Desde el escenario, la explanada parecía un océano de luces y manos en alto que se extendía más allá de lo que alcanzaba la vista. Y Fey, en medio de una canción alegre, lloraba. No era tristeza, era desborde. “Lloraba de emoción ante una multitud que parecía no tener fin”, recuerda hoy. Era Perú a inicios de los años 2000 y, para la artista mexicana, no fue un concierto más: fue la confirmación de que su música ya no le pertenecía solo a ella.
Tras tres décadas de carrera, más de 20 millones de discos vendidos y una estética que ayudó a definir el electropop latino de los 90, María Fernanda Blásquez Gil —Fey— regresa al Perú con su gira Hits Tour – 30 Aniversario.
“Volver a Lima me despierta emociones que no caben en una sola palabra. Ese público creció conmigo, pasamos de adolescentes a ser hoy padres, y ahora podemos llevar a nuestros hijos a los conciertos y mostrarles qué nos apasionaba”, reconoce.
Fey fue un fenómeno pop inigualable en los 90. Marcó tendencia con un estilo juvenil y rebelde que todos replicaban en colegios y fiestas. Su look icónico incluía camisas de cuadros amarradas a la cintura, chaquetas de plastipiel, pantalones holgados y donas de tela (scrunchies) en las muñecas. Además, popularizó el uso de zapatos con plataformas y overoles. Pero la fama —admite— tiene su otra cara.
“Uno piensa: ‘Qué bonito debe ser ser famosa y exitosa’, y sí, tiene cosas hermosas. Te conecta con mucha gente, te permite expresarte y vivir momentos únicos. Pero también trae soledades, porque extrañas una vida cotidiana, más aterrizada, con tiempo para tu familia, para ti, para volver a casa y vivir cada etapa”, dice.
“A mí me tocó vivirlo distinto y lo agradezco, pero también aprendí que a veces hay que hacer pausas para ir hacia adentro, reconectar con lo que sientes, con quien eres, y volver a esa niña que desde los cuatro años soñaba con la música. Al final, lo que importa es tu esencia y llevarle algo real y auténtico al público”, reflexiona.
La reinvención no ha sido un giro brusco, sino una conversación constante consigo misma. Fey no reniega de la joven que dominaba los escenarios y listas musicales los 90; la abraza con otra mirada, menos exigente, más compasiva.
“Si pudiera hablar con ella, le diría que se relajara, que tranquila. Que todo pasa en su momento y a su tiempo. Que disfrute el presente sin estar pensando qué va a pasar mañana, que haga todo con pasión, pero sin estar esperando resultados, solo vivirlo”, responde. “Porque todo llega cuando tiene que llegar y todo se acomoda, incluso cuando hay cosas difíciles”.
Esas dificultades llegaron a su vida como un desgaste silencioso: el huracán de giras, entrevistas, aeropuertos; el no estar en casa. A lo largo de su carrera, Fey atravesó altibajos —conflictos con discográficas, pausas y etapas de lanzamientos independientes—, pero nunca perdió la conexión con su público.
“Los momentos más difíciles en la carrera son cuando empiezas a cansarte de tanto movimiento. A mí me criticaron por hacer pausas y priorizar mi vida personal y la maternidad, pero no me arrepiento: eso me dio cordura”, reconoce.
La estética siempre fue parte de su narrativa. Pero ahora la rebeldía es otra. Más interna.
“La moda es una forma de expresión. Pero hoy siento que estoy en un momento de naturalidad, de cuidarme sin tanta presión de conservar la juventud eterna. La juventud está en el corazón”, dice convencida y restando importancia al paso del tiempo.
“Creo que estoy en uno de los momentos más hermosos de libertad emocional. Mi vida está en mis manos”. Se ríe al decir que tiene permiso para estar “más chiflada que nunca”, pero sanamente.
El Hits Tour – 30 Aniversario no será solo un repaso de clásicos como “Azúcar Amargo”, “Media Naranja” o “La Fuerza del Destino”. Será un puente generacional. Habrá nuevos arreglos, luces de última generación, cambios de vestuario —“no tantos como quisiera, yo me cambiaría en cada canción”— y sorpresas.
Lima volverá a corear letras que sobrevivieron al tiempo. Y Fey, más libre y más consciente que nunca, quizá vuelva a llorar —otra vez en una canción alegre— porque hay emociones que no se ensayan. Solo se viven.
Además…
Fey se presentará este 25 de abril en el Anfiteatro del Parque de la Exposición. Las entradas están a la venta en Teleticket.













