Era una entrevista de dos o tres horas. Le cuento a mi papá y me dice: piensa que la contracara de la moneda, de toda la luz que tuvo Maradona, la sombra pobre, es Shilton porque se come los dos goles lo que le debe pesar todo. Entonces estaba esa empatía de ponerse en los zapatos del otro, del respeto. Cuando estábamos yendo a filmar, le comparto eso con Santi, lo pensamos y llegamos con esa energía de entender al otro. Y ese es el mensaje de la película: ponerse en el lugar del otro.
—¿Cómo lidiaron para desarrollar las figuras de personajes muy potentes como Maradona o Bilardo y que la película no se centre en ellos?
SF: Desde las primeras conversaciones había un par de objetivos claros y uno de ellos fue que la película dure 91 minutos. Eso generó los momentos compitan entre sí, por lo tanto, lo que sale en la película se resume en una frase que surgía entre nosotros en la isla de edición: que se gane estar en la película.
—¿Para ustedes el Argentina vs Inglaterra de 1986 es el mejor en la historia de los mundiales?
JC: No, no es el mejor partido. Es el partido. Tiene que ver con algo icónico. Es el partido más icónico de la historia. La final de Qatar entre Argentina vs Francia fue un partidazo futbolísticamente hablando. El Argentina vs Inglaterra de 1986, en el primer tiempo, fue un partido de ajedrez, se podría decir que hasta aburrido. De hecho, el documental atraviesa con mucha elegancia esa parte. Es muy lindo porque te cuenta las cosas más importantes del primer tiempo que sí o sí necesitas saber para abordar el segundo tiempo donde en cuatro minutos sucede el gol más polémico de la historia de los mundiales y el gol más lindo de todos los mundiales. Y después está la salvada defensiva más potente de toda la historia. Todo eso lo hace el más icónico.
—Sé que es difícil para los argentinos comparar a Messi con Maradona. Pero, ¿Leo es como el Diego o qué le faltó para serlo?
SF: Para mí, era necesario que Messi tenga toda su carrera para que como argentinos podamos evitar compararlos, sinceramente. Hasta hace unos años se le pedía que gane un Mundial. Pero más allá de la idea de no tener mucho sentido en comparar eras o personalidades, a nosotros que nos gusta tanto el fútbol y nos interpela tanto ver a un tipo con la ’10′ en la espalda, es gratitud lo que surge después incluso de perder una final, que es algo muy duro. Si me lo preguntaban hace ocho años sí los comparaba y quizá prefería al Diego por lo que me generaba. Pero fui contemporáneo a Leo y vi su arco narrativo como de empezar a ser un jugador un poco antisocial y quizá que no representa tanto el gen argentino que sí tenía el Diego, esa personalidad extrovertida, increíble, y de golpe ver que Messi haga una transformación en cierto punto desde ese lado y su sacrificio tenga que ver con ese crecimiento que tuvo como capitán y líder, es muy conmovedor, muy difícil no estar agradecido a ambas figuras. Es como esa pregunta que le hacen al hijo: ¿a quién quieres más, a tu papá o tu mamá?
JC: Yo hago un crossover con el cine. Es como que te pregunten: Stanley Kubrick o Paul Thomas Anderson. No hay uno sin otro. Pero lo más lindo es que Kubrick fue todo lo que Kubrick tenía que ser y Paul está siendo todo lo que él tiene que ser. Y lo mismo con Maradona y Messi. Diego fue todo lo que él podía hacer. Y Leo también, aunque es increíble lo que consigue a través del tiempo. Yo creo que lo que hizo Messi no lo puede hacer Maradona y viceversa. Entonces es como incomparable, pero sí está montado una cosa sobre la otra.
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